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El próximo 29 de noviembre, los españoles tendrán una nueva cita con las urnas. Hasta entonces, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 seguirá trabajando para desarrollar la ya aprobada ley de dependencia. Además, tal y como han asegurado fuentes del departamento a Redacción Médica, las acciones deben ser complementadas por la gestión autonómica.

Desde el punto de vista del ministerio liderado por Pablo Bustinduy, "es el momento de acometer la transformación definitiva del sistema de cuidados en España". Un reto para el que el Ejecutivo central presiona, con las elecciones generales en el horizonte, buscando que el incremento histórico de los presupuestos estatales se traduzca de forma inmediata en mejoras palpables para los pacientes y los profesionales del sector.

El departamento gubernamental recuerda a este medio que la competencia para desarrollar e implementar las políticas relacionadas con la dependencia es exclusiva de las comunidades autónomas, quienes deben aplicar estas directrices según su propio modelo territorial. Sin embargo, el Ministerio recalca que existen medidas urgentes que "se pueden hacer desde ya" y que la ciudadanía debe notar "lo antes posible".

Entre estas exigencias a corto plazo, el Gobierno destaca tres frentes prioritarios: una reducción sustantiva de las listas de espera, el acortamiento efectivo de los tiempos de atención y una mejora de las condiciones laborales de los trabajadores del sector. Todo ello con un objetivo estructural claro, ya que el Ministerio sentencia que "las listas de espera deben desaparecer en el año 2028".

Financiación finalista y control de transparencia

Para respaldar estas demandas y responder a las peticiones que las autonomías han realizado durante toda la legislatura, el Gobierno subraya que "ha puesto por delante la financiación". Como prueba de ello, destacan que las comunidades autónomas han contado con 739 millones de euros adicionales destinados a la Dependencia en apenas tres meses.

De cara a asegurar el buen uso de estos fondos, el ministerio advierte de que esta financiación es estrictamente finalista y se transfiere de forma directa por cada persona usuaria del sistema y por su grado reconocido. Además, para fiscalizar la gestión autonómica, el departamento apoyará su evaluación en toda una serie de indicadores que se han desarrollado durante esta legislatura, cuyo fin es asegurar el seguimiento suficiente y la transparencia necesaria en el gasto sociosanitario.

Hacia una refundación del modelo de Dependencia

En paralelo a la exigencia de gestión inmediata, Derechos Sociales subraya que la reciente reforma de las leyes del sector supone una "refundación del modelo de cuidados en España". Este nuevo marco normativo está diseñado para ofrecer más derechos, servicios y prestaciones, al tiempo que reduce la burocracia tanto para las personas en situación de dependencia como para aquellas con discapacidad.

El gran hito de esta reforma es el blindaje financiero del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD). Mediante una enmienda incorporada en la ley, se ha establecido la obligación de que la Administración General del Estado (AGE) asuma el 50 por ciento de la inversión. Este paso legal da cumplimiento al compromiso político que el Ejecutivo central selló en su acuerdo de coalición del año 2023.

Este blindaje del 50 por ciento en la financiación estatal se apoya directamente en un incremento histórico de la inversión, consolidado a través de la partida de 6.200 millones de euros fijada para los ejercicios 2026 y 2027. Con esta arquitectura económica y legal, el departamento asegura que el sistema sociosanitario queda protegido para "evitar recortes en el futuro", independientemente de los próximos escenarios políticos.