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El sindicato policial Jupol ha informado recientemente que un policía y 24 militares destinados en Ceuta por la crisis humanitaria desatada desde el pasado jueves 30 de julio han sido diagnosticados de sarna. La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) confirma que se trata de un brote, aunque considera que los contagios podrían haberse producido antes del despliegue en la ciudad autónoma. En este sentido, los epidemiólogos llaman a tener en cuenta el periodo de incubación de la enfermedad, que puede prolongarse entre tres y seis semanas, por lo que “puede ser gente que se haya infectado en Madrid, se haya desplazado posteriormente a Ceuta y allí se haya producido el brote, o personas que ya estuvieran infestadas previamente en Madrid o en otras ciudades”. Ante esta situación, la SEE considera fundamental realizar una encuesta epidemiológica que permita identificar los casos y sus contactos, así como llevar a cabo una adecuada desinfestación ambiental. Además, recomienda lavar correctamente, a temperaturas superiores a 50-60 grados, la ropa de cama, toallas y prendas utilizadas por las personas afectadas para evitar nuevas transmisiones.

A la hora de conocer hasta qué punto es contagiosa la sarna y en qué circunstancias existe realmente un riesgo elevado de transmisión, Álvaro Roy, representante de la SEE e investigador del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), afirma en Redacción Médica que “la infección se transmite por contacto estrecho de piel con piel. Esa es la principal vía de contagio y tiene que ser un contacto prolongado; no suele producirse por un contacto muy esporádico”. Existe también otra vía de transmisión que es “a través de la ropa de cama o las toallas, pero es menos común”. Para Roy, esta circunstancia adquiere más importancia en situaciones como el actual brote, “donde conviven muchas personas en un entorno de contacto estrecho. Ocurre en barracones militares, entornos sociosanitarios o residencias de ancianos, donde también se han visto muchos brotes”.

Una de las hipótesis que baraja el facultativo a la hora de esclarecer el porqué de este brote de sarna es el hecho de que los soldados vivan en un alojamiento compartido: “Se realizó recientemente un estudio en el que se veía que la mayoría de los brotes eran domiciliarios, entre personas convivientes. También se vieron muchos brotes en residencias de ancianos, junto con algunos en instituciones militares”. Por este motivo, el especialista considera que también puede influir que los militares “lleguen a compartir ropa de cama o que las medidas higiénicas a la hora de lavar la ropa de cama no sean las adecuadas y no se desinfecten a una temperatura adecuada”.

Medidas necesarias para frenar el brote de sarna en Ceuta

Sobre las medidas que se deben optar tras un brote de estas características, Roy afirma que lo más prioritario es tratar a las personas infectadas y, después, es importante “tratar a los convivientes y a quienes hayan tenido un contacto estrecho. En este caso, los soldados que hayan estado en contacto estrecho con los afectados, que hayan dormido en las mismas habitaciones o hayan compartido ropa de cama o toallas que no hayan sido tratadas térmicamente, deberían recibir tratamiento”.

Esto es para el facultativo vital, ya que el periodo de incubación es largo: “Puede haber personas que estén infestadas y puedan transmitir el ácaro, pero que todavía no tengan síntomas. Por eso es muy importante tratar a los casos clínicos, pero también a todos los convivientes que hayan tenido contacto durante las últimas ocho semanas”.

En relación al papel que deberían desempeñar los especialistas en Epidemiología en una situación como esta, el facultativo confirma que sería muy apropiado “realizar una encuesta epidemiológica para conocer un poco mejor los casos, cuándo empezaron a desarrollar síntomas, cuándo comenzaron a recibir tratamiento y registrar a todos los convivientes.

También sería importante “la desinfestación ambiental y que se lleve a cabo correctamente el lavado de todo aquello que hayan utilizado los pacientes del brote: toallas, ropa de cama y ropa propia, si se va a reutilizar. Todo ello debería lavarse a una temperatura superior a 50-60 grados, en ciclos altos de lavadora”.

El brote se controlará sin necesidad de un aislamiento total

Roy descarta un aislamiento total, porque “es una enfermedad que se transmite mediante un contacto muy estrecho. Pero sí habría que evitar el contacto estrecho con otras personas, en este caso con otros militares, hasta que los afectados estuvieran en tratamiento”.

En caso de que se implanten las medidas habituales frente a este brote de sarna, el facultativo está convencido de que la situación se podrá controlar bien: “Lo principal es seguir el tratamiento, por lo que debe efectuarse correctamente y hay que seguir las guías clínicas y las indicaciones de los profesionales sanitarios. Es un tratamiento tópico que debe aplicarse en todo el cuerpo, por lo que es muy importante hacerlo correctamente”. Con todo ello, junto con las medidas de desinfestación ambiental, “el brote debería poder controlarse”.