La comunidad autónoma donde ejerce un médico determina el valor de su esfuerzo nocturno, con diferencias salariales que superan el 60% entre los distintos territorios públicos. Los datos consolidados a julio de 2026 sitúan a Cataluña como la región que mejor paga la atención continuada, frente a la severa precariedad retributiva que sufren los profesionales ubicados en Canarias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. El informe del Centro de Estudios SIMEG demuestra que el Sistema Nacional de Salud carece de homogeneidad laboral y castiga económicamente a los médicos según su lugar de residencia.
Las estadísticas publicadas muestran una fractura sistémica. Un facultativo catalán ingresa 37,54 euros brutos por cada hora de guardia que realiza en un día laborable. Frente a este importe, su homólogo canario percibe únicamente 23,96 euros por realizar idéntica función en los hospitales de Tenerife o Gran Canaria. Vicente Matas desgrana que esta diferencia exacta de 13,58 euros por hora condena a los médicos isleños a cobrar un 25,63% menos que la media nacional española, anclada actualmente en los 30,10 euros brutos.
Extremos en domingos y festivos
La divergencia autonómica se agrava drásticamente durante los turnos de fin de semana. El estudio detalla que la brecha territorial escala hasta los 15,43 euros por hora en las jornadas festivas. Los facultativos del Ingesa (Ceuta y Melilla) ocupan el último lugar de la tabla estatal con 25,52 euros, a una enorme distancia de los 40,95 euros que abona la administración catalana por el mismo trabajo. El autor del texto advierte que estas diferencias continúan aumentando respecto al año anterior y fragmentan la cohesión de las plantillas.
La paradoja del MIR
La anarquía retributiva genera distorsiones incomprensibles dentro del propio escalafón hospitalario. El informe cruza los datos de los residentes con los de los especialistas y evidencia que un médico en formación percibe más dinero que su adjunto dependiendo de la geografía. Los residentes de cuarto y quinto año destinados en Castilla-La Mancha (27,74 euros), Cataluña (28,30 euros) o Navarra (28,45 euros) superan los honorarios por hora laborable de los especialistas consagrados que trabajan para el Ingesa, la Comunidad de Madrid o el archipiélago canario. Matas argumenta que la administración pública no puede solucionar esta anomalía recortando el sueldo a los residentes, quienes asumen una enorme actividad asistencial, sino elevando las tarifas de las comunidades rezagadas.
El rastro de los recortes
El documento contextualiza estas cifras recordando los recortes generalizados que sufrieron los médicos en el año 2010. Algunas regiones aplicaron tijeretazos adicionales que destruyeron los sueldos locales. Castilla-La Mancha recortó un 15% adicional en 2012, cantidad que ya ha recuperado, mientras que Andalucía sustrajo otro 10% que la hundió al último lugar nacional hasta la reciente restitución de la partida. El texto valora positivamente los acuerdos recientes firmados en Castilla y León para actualizar anualmente los honorarios de los residentes hasta igualar la media española, un mecanismo que recomienda exportar al resto del Estado.
El sindicato exige la creación urgente de un Estatuto Médico y la catalogación de la profesión dentro del grupo A1+ del Marco Español de Cualificaciones para frenar la fuga incesante de talento clínico.
