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El empleo en el ámbito sanitario es abundante. Sin embargo, este padece de un exceso de temporalidad. Miles de profesionales del sector enlazan acuerdos laborales de forma continua, a la espera de la ansiada plaza fija. La inestabilidad se ha convertido en una característica inherente al trabajo en el campo de la salud, especialmente al inicio de la trayectoria laboral. Es más, los egresados de grados de esta rama de la enseñanza son los que más complicaciones tienen para encontrar un contrato indefinido al salir de la universidad. Más sencillo es para aquellos trabajadores que ostentan un título de Formación Profesional (FP).

Esta conclusión proviene del último informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CyD), focalizado en la inserción laboral tras el periodo de formación. Para ello, analiza los datos relativos a la promoción que concluyó sus estudios en el curso 2019/2020. En concreto, su situación en el mercado de trabajo cuatro años después de conseguir la titulación.

El informe publicado revela que tan solo el 43,5 por ciento de los egresados en grados de Ciencias de la Salud habían firmado un contrato indefinido. Se trata de la proporción más baja de todas las ramas de la enseñanza abordadas, tanto universitarias como de FP. Precisamente, los titulados en ciclos de técnico sanitario encontraron la estabilidad laboral con mayor facilidad. En concreto, lo hizo el 67,8 por ciento de los integrantes de la generación titulada en el año académico 2019/2020.

Hay que señalar que, más allá de la inestabilidad habitual del empleo sanitario, este porcentaje viene propiciado por el camino que muchos titulados universitarios siguen tras la facultad: la Formación Sanitaria Especializada (FSE). La dedicación de dos a cinco años -depende de la disciplina- a esta vía de instrucción en el Sistema Nacional de Salud (SNS) incide en la escasa prevalencia de los contratos indefinidos entre los médicos, enfermeras, farmacéuticos o psicólogos recién graduados.

Es más, la tasa de afiliación media de los titulados universitarios en Ciencias de la Salud es la segunda más alta del espectro formativo, al superar el 85 por ciento. No hay que olvidar que los contratos FSE requieren de inscripción en el registro de la Seguridad Social.

Mayor estabilidad en el plano ingenieril

Los vaivenes del mercado laboral de índole sanitaria no se repiten en otros sectores. Un ejemplo son los egresados de carreras universitarias técnicas. El 95,1 por ciento de los titulados en informática hallaron trabajo estable a los cuatro años de salir de la facultad. La proporción es similar entre los del campo de la ingeniería, la industria y la construcción (93,3 por ciento).

En el caso de la FP, el 94,6 por ciento de los técnicos procedentes de ciclos relacionados con la informática y las telecomunicaciones consiguieron un contrato indefinido poco después de recibir el título. Les siguen los técnicos procedentes de ciclos relacionados con el transporte y el mantenimiento del vehículo, al conseguir dicha meta el 90 por ciento del total de la generación analizada. Unos porcentajes ante los que palidece la cifra del ámbito de la FP sanitaria, inevitable víctima de la inestabilidad laboral, pese a contar con un mejor resultado que las formaciones universitarias de Ciencias de la Salud.