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La música y la esperanza de encontrar unas mejores condiciones laborales llevaron a Alberto, médico y actualmente especialista en Psiquiatría Infantil, a uno de los países con mayor calidad de vida de Europa. "Había estado algunos veranos aquí... El tiempo me gustaba y la vida es bastante buena", afirma a Redacción Médica. No se lo pensó dos veces y, en cuanto terminó la carrera en la Complutense, hizo las maletas y se marchó a Suecia a hacer su residencia. En el país nórdico ha desarrollado su carrera profesional y se ha convertido en responsable de una unidad hospitalaria. Y, aunque echa de menos su tierra natal, Alberto asegura que no cambiaria la calidad de vida que ha ganado por nada del mundo. "Es la mejor decisión que he tomado en mi vida", subraya.

Un acceso a la especialidad muy diferente al MIR

Los inicios siempre son duros y más si implican marcharte a otro país, dejando atrás tus costumbres, tu familia y tus amigos. "No te voy a engañar, para mí fue más fácil", asegura Alberto, que no sintió ningún vértigo al aterrizar en Suecia. Tal vez porque ya conocía el país y durante los veranos había logrado hacerse un grupo de amigos. "Ellos fueron los que me enseñaron la cultura desde dentro. No estaba tan solo en ese sentido", recuerda. Tampoco el idioma se le atragantó. Estudió sueco durante dos cursos en la Escuela Oficial de Idiomas. "Y recibí, además, una beca del Instituto Sueco para hacer un intensivo tres semanas antes de mudarme", detalla.

Según relata el médico, la red social con la que ya contaba le permitió centrarse rápidamente en su desarrollo profesional. En ese sentido, explica que el sistema de acceso a la especialización poco tiene que ver con el modelo español, aunque también reconoce que ha cambiado desde que él llegó. "Cuando yo vine era por entrevista", recuerda. Antes de iniciar la residencia, los médicos pueden trabajar, cobrar un salario e incluso probar distintas especialidades para comprobar cuál encajaba mejor con sus intereses.

Sin embargo, ese procedimiento ya no existe para quienes llegan ahora desde otros países de la Unión Europea. Según explica, los nuevos aspirantes deben superar primero un periodo de formación conocido como BT, un rotatorio de aproximadamente un año por servicios como Atención Primaria, Medicina Interna, Psiquiatría o Urgencias antes de acceder a la residencia. "Ahora es más complicado", reconoce. Aun así, destaca que durante esa etapa los médicos ya trabajan y perciben un salario. Gracias a un compañero que ya ejercía en Suecia, Alberto consiguió incorporarse al hospital en apenas dos semanas. "Me dijo: 'Habla con mi jefe'. A la semana siguiente tuve la entrevista y a la siguiente ya estaba trabajando. Fue súper rápido", añade.

Una residencia con más autonomía desde el primer día

Otro de los grandes cambios que descubrió Alberto en comparación con el MIR era el grado de autonomía que reciben los médicos desde el primer momento. Tras una primera semana acompañado por un adjunto, comenzó a asumir sus propios pacientes y a tomar decisiones clínicas con supervisión a distancia. "Después de la primera semana estás tú solo con todos los pacientes y luego hablas con el adjunto cuando lo necesitas. Es verdad que da un poco de respeto al principio, estás bastante más solo", comenta.

Esa responsabilidad inicial le sorprendió, ya que era el único residente de Psiquiatría Infantil de toda la región. "En Urgencias, el único residente de Psiquiatría para todo el hospital era yo", ejemplifica sorprendido. Aun así, Alberto considera que el sistema está pensado para favorecer un aprendizaje más rápido y adaptado a la especialidad, ya que las guardias se realizan exclusivamente en el área en la que el médico se está formando.

Además, destaca la flexibilidad de la residencia sueca. Cada profesional puede personalizar parte de sus rotaciones en función de sus intereses y no existe un calendario único para todos los residentes. "Yo he decidido en todo momento dónde quería rotar. Tienes unos objetivos que cumplir y, una vez los completas, eres bastante libre para elegir dónde quieres pasar más tiempo", detalla.

"En Urgencias, el único residente de Psiquiatría para todo el hospital era yo"

Guardias desde casa y una calidad de vida "brutal"

Pero, sin duda, una de las condiciones que atrapó al madrileño en el país de los lagos y los extensos bosques fue la organización del trabajo. En su caso, las guardias son localizadas. Permanece en su domicilio y únicamente acude al hospital cuando la situación clínica del paciente lo requiere. "Yo duermo en mi cama, tengo el teléfono y un portátil. Si me llaman, reviso al paciente y, salvo que sea algo muy urgente, no hace falta ir al hospital", explica.

Durante los días laborables, las guardias comienzan a las cuatro de la tarde y terminan a las ocho de la mañana siguiente. Los fines de semana, como especialista, permanece localizado durante 24 horas, aunque dispone de hasta una hora para desplazarse al hospital si finalmente debe acudir. Sin embargo, asegura que hay noches en las que ni siquiera tiene que atender a ningún paciente.

Precisamente ese modelo fue uno de los motivos por los que eligió la Psiquiatría Infantil frente a otras especialidades que le atraían durante la carrera, como Cirugía o Traumatología. "Cuando vi la vida que tienen los psiquiatras aquí dije: 'Madre mía, esto es maravilloso'. La diferencia de calidad de vida con otras especialidades es brutal", afirma. Aunque el médico también se planteó hacer Pediatría, su visión cambió por completo una vez que hizo la rotación por Psiquiatría: "Es una especialidad muy divertida".

Además, la carga asistencial es muy inferior a la que conocía en España. Dispone de tiempo suficiente para preparar cada caso y dedicar hasta una hora a cada consulta. "Veo tres o, como mucho, cuatro pacientes al día en consultas externas. Me da tiempo a hablarlo todo", resume el médico. Entre risas, también reconoce que, en ocasiones, son los propios pacientes quienes ponen fin a la visita: "Me dicen que ya no tienen nada más que contar y me preguntan si se pueden ir".

"Cuando vi la vida que tienen los psiquiatras aquí dije: 'Madre mía, esto es maravilloso'. La diferencia de calidad de vida con otras especialidades es brutal"

Salarios elevados y un futuro lejos de España

Las diferencias también se reflejan en el plano económico. Alberto asegura que los salarios son muy superiores a los españoles, aunque también lo son los impuestos. Actualmente percibe alrededor de 94.000 coronas suecas mensuales antes de impuestos y explica que las guardias se remuneran en función del salario base. "Hay guardias en las que he llegado a cobrar unos 3.000 euros porque he trabajado todo el tiempo, aunque también hay otras muy tranquilas", añade.

Pese a la elevada presión fiscal, considera que el dinero repercute directamente en la calidad de los servicios públicos. "La universidad es gratuita, los tratamientos para los niños también y, cuando llegas a un determinado gasto sanitario, el resto de la asistencia pasa a ser gratuita", explica. Además, destaca que especialidades como Atención Primaria o Psiquiatría son de las mejor remuneradas porque existe una mayor necesidad de profesionales.

Tras varios años ejerciendo Suecia, Alberto no contempla regresar a España para ejercer. Incluso tiene en mente obtener una doble especialización en Psiquiatría para Adultos. Comenta que siempre le interesó comprender la evolución de los pacientes con trastornos mentales graves. "En Infantil vemos el debut, la fase prodrómica. A mí me apetecía seguirles y ver cómo funcionaba con estos pacientes después de unos años", explica. El sistema sueco, además, le permite convalidar parte de la formación ya realizada, por lo que solo tendrá que hacer dos años y medio adicionales para conseguir la doble especialidad.

Después de conocer el funcionamiento de la sanidad escandinava, reconoce que le resultaría muy difícil volver a ejercer en un hospital público español. "Creo que ya no podría. Echo de menos a mi familia y la comida, pero la calidad de vida aquí es mucho mejor", concluye. Pero no descarta lo que le pueda deparar el futuro.

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