El Colegio de Farmacéuticos de Ceuta está trabajando sin descanso para crear un sistema de beneficencia que permita, a partir de la semana que viene, adelantar todos los medicamentos necesarios, con receta previa, para ayudar a las personas que llegaron por mar el pasado 30 de julio de 2026. En palabras del presidente del Colegio de Farmacéuticos, Mario de Miguel, “se llevarán a la Cruz Roja antibióticos de amplio espectro para poder ofrecer los recursos necesarios a los médicos voluntarios que están llegando desde distintas partes de España”. Este sistema donde las farmacias tendrán un papel capital nace debido a un problema que los farmacéuticos están detectando: “Una vez la persona tiene la receta, por miedo a moverse o por no tener recursos económicos, no llega nunca a la farmacia a retirar el medicamento, por lo que se creará esta red para evitar esta situación”.
El farmacéutico recuerda en Redacción Médica cómo se vivió el primer día en que miles de personas llegaron a la ciudad ceutí: “Las farmacias de Ceuta mantuvieron una comunicación constante para coordinar una respuesta, y desde el sector se decidió no cerrar debido a la necesidad de garantizar la atención a la población. Algunas funcionaron mediante el servicio de guardia y otras mantuvieron sus puertas abiertas con normalidad”.
Durante las primeras horas del 30 de julio, la atención sanitaria en las farmacias fue muy similar: “Se curaron pequeñas heridas y cortes, además de atender lesiones leves. Las personas que acudían a la farmacia esperaban de manera ordenada en el exterior y posteriormente iban entrando para recibir atención”. En este sentido, la farmacia comunitaria actuó, en palabras del especialista, “no solamente como punto de dispensación de medicamentos, sino también como un primer punto de asistencia ante necesidades sanitarias inmediatas y lesiones menores”.
La atención farmacéutica en Ceuta y su evolución
Una vez superada la llegada masiva de personas procedentes de Marruecos, el farmacéutico recuerda que la situación empezó a cambiar: “Las farmacias empezaron a recibir a personas inmigrantes que habían acudido previamente a los centros de salud y que necesitaban recoger medicamentos prescritos mediante recetas”. Por tanto, la actividad farmacéutica pasó progresivamente de “la atención de necesidades inmediatas a una atención más relacionada con el acceso a tratamientos y medicamentos”.
A medida que pasaban los días, se fue produciendo una implicación de médicos y organizaciones voluntarias para atender a estas personas: “Médicos voluntarios y otros profesionales sanitarios, tanto de Ceuta como procedentes de otras comunidades autónomas, se desplazaron hasta la ciudad para colaborar en la atención humanitaria”.
Un sistema de ayuda para garantizar el acceso a medicamentos
Es en este punto donde Mario de Miguel afirma que se detectó uno de los principales problemas: “Aunque el médico realizara la prescripción, la persona que necesitaba el medicamento podía no disponer de recursos económicos para adquirirlo o podía tener miedo de desplazarse”. Esta situación obligó a plantear la necesidad de establecer algún “sistema de ayuda o beneficencia que permitiera garantizar el acceso a determinados tratamientos, especialmente en situaciones en las que existía una necesidad médica clara”.
Desde el ámbito farmacéutico se empezó a colaborar para garantizar que los medicamentos necesarios llegasen a las personas atendidas por los equipos médicos voluntarios: “Se está intentando organizar este sistema de manera adecuada para determinar posteriormente cómo se financiarán esos medicamentos y evitar problemas administrativos o legales. Además, desde la Consejería de Sanidad se ha solicitado la colaboración de la cooperativa farmacéutica para facilitar medicamentos destinados a la atención humanitaria”.
La previsión es que estos medicamentos lleguen a Cruz Roja, que funcionaría como uno de los puntos de referencia para su distribución y utilización dentro de la atención sanitaria a estas personas.
Finalmente, el presidente recuerda que la demanda de antibióticos se ha incrementado, “llegando a multiplicarse aproximadamente por cinco respecto a lo que sería habitual en la ciudad. Además, este aumento de la demanda llegó a generar problemas de disponibilidad. En algunos momentos, las farmacias de Ceuta no disponían de existencias suficientes para responder a todas las necesidades”. Esta situación excepcional contó con "el respaldo de numerosos colegios farmacéuticos españoles, junto con el Consejo General de Colegios Farmacéuticos".
