La valoración que los ciudadanos hacen de su propio estado de salud ha descendido en las últimas décadas. Según revelan los resultados de la Encuesta de Salud de España 2025, apenas el 68,3 por ciento de la población considera que su salud es buena o muy buena, y es que se trata del porcentaje más bajo registrado desde el año 1987.
Esta caída generalizada no se concentra en una única etapa de la vida, sino que empeora en todos los grupos de edad en comparación con la última década, a excepción de los mayores de 75 años. Además, el género y la clase social importan. La percepción positiva alcanza el 79 por ciento en la clase social más favorecida, pero se desploma hasta el 62 por ciento en la menos favorecida.
En cuanto al acceso al sistema sanitario, el 86,7 por ciento de la población consultó a un profesional de Medicina de Familia o especialista durante el último año, y un 32,1 por ciento acudió a un servicio de urgencias, cifras que suponen un aumento respecto a la edición de 2023. Sin embargo, el estudio identifica las listas de espera como la primera causa de inaccesibilidad a la atención médica, afectando al 33,1 por ciento de las mujeres y al 25,2 por ciento de los hombres.
En este contexto de presión asistencial, la cobertura sanitaria privada ha experimentado un "crecimiento importante" hasta abarcar al 24 por ciento de la población. En concreto, el 40,5 por ciento de la población de clase alta cuenta con doble cobertura (pública y privada), frente a solo el 10,8 por ciento de las clases menos favorecidas.
Alarma en salud mental y cronicidad
El análisis de la salud mental constituye uno de los ejes más preocupantes de la encuesta. El 35,6 por ciento de la población a partir de los 15 años presenta algún grado de sintomatología depresiva, lo que supone un aumento considerable frente al 29,8 por ciento notificado en 2023. Esta realidad golpea con mayor dureza a las mujeres (42,2 por ciento) que a los hombres (28,8 por ciento).
En el plano físico, la hipertensión (20 por ciento), el colesterol elevado (21,1 por ciento) y la diabetes (7,5 por ciento) se mantienen como los problemas crónicos más prevalentes. En concreto, la hipercolesterolemia registra el aumento más claro de la serie histórica.
El tabaquismo toca fondo, pero el alcohol repunta
En el apartado de hábitos de vida, el informe muestra luces y sombras. La nota más positiva es el descenso continuado del tabaquismo: el consumo diario de tabaco se sitúa en el 15,4 por ciento, el mínimo de toda la serie, muy lejos del 32,1 por ciento que se registraba en 1993.
Por el contrario, el alcohol revierte su tendencia favorable. El 8,9 por ciento de la población adulta consume alcohol a diario y el 35,1 por ciento lo hace de manera habitual, unos indicadores que han vuelto a aumentar respecto a 2023 tras los descensos de años anteriores. Asimismo, el exceso de peso sigue siendo un gran reto de salud pública, afectando al 61,4 por ciento de los hombres y al 47,6 por ciento de las mujeres.
