Para Rosa María Fuentes, presidenta del Colegio Oficial de Enfermería de Ceuta, la situación que vive la ciudad autónoma se asemeja a "una auténtica emergencia sanitaria que ha sobrepasado los límites de lo que las autoridades califican simplemente como un sistema tensionado". La entrada masiva de miles de personas al territorio ceutí ha llevado a la entidad local a una realidad compleja que ya desborda la sanidad regional. "Lo que estamos viviendo es un colapso real. Una saturación extrema donde la demanda desborda por completo los recursos materiales y humanos, impidiéndonos atender a los pacientes con la agilidad y eficiencia que merecen", explica.
Su relato es muy similar al de José Enrique Roviralta, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta, quien aseguraba estos días a Redacción Médica que los facultativos que llegaban a la ciudad autónoma ya estaban empezando a solicitar bajas. "Lamentablemente, puedo confirmar que en el colectivo de Enfermería estamos viviendo exactamente la misma realidad que mencionan los médicos, ya que la salud mental de nuestras profesionales se está mermando de forma alarmante debido a la falta de apoyo suficiente para gestionar la crisis", admite Fuentes. De hecho, afirma que ante un escenario "donde no se vislumbran soluciones a corto plazo y el desgaste emocional es constante, la baja laboral se ha convertido en la única salida para muchas compañeras que ya no pueden más": "Esta situación es el reflejo de un sistema que nos ha llevado al límite, dejándonos exhaustas y con un profundo sentimiento de abandono".
Una actividad sanitaria "desbordante" desde el primer día
Desde su punto de vista, para entender la gravedad de este escenario, es necesario mirar los datos de estas semanas. "Iniciamos este episodio con una actividad desbordante. Solo entre el 31 de julio y el 2 de agosto se realizaron 1.612 asistencias sanitarias en la ciudad, con una carga inmensa en Atención Primaria y el 061, mientras el hospital atendía 419 personas y mantenía ingresos críticos en UCI y neonatología", señala. Sin embargo, "lo más preocupante es que esta presión no ha dado tregua".
Los datos que comparte con este medio muestran una realidad crítica. El lunes posterior a la entrada masiva se registraron 356 asistencias, es decir, 157 más que ese día el año anterior. Algo similar ocurría el martes, momento en el que la cifra se mantenía en 344 asistencias. El domingo se situaron en 258, lo que significa 106 más que el curso anual anterior. "Llevamos ya casi 20 días con este ritmo frenético. Como profesionales nos sentimos exhaustas e indignadas al ver cómo se intentan minimizar estas cifras mientras nosotras sostenemos el sistema mediante un sacrificio personal agotador", alerta.
"Nos encontramos en un estado de agotamiento absoluto, cansancio físico extremo y una profunda indignación"
El estado de las enfermeras de la ciudad autónoma preocupa, y mucho: "Nos encontramos en un estado de agotamiento absoluto, cansancio físico extremo y una profunda indignación". Pero no solo es cuestión de cansancio acumulado, ya que la salud mental de estas profesionales sanitarias, a ojos de Fuentes, "se está viendo seriamente mermada". Han llegado a este punto, explica, porque se han sentido abandonadas por un Gobierno "que no ofrece soluciones reales". "Se está trabajando con plantillas bajo mínimos al no haberse repuesto al 100 por ciento el personal que está de vacaciones, lo que nos deja sin efectivos para cubrir necesidades extraordinarias. La falta de recursos es tal que las ONG están solicitando voluntarios de Enfermería urgentemente para cubrir la asistencia en asentamientos y playas, tareas que deberían estar coordinadas institucionalmente", argumenta.
Un conjunto de factores que hace que "la seguridad del paciente se esté debilitando críticamente, ya que el personal trabaja bajo un estrés prolongado que multiplica el riesgo de errores, mientras la Administración sigue sin garantizar la estabilidad necesaria". Principalmente, las principales labores que realizan las enfermeras son de choque y humanitarias. "Es reseñable que, mientras la presión en el hospital es máxima, las asistencias en Atención Primaria han bajado a unas 30 diarias debido a que las ONG están asumiendo gran parte de las curas y tratamientos directamente en los asentamientos", valora.
Cuadros clínicos por hacinamiento y falta de higiene
En cuanto a las patologías con las que trabajan las profesionales, Fuentes destaca que predominan los cuadros clínicos que son consecuencia directa del hacinamiento y la falta de higiene, "lo que supone un riesgo epidemiológico real". "Se han detectado aproximadamente 200 casos de Gastroenteritis Aguda (GEA) pendientes de cultivo. Tenemos registrados 20 casos de sarna entre la población migrante (más un brote de 30 casos en el ámbito militar) y 21 casos de impétigo. Se están atendiendo cuatro casos de tuberculosis (TBC) y cuadros de hipertensión arterial (HTA) y hemos tenido que intervenir en seis semiahogamientos", detalla la enfermera del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa). Aun así, puntualiza que estas cifras no incluyen a todas las personas que permanecen en asentamientos informales, por lo que "la incidencia real podría ser mayor".
Según Fuentes, la visita de la ministra de Sanidad, Mónica García, a la ciudad autónoma no sirvió para nada. "No pudimos hablar con ella porque, sencillamente, se ha obviado y ninguneado al colectivo de la Enfermería al no habernos convocado a ninguna reunión ni encuentro oficial durante su visita. Es desolador que la máxima responsable de la sanidad nacional venga a Ceuta e ignore deliberadamente a quienes estamos en primera línea de esta crisis", afea. Considera que las medidas puestas encima de la mesa por el departamento estatal son "absolutamente insuficientes".
"Para nosotros, esta visita ha sido poco más que una foto institucional que no aporta soluciones reales a los problemas que denunciamos. Es indignante que, tras 15 días de sobreesfuerzo personal inmenso, se nos pretenda cuestionar o criticar, cuando la realidad es que el ministerio y el Ingesa siguen enmascarando los datos y hablando de un sistema tensionado cuando nosotros estamos viviendo un colapso real", insiste.
Un colapso que no puede volver a repetirse, y Fuentes explica qué debería ocurrir cuando esta crisis acabe: "No podemos limitarnos a volver a lo de antes". Para el colegio que dirige, "las medidas necesarias deben atacar la raíz del problema, que es la gestión de los recursos humanos".
"El Ingesa debe reponer al 100 por ciento a todo el personal fijo que se va de vacaciones"
"El Ingesa debe reponer al 100 por ciento a todo el personal fijo que se va de vacaciones. Además, estas contrataciones deben realizarse con antelación suficiente para evitar que nuestros enfermeros emigren a otros Servicios de Salud que sí ofrecen previsión y estabilidad. Hay que conseguir una verdadera estabilidad en los contratos para mantener un remanente de enfermeras en la ciudad. Además, es inasumible que sigamos contando oficialmente solo con la especialidad de Obstetricia y Ginecología en nuestra plantilla. Necesitamos reconocimiento e integración del resto de especialidades de Enfermería para elevar la calidad asistencial", anota.
Aunque la situación sea compleja, Fuentes tiene claro quiénes son los protagonistas de todo esto: los ceutíes: "A la población de Ceuta quiero decirle que entendemos vuestro cansancio y el deseo de recuperar la normalidad en nuestra ciudad cuanto antes. A pesar de que nos sentimos abandonados y trabajamos en una situación extrema, las enfermeras estamos aquí para proteger vuestra salud. Sois nuestra prioridad y no dejaremos de dar la cara por vosotras, exigiendo siempre los recursos que Ceuta merece". También se ha referido a las profesionales que, como ella, luchan contra la crisis migratoria. "A mis compañeras y compañeros quiero decirles que mi mayor orgullo es su sacrificio. Sé que estáis exhaustas, cansadas e indignadas tras muchos días de presión inasumible. Desde el Colegio seguiremos luchando por la estabilidad y el reconocimiento que merecéis. Gracias por cuidar de todos a pesar de todo". Porque sí, a pesar de todo, estas profesionales han seguido, siguen y seguirán ahí.
