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Nadie lo esperaba. En cuestión de horas, la Playa El Tarajal se sumía en un caos ante la llegada masiva de miles de migrantes. Pero no todos lograban alcanzar la orilla con vida. Según los datos publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística, 80 personas habrían fallecido entre el 30 de julio, día en que se produjo el arribo, y el 2 de agosto, multiplicando aproximadamente por 6 las muertes producidas en las semanas anteriores a la tragedia. De esta manera, se oficializa la cifra de mortalidad asociada a esta crisis humanitaria que todavía mantiene al límite los servicios sanitarios y de salud pública de la ciudad autónoma.

No obstante, al mirar el desglose de datos, vemos que una parte de esas defunciones se produjeron en ancianos por lo que no necesariamente estarían relacionadas con la entrada masiva de migrantes. En concreto, según los datos del INE, de esos 80 certificados de defunción, 30 corresponderían a mayores de 80 años. De acuerdo con la publicación de la entidad, habrían fallecido siete hombres de entre 80 y 85 años en este periodo; 23 en la franja de 85 a 89 años -22 de ellos hombres y una mujer- y una veintena que superaban los 90 años -16 hombres y 4 mujeres-. Restando esta fracción relativa al segmento de la tercera edad, el número total de muertes atribuidas a la crisis se situaría cercano a la treintena en esta franja de tiempo, si bien, hay que tener en cuenta que, en los días posteriores, se recuperó un mayor número de cadáveres.

Solo una mujer entre las víctimas

La estimación del número de defunciones semanales del INE no recoge la muerte de ningún adolescente pero sí la de un menor de cuatro años. En la franja de edad superior, el recuento refleja la muerte de un hombre de entre 25 y 29 años y dos varones situados en la treintena. La mayoría de la mortalidad, por tanto, se concentró en la etapa adulta, con cuatro víctimas de entre 40 y 50 años, otras cinco de entre 50 y 60 años y diez entre 60 y 70. Todos ellos hombres, salvo una mujer de entre 60 y 64 años. Además, otros siete fallecidos tenían una edad comprendida entre los 70 y los 80 años, por lo que no está tan clara su relación con la crisis migratoria.

Dentro del baile de cifras vertido estos días y habitual en este tipo de emergencias, la organización Caminando Fronteras asegura que son muchas más las personas que habrían perdido la vida por ahogamiento o aplastamiento durante los intentos de entrada al país. En total, estima que la cantidad se eleva a 141, al sumar a los 78 fallecimientos en suelo ceutí los 63 cadáveres detectados en aguas marroquíes.

Aun así, el aumento de mortalidad es notable. Si en la penúltima semana del mes de julio, se registraron 12 defunciones en territorio ceutí, la crisis migratoria elevaba este umbral un 25,16 por ciento en los primeros días de agosto. Esto supone elevar 5,7 veces las muertes producidas en el mismo periodo del año anterior, visibilizando de forma inequívoca el efecto de la tragedia.