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María Escori trabaja como médica de Familia en tres pequeños pueblos de Teruel: Ráfales, Fórnoles y La Portellada. Atiende a unos 450 pacientes y, como buena parte de los profesionales de la sanidad rural, pasa una parte de su jornada en la carretera. Su centro de salud de referencia está en Valderrobres, que atiende a más de 4.500 personas y del que dependen 13 consultorios rurales. Pero hay algo que viaja con ella de un pueblo a otro y que, según denuncia, lleva años sin encontrar el camino de vuelta: los residuos sanitarios.

La primera vez que Escori reparó en el problema fue poco después de incorporarse a su destino actual. Abrió la puerta del almacén de uno de los consultorios buscando material y se encontró con una imagen que le llamó la atención: un gran número de contenedores amarillos llenos. Llevaban allí, cuenta, "mucho más tiempo" que ella.

Después empezó a fijarse en los demás consultorios del sector. La escena se repetía. "En los centros de salud se realiza la gestión de residuos con cierta periodicidad, pero en los consultorios hace años que no se ha realizado una recogida de contenedores" explica.

Entre 10 y 15 contenedores en algunos consultorios

Y es que los recipientes contienen residuos cortopunzantes generados durante la actividad sanitaria diaria como "agujas, viales abiertos, ampollas, bisturís, suturas, grapas o curetas". Una acumulación que no se produce de golpe, ya que este tipo de materiales se generan todos los días. "Se eliminan en cada cura, con cada inyección, en cada pequeña cirugía que hacemos", explica, añadiendo que ella, por ejemplo, echa residuos al contenedor "al menos en 3 o 4 ocasiones".

Los materiales se depositan en contenedores amarillos "del tamaño aproximado de una garrafa" y cuando se llenan "se cierran y se van apilando en los pequeños almacenes o pasillos de los consultorios de los pueblos, hasta que puedan ser retirados". La situación, cuenta, puede llegar a generar problemas de espacio porque "actualmente se pueden acumular hasta 10 y 15 contenedores".

Ante esa situación, algunos profesionales han optado por trasladarlos progresivamente al centro de salud. Otros, explica, los mantienen almacenados: "La mayoría de nosotros los apila en un lugar sin tránsito de pacientes a la espera de que la situación se resuelva". Así, Escori sostiene que el problema no se limita a su consulta. "La comunicación con otros equipos me indica que la mayoría de consultorios de nuestro sector se encuentra en la misma situación desde hace casi 2 años al menos", asegura.

Residuos almacenados en un consultorio rural de Teruel.

El contrato que no llega a los pueblos

La cuestión central de su denuncia está en el sistema de recogida. Según explica, los residuos sanitarios deben ser recogidos por una empresa especializada para su posterior traslado y tratamiento. En los consultorios rurales, sin embargo, ese servicio no estaría incluido. ¿El motivo? Los profesionales que han trasladado la situación a la gerencia han recibido una respuesta clara: actualmente no existe un contrato con la empresa de recogida. El contrato vigente cubriría los centros de salud de Aragón, pero no los pequeños consultorios de los pueblos. "No se van a recoger hasta que el contrato se produzca y no hay fecha prevista", insiste.

Llevar los residuos en el coche

Otra cosa que preocupa a Escori es la alternativa planteada para solucionar la acumulación. "Se ha sugerido que seamos los profesionales sanitarios los que carguemos en nuestros propios vehículos los contenedores llenos y los traslademos a los centros de salud donde podrán ser recogidos", afirma. Así que la propuesta sería hacerlo bajo su responsabilidad, algo que algunos compañeros ya han comenzado a hacer.

Pero la especialista señala que los profesionales son conscientes de que no disponen del permiso que se necesita para hacerlo y alerta de los riesgos que, a su juicio, supondría ese traslado: "Por ejemplo, nos exponemos si uno de los contenedores se abre o se rompe".

Un problema de la sanidad rural

Para Escori, los residuos son también una muestra de un problema más amplio: las dificultades para garantizar en los pueblos los mismos servicios que en los centros sanitarios de mayor tamaño. "Dado que la sanidad rural atraviesa un momento complejo con amplias necesidades de personal sanitario y equipamiento de material sanitario, este es un problema que queda, sin merecerlo, en segundo plano", sostiene.

Su reclamación es concreta: modificar el sistema de recogida para que incluya también a los consultorios rurales. "En mi opinión el contrato con la empresa de recogida de residuos debe cambiar para incluir también a cualquier consultorio por pequeño que sea como ocurre en otras comunidades autónomas", afirma.

Para Escori, no se trata solamente de una cuestión logística: "Es una de las grandes brechas en la equidad sanitaria del mundo rural. Solemos estar a la cola de las ciudades en la cobertura de los servicios, y eso tiene que cambiar".