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El mapa retributivo del Sistema Nacional de Salud esconde una brecha salarial que invierte la jerarquía médica. Según un nuevo estudio del Sindicato Médico de Granada, en julio de 2026, los facultativos especialistas de comunidades como Canarias o Madrid perciben un importe menor por sus horas de guardia que los MIR de cuarto o quinto año que se especializan en autonomías como Cataluña o Castilla-La Mancha. Esta disparidad dinamita las políticas institucionales de retención de talento al consolidar una desigualdad geográfica que penaliza económicamente la experiencia clínica.

El código postal afecta a la hora de guardia

La retribución del trabajo nocturno y festivo depende exclusivamente del territorio donde firme su contrato el profesional. Un facultativo adjunto que ejerce en los hospitales de Tenerife o Gran Canaria cobra 23,96 euros brutos por cada hora de atención continuada en un día laborable. Frente a esta cifra, un médico en Cataluña percibe 37,54 euros por idéntica labor, lo que ensancha la diferencia salarial autonómica hasta rozar los catorce euros por hora. Vicente Matas, autor del informe del Centro de Estudios SIMEG, detalla que "estas distancias económicas continúan incrementándose respecto a años anteriores y alejan cualquier posibilidad de equidad en el sistema público".

La asimetría del modelo provoca una distorsión incomprensible dentro del escalafón clínico. El estudio aclara que los facultativos en formación de último año de Navarra, Baleares o Cataluña facturan su trabajo a un precio superior al que ingresan los especialistas consagrados del Ingesa (Ceuta y Melilla), Madrid y Canarias. Esta anomalía se recrudece durante los turnos de fin de semana, donde los profesionales madrileños o riojanos observan cómo los residentes manchegos superan sus honorarios por hora trabajada. El documento del Sindicato Médico de Granada lamenta este agravio y recuerda lo difícil de entender que resulta para un médico ver cómo la administración valora mejor económicamente el esfuerzo de un compañero en formación ubicado a pocos kilómetros de distancia.

Retención MIR fallida

Formar a un médico en España exige superar expedientes excelentes, seis años de grado universitario de nivel 3 MECES y hasta cinco años extra de especialización hospitalaria. Los facultativos inician su trayectoria laboral rozando la treintena de edad y se topan con un escenario burocrático que devalúa su larga preparación académica dependiendo de la consejería de sanidad que los contrate. Matas argumenta que la única solución equitativa para frenar esta discriminación pasa por incrementar los honorarios en las autonomías rezagadas y jamás por recortar la ya ajustada nómina de los residentes, quienes asumen una enorme carga asistencial.

La organización sindical zanja el problema exigiendo la redacción de un Estatuto Médico nacional que unifique las retribuciones bajo un nivel profesional A1+ para frenar la fuga incesante de especialistas bien formados hacia otros países del entorno europeo