El conflicto en torno a la reforma del Estatuto Marco continúa generando incertidumbre en el Sistema Nacional de Salud (SNS) ante la posibilidad de que los desacuerdos entre el Ministerio de Sanidad y las organizaciones sindicales deriven en una huelga médica indefinida. En este contexto, una de las principales preocupaciones se centra en el impacto que una paralización prolongada de la actividad asistencial podría tener sobre los pacientes oncológicos. Una de las instituciones que advierte de los peligros que supondría esta situación en el país es el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac), ya que, de llevarse a cabo la huelga indefinida, “supondría un impacto muy serio en su salud porque, si se empiezan a retrasar tratamientos o citas médicas, habrá un efecto real sobre la evolución de la enfermedad”.
La presidenta de Gepac, Begoña Barragán, asegura en Redacción Médica que, para cualquier paciente, independientemente de la enfermedad que tenga, “una huelga médica es impactante y muy preocupante, pero en el caso de los pacientes con cáncer se añade la gravedad de este tipo de patologías”.
Además, Barragán señala que existe en este grupo de pacientes un impacto psicológico añadido: “La incertidumbre y la angustia de no saber cuándo va a durar la huelga, cuánto se va a prolongar o qué va a ocurrir con la atención es importante. La pregunta que tienen muchos pacientes es que, si se les retrasa el tratamiento, la enfermedad puede seguir evolucionando”.
"Los pacientes no están sentados en la mesa de negociación"
Como representante de los pacientes, la presidenta de Gepac considera que no le corresponde valorar si los médicos tienen razón o no a la hora de ir a la huelga, pero sí ve claro que “esta situación surge de un sistema que lleva años funcionando gracias al esfuerzo de unos profesionales que están agotados. Eso lo ven los pacientes en las consultas, cuando encadenan consultas de diez minutos, guardias y jornadas muy exigentes”.
Al final, Barragán coincide en que quien acaba pagando este problema sanitario es el paciente: “Si la huelga llega a producirse, es necesario que un paciente con cáncer no vea interrumpido su tratamiento. Sería tremendo frenar una quimioterapia, una radioterapia, una cirugía o cualquier prueba necesaria para confirmar un diagnóstico o establecer un tratamiento, ya que no puede esperar”.
Debido a ello, aspira a que ambas partes lleguen a ponerse de acuerdo para “negociar y resolver sus diferencias, pero quien no puede pagar el pato es un paciente que se está jugando la vida. En cáncer, el tiempo forma parte del tratamiento, y retrasar semanas una intervención o un tratamiento pone en riesgo la vida del paciente o el pronóstico de la enfermedad”.
En este sentido, considera que “todo el mundo asuma la responsabilidad que le corresponde. Hay dos partes que no están de acuerdo y que están negociando, pero existe una tercera parte, que son los pacientes, y no están sentados en esa mesa de negociación”.
El impacto de los paros en los pacientes oncológicos
Los paros que se han producido durante los últimos meses han afectado a los pacientes oncológicos españoles, tal y como corrobora Barragán: “Cuando los tratamientos oncológicos solo se atienden como urgencias, la situación es grave, y lo que sí llega a pasar durante estos parones es el hecho de que los pacientes se salten ciclos de tratamiento, si se ha retrasado alguna biopsia o, sobre todo, si se han producido retrasos en posibles diagnósticos porque un paciente no haya podido acudir a una consulta”.
Pese a que a Barragán no le han llegado quejas de pacientes a los que se les haya interrumpido el tratamiento, “sí pueden haberse producido retrasos diagnósticos, en biopsias o en determinadas pruebas, y eso es importante”. En primavera se produjeron “retrasos puntuales en consultas y otras atenciones. Pero ahora, si hay huelga indefinida, se está ante algo mucho más serio”.
En caso de que se lleve a cabo este paso, la presidenta de Gepac es partidaria de que “los Servicios sanitarios tendrán que asumir la responsabilidad de recolocar esas citas y facilitar a los pacientes un teléfono o un canal de información al que puedan recurrir. Los pacientes necesitan estar informados y que no nos tengan dando vueltas sin saber qué va a ocurrir”.
Desde el punto de vista de la responsabilidad, Barragán explica que, ante la posibilidad de que haya una huelga general si no se llega a un acuerdo con el Estatuto Marco, “todas las partes tendrán que hacer todo lo posible para llegar a un acuerdo y evitar que esto se convierta en una huelga indefinida, porque puede ser una catástrofe para la salud”. En este sentido, afirma que, aunque haya unos servicios mínimos, “no se va a atender debidamente a los pacientes y esto es peligroso”.
