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El prestigio profesional cambia en España y médicos y científicos superan a directivos y políticos. La sociedad considera más el valor de la cercanía y el conocimiento especializado por encima del poder político o la influencia digital. En la cúspide de la pirámide se encuentran los médicos, seguidos de cerca por científicos y profesores, consolidando a los trabajadores de servicios públicos esenciales como pilares de la credibilidad social.

Así lo apunta el estudio '¿Cómo valora la sociedad española las profesiones?', elaborado por Inmaculada García-Mainar y Víctor Montuenga, profesores titulares de Análisis Económico en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza. El grupo de profesiones científicas, en el que se incluyen, entre otros, a médicos, ingenieros y académicos, aparece como el más valorado, aunque con ciertas diferencias entre grupos.

Mayor prestigio en sanidad

Se percibe una mejora relativa muy evidente en las profesiones relacionadas con la salud, como Enfermería, y la enseñanza. Por otro lado, se han visto varios retrocesos en otras ramas de este grupo, como especialistas en organización de la Administración Pública y de las empresas, profesionales de las ciencias sociales, cultura y espectáculo.

Los autores han incidido que "no parece que haya habido cambios sustanciales en cuanto a la buena valoración de médicos, científicos y profesores, y la mala consideración de políticos y empresarios".

Sin embargo, han constatado que en la actualidad el prestigio se concentra en quienes cuidan y protegen, como los profesionales sanitarios, y en quienes descubren, especialmente científicos. "El declive de los políticos y directivos en la escala de prestigio no es solo un castigo por la crisis de 2008, sino una señal de que la sociedad exige una nueva forma de legitimidad basada en la utilidad real", recoge el documento.

Profesiones humanizadas

Asimismo, la investigación ha señalado que se constata la pérdida de fuelle en ciertas ocupaciones como economistas, jueces o vendedores, frente a las persistentes subidas de cuidadores y de trabajadores de los servicios personales. "Los retos de la digitalización y automatización pueden estar influyendo en la buena percepción de actividades relacionadas con el trato personal frente a aquellas más deshumanizadas", han asegurado los autores del estudio.