Un estudio publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha concluido que invertir en atención a la dependencia no solo salva vidas, sino que también sale a cuenta. Recibir las prestaciones del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) aumenta la probabilidad de supervivencia entre 2,6 y 3 puntos porcentuales. Al mismo tiempo su coste anual ajustado por calidad es de 6.187 euros si se realizan en el entorno familiar, seis veces menos de la media del coste sanitario, que ronda los 30.000 euros.
Joan Costa Font, Sergi Jiménez Martín y Cristina Vilaplana Prieto han firmado el trabajo después de estudiar la evolución positiva del SAAD desde 2007. Aunque los resultados también reflejan que su implantación en las diferentes comunidades autónomas ha sido desigual. Esto ha permitido que "el uso de la variación exógena derivada de la reforma de los servicios de cuidados de larga duración (CLD)" sea "fundamental para tomar decisiones sobre subvenciones, al permitir comparar los programas de CLD con otras intervenciones sanitarias".
Entre los resultados más importantes que ha arrojado el estudio se encuentran un aumento de la supervivencia por un 3 por ciento entre los que reciben la prestación económica de cuidados y de 2,6 puntos entre quienes reciben la ayuda a domicilio. Además, cuanto más vulnerable es el colectivo, más se nota la mejoría, con un 5,6 por ciento en mayores de 80 años y 4,6 puntos en mujeres.
Otro de los efectos de los cuidados es la reducción de la soledad y, como consecuencia, también de la depresión. En concreto, el aislamiento social se reduce en 0,61 puntos con la prestación económica y 0,52 con la ayuda a domicilio, mientras que los síntomas depresivos se reducen 1 y 0,8 puntos.
Los cuidados y las ayudas económicas también ayudan a mejorar otros aspectos de la vida, como la alimentación, incorporando alimentos con mayor variedad de nutrientes, como los lácteos, la verdura, la fruta y la proteína. Todos estos factores derivan en una mejoría completa, con la prestación económica ayudando más en aspectos como la supervivencia y la salud mental y la ayuda a domicilio en la satisfacción general, por lo que Fedea recomienda compaginar las dos.
El estudio concluye con dos “lecciones” para la política de dependencia en España. La primera recomendación es que los cuidados de personas dependientes es una inversión en salud. “Las decisiones de financiación del SAAD deberían someterse a los mismos criterios de coste-efectividad que las sanitarias, e incorporar de forma rutinaria indicadores de soledad, depresión y satisfacción vital —hoy ausentes del seguimiento oficial— junto a los de valoración funcional”, aseguran en un comunicado. La segunda es una consecuencia de los recortes en esta inversión que, a ojos de Fedea, no es un ahorro real, sino que el coste se traslada al sistema sanitario.
