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El 7 de noviembre de 1867 nació Maria Salomea Slodowska-Curie, o también llamada Marie Curie. Lo que nadie sabía en aquel entonces es que aquella niña, nacida en Polonia, ganaría hasta dos premios Nobel, uno de Física en 1903 y otro de Química en 1911. Hablamos de una de las científicas más famosas de la historia, y una de las grandes referentes para la física médica moderna.

Han pasado 159 años desde su nacimiento y, como cada 7 de noviembre, se celebra el Día Mundial de la Física Médica. Una profesión que avanza en España a pasos agigantados y donde el papel de la mujer ha sido fundamental desde los inicios de la especialidad de Radiofísica Hospitalaria.

A pesar del legado histórico de la polaca, las mujeres representan una de cada tres especialistas de base, pero a medida que se asciende en la escala de responsabilidad, su presencia se reduce drásticamente hasta quedar en menos del 18 por ciento en las jefaturas de Servicio.

Según los datos de la Sociedad Española de Física Médica (SEFM), las mujeres suponen hoy el 33 por ciento de sus socios. Esta cifra, aunque refleja una minoría, es superior al 25-27 por ciento que representan las estudiantes en la carrera de Física, o al 30,08 por ciento de colegiadas en activo en el Colegio Oficial de Físicos (Cofis).

No obstante, el crecimiento es lento. En las últimas dos décadas, la presencia femenina en la SEFM ha subido a un ritmo de cinco puntos porcentuales (del 28 por ciento en 2006 al 33 actual). Tampoco se prevé un cambio generacional abrupto a corto plazo, ya que en los últimos cinco años (convocatorias 2020-21 a 2024-25), las mujeres han obtenido el 30,8 por ciento de las plazas de residente (RFIR), según los datos del Ministerio de Sanidad.

La gran barrera se encuentra, sin embargo, en los cargos de gestión y liderazgo clínico. Según los registros de la SEFM, en España solo hay 17 jefas de Servicio de un total de 95, lo que se traduce en un escaso 17,9 por ciento.

Si se aplica a estos datos el indicador Women Ratio (que divide el porcentaje de mujeres en un puesto de responsabilidad entre su representación total en la profesión, y donde 1 significa paridad real), la física médica obtiene un 0,54. Esto significa que hay "aproximadamente la mitad de jefas de las que corresponderían" por peso demográfico. La infrarrepresentación femenina en las jefaturas de Radiofísica es, de hecho, mayor que la que sufren las médicas en general, cuyo Women Ratio se situó en 0,68 en 2025, según datos de la plataforma Womeds.

Cambian los líderes de las jefaturas de hospitales

Silvia Fernández, que suma más de dos décadas de trayectoria y actualmente ejerce como radiofísica en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), aporta memoria histórica a este escenario de relevo en las jefaturas. En sus inicios como residente RFIR, recuerda que "había 19 unidades docentes, de las cuales 9 eran jefaturas ocupadas por mujeres". Fernández señala que aquellas pioneras "estaban inmersas en la creación de la especialidad", pero tras su jubilación casi masiva, esos cargos directivos han sido asumidos "en casi todos los casos por hombres".

En cuanto a su experiencia personal, asegura a Redacción Médica haberse sentido tratada "con las mismas oportunidades" que sus compañeros a nivel puramente profesional, pero sí ha sentido el peso de tener hijos: "Llevas una mochila respecto a los compañeros que no tienen esas cargas familiares", confiesa.

"He notado un cambio en el momento en el que decides tener hijos"

Más allá de la estadística laboral, el 7 de noviembre sirve para poner en valor esta figura indispensable en la sanidad moderna. "Aportamos sobre todo calidad y seguridad en todas las áreas en las que se utilizan radiaciones, gracias a nuestra formación técnica y científica", defiende Fernández, cuya labor en el HUCA está enfocada en la radioterapia y, con especial dedicación, en la braquiterapia para cáncer de próstata.

"La braquiterapia introduce una fuente radiactiva encapsulada, que no está suelta ni se dispersa, en cavidades naturales o insertando agujas que llegan al tumor. En los casos de próstata, los cálculos se realizan en tiempo real dentro del quirófano. Me gusta mucho porque es un trabajo multidisciplinar junto al oncólogo radioterápico", relata la experta.

La IA y la protonterapia como trampolín hacia lo mediático

Esta visión de equipo la comparte Beatriz García, adjunta de segundo año en el Hospital Clínico de Zaragoza, quien aterrizó en la residencia RFIR tras estudiar másteres de electrónica física y física médica. "Como especialidad sanitaria, aportamos un enfoque distinto en la resolución de problemas porque nos hemos formado en una carrera técnica", explica la joven adjunta, subrayando que, en ocasiones, sus mañanas pasan por hacer dosimetrías y controles de calidad de los aceleradores", además de asistir puntualmente a quirófano.

"Como especialidad sanitaria, aportamos un enfoque distinto en la resolución de problemas porque nos hemos formado en una carrera técnica"

García también pone en valor el altísimo componente tecnológico del día a día, que obliga a una actualización constante. "En la actualidad trabajamos más con inteligencia artificial y continuamente surgen técnicas o equipos nuevos. Con la implementación de los nuevos equipos de protonterapia en España esperamos que seamos más conocidos y que la gente se anime a estudiar esta profesión", señala.

A esta revolución técnica también alude Silvia Fernández, recordando que, aunque el programa oficial de la residencia (POE) "aún no se ha actualizado", los centros y los tutores se han ido amoldando a la fuerza a la realidad de la Medicina moderna. "Cuando me formé lo hice en radioterapia 3D. Hoy, se ha mejorado radicalmente en precisión para proteger los órganos de riesgo y pudiendo dar dosis de radiación más altas por fracción a los tumores. La propia profesión te exige mantenerte al día", concluye la radiofísica del HUCA.

A la hora de animar a las futuras generaciones de mujeres a decantarse por esta especialidad, ambas expertas coinciden en el enorme atractivo de una profesión que aúna la base científico-técnica con el impacto directo en la vida de los pacientes. García recuerda que la Radiofísica es un campo "muy ligado a la física pura, pero aplicándola y poniendo en valor lo que estás aportando". La adjunta del Clínico de Zaragoza anima a descubrir una especialidad que, aunque "muy poco conocida", está en plena ebullición tecnológica gracias a la inteligencia artificial y la llegada de la protonterapia. "Estoy muy contenta, animaría a cualquier persona; ojalá haya cada vez más mujeres en la carrera de Física", subraya.

Por su parte, Silvia Fernández pone el acento en el componente humano y el alto compromiso clínico que requiere la residencia. La especialista del HUCA destaca el componente multidisciplinar de la especialidad, "donde es importantísimo el trabajo en equipo". A las futuras residentes les recuerda el "punto de responsabilidad" inherente a tratar directamente con pacientes, lo que exige "una actualización continua para aplicar los conocimientos y la estructura mental de la carrera" garantizando la máxima seguridad. Supone un reto constante que resulta muy atractivo porque "la propia profesión te exige no quedarte estancada".