Cuando hablamos de Enfermería, no todo el mundo piensa en una carrera en investigación. Los estudios cualitativos, la estadística y la generación de evidencia científica están muy alejados de lo que se promociona en el ámbito académico y, sin embargo, para Ana Domínguez, es una rama fundamental para que la profesión pueda avanzar. "La investigación enfermera es mucho más que la bioestadística", reivindica a Redacción Médica esta enfermera e investigadora, que ha convertido la generación de conocimiento en uno de los ejes de su trayectoria profesional.
Domínguez, doctora por la Universidad de Cádiz y autora de una tesis sobre los factores que condicionan el control de la diabetes en personas mayores residentes en centros sociosanitarios, defiende que la investigación debe estar presente desde las primeras etapas de formación. "Las enfermeras somos las responsables de generar nuestra propia evidencia científica y los cuidados necesitan estar actualizados para dar a los pacientes la mejor calidad de vida", señala.
Pero el camino hasta la tesis no ha estado exento de obstáculos. En España, la falta de financiación, de reconocimiento y el tiempo se han convertido en algunos de los principales factores a los que ha tenido que hacer frente y que, sin embargo, no han frenado a la investigadora. "He estado realizando el doctorado a la vez que trabajaba como enfermera asistencial", añade. Ahora, tras completar su formación, realizar varias estancias internacionales -entre ellas, una en Yale- y conseguir un contrato de investigación predoctoral, Domínguez quiere llevar los resultados obtenidos a la práctica clínica.
De trabajar como enfermera en residencias a la investigación
La educación terapéutica siempre llamó la atención de Ana desde que comenzó la carrera allá por 2015. Su objetivo era claro, quería "proporcionar a los pacientes herramientas para empoderarlos y que fueran autónomos e independientes a la hora de manejar su enfermedad, especialmente crónica". Sin embargo, vivir en una ciudad con un hospital más bien pequeño, señala, "reduce las salidas profesionales para ser enfermera educadora", por lo que decidió buscar otras vías.
Su paso por el Máster de Profesorado, durante los años de la pandemia, la acercó a la docencia, pero fue su experiencia como enfermera asistencial en una residencia de mayores la que terminó despertando su interés por investigar. "A medida que me acercaba a la investigación, veía problemas en la práctica clínica que tenían una posible solución gracias a llevar a cabo un proyecto de investigación", señala.
Allí comenzó a observar, por ejemplo, cómo no siempre se abordaba de la misma manera el cuidado de las personas mayores con diabetes. "Veía cómo en cada residencia se realizaban unos cuidados diferentes y eso impactaba directamente en cómo el paciente, o el residente, tenía después controlada esa enfermedad crónica", detalla. Esta inquietud la llevó a cursar el Máster de Investigación y, posteriormente, a iniciar un doctorado que compaginó durante un tiempo con el trabajo asistencial.
"Quería proporcionar a los pacientes herramientas para empoderarlos y que fueran autónomos e independientes a la hora de manejar su enfermedad, especialmente crónica"
Estancias en el extranjero: "En otros sitios la investigación es la norma y no lo extraordinario"
Desde el inicio de su formación, Domínguez tuvo claro que quería completar su trayectoria con estancias internacionales. Primero llegó Varsovia, donde permaneció seis meses junto a un equipo de investigación para replicar parte de su tesis y conocer el trabajo de las enfermeras polacas. "Gracias a la estancia de investigación conseguí los méritos suficientes para obtener un contrato de investigación que sí me acercaba a irme a Estados Unidos", explica.
Pero su meta siempre había estado puesta en Estados Unidos. Aunque llegar a Yale, reconoce, no fue inmediato: "Me costó dos años de trabajo". La aceptación por parte de la institución no fue el principal obstáculo; lo más complicado fue conseguir la financiación desde España. "Hace falta bastante tiempo de preparación y, sobre todo, buscar la financiación necesaria para poder irte", afirma la sanitaria, que también tuvo que tirar de sus propios ahorros. Finalmente, lo consiguió y pudo conocer la Yale School of Nursing, donde se encontró con un modelo muy diferente al que conocía.
"La investigación es la norma y no lo extraordinario", explica al describir lo que encontró allí. Ver a enfermeras dedicadas al 100 por ciento a investigar y participando en proyectos con impacto sobre los pacientes fue, en sus palabras, "un sueño hecho realidad". Frente a esta realidad, Domínguez señala las dificultades que existen en España para que las enfermeras accedan a la investigación desde las primeras etapas de su formación. En ese sentido, subraya cómo "las enfermeras tengan que competir con todas las ciencias de la salud para conseguir este tipo de contratos". Ella no encontró ninguna colaboración investigadora durante los cuatro primeros años del grado, algo que, a su juicio, la situó "en desventaja" frente a otras disciplinas con una mayor tradición en investigación.
Ana se plantea ahora el reto de llevar la evidencia a la práctica clínica
Los resultados de la tesis de Domínguez apuntan, entre otras cuestiones, a un conocimiento insuficiente de las enfermeras sobre el manejo de la diabetes. Pero también ponen el foco en aspectos aparentemente pequeños de la rutina asistencial. Desde administrar la insulina en el momento adecuado hasta adelantar el despertar de una persona con diabetes para evitar periodos prolongados de hipoglucemia. "Son pequeños cambios en la rutina que no tienen un impacto económico importante, pero que sí impactan en el día a día", destaca.
La investigación también pone el foco en situaciones cotidianas, como las visitas familiares. "¿Por qué no va a poder tomar un polvorón una persona mayor con diabetes si tiene 85 años y es su dulce favorito?", plantea. La solución, explica, puede estar simplemente en adaptar el tratamiento: "Solamente hace falta una comunicación con la enfermera para que se ponga la cantidad de insulina correspondiente antes de ese aporte de alimento".
Ahora, en su etapa de orientación postdoctoral, su principal reto es precisamente conseguir que esos resultados lleguen a la práctica clínica. Aunque la incertidumbre sobre su futuro profesional dificulta plantear proyectos de varios años, no reduce su ambición: "El objetivo máximo es que toda investigación pase a la realidad de la práctica clínica y se cambien protocolos o simplemente actividades del día a día". Porque, como resume, "muchas veces no hacen falta grandes cambios institucionales para obtener buenos resultados de salud".
Noticias relacionadas
- La enfermera que salvó a su hijo con una pulsera revolucionaria para frenar anafilaxias alimentarias
- El Codem pide al Congreso que contribuya a la aprobación de un Estatuto Marco único
- La odisea de un enfermero español en Noruega: "Me planteé varias veces volverme a España"
- La llamada de la bolsa a una enfermera, sin contrato claro y con 6 meses de penalización: "Es la primera y última vez que la activo"
