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El modelo Muface ya conoce su destino. La renovación del concierto sanitario de Mugeju (encargado de dotar de asistencia a jueces, fiscales y al resto del personal de la Administración de Justicia) es una realidad. Asisa y Adeslas han confiado a Redacción Médica que han presentado sus ofertas para dotar de cobertura a cerca de 90.000 personas. Su 'hermano', Isfas (que se encarga de la sanidad de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil) no se enfrenta al mismo escenario. La licitación del modelo militar ha quedado desierta: ningún licitador ha optado por concurrir. Así lo ha podido confirmar este periódico, y es que las dos compañías han compartido una misma postura. Según ellas, las condiciones no eran las adecuadas para dotar de la mejor calidad asistencial a los pacientes de Isfas, por lo que dejan la puerta abierta a una renovación del proceso licitador que contemple una nueva propuesta por parte de la Administración.

El escenario se repite. La mutualidad de los militares sigue la estela de Muface: una licitación desierta, las aseguradoras aludiendo a la infrafinanciación del concierto sanitario, y una prórroga administrativa en el aire. Moncloa, que también encara una posible transformación por el adelanto electoral, es quien tiene la última palabra. Por el momento, las fuentes consultadas por Redacción Médica ya apuntan a tres direcciones. La primera, la imposición de una orden de continuidad; la segunda, una nueva negociación antes de que acabe el 2026 (cuando finaliza el contrato sanitario en vigor); y la última, un traspaso de los más de 500.000 adscritos a Isfas a la sanidad pública.

Estas son las posibilidades que los expertos ya han puesto sobre la mesa. No obstante, habrá que esperar a la decisión final del Gobierno, que podría llegar en las próximas horas. Hasta entonces, los 'hermanos' de Muface se enfrentan a dos realidades muy distintas. Por un lado, el optimismo de Mugeju, que apunta a salvarse con Asisa y Adeslas (aún queda por conocer qué sucederá con Nueva Mutua Sanitaria); y, por otro, Isfas, cuya licitación ha quedado desierta.

La infrafinanciación del Muface de las Fuerzas Armadas

Asisa y Adeslas han compartido la misma filosofía desde hace meses. Su propósito es evitar pérdidas económicas a la par que dotan de una adecuada calidad asistencial en la sanidad concertada del mutualismo administrativo. Y ese ha sido el punto de partida que ambas entidades han mantenido a lo largo de este proceso licitador, cuyo cierre de ofertas ha tenido lugar este lunes a las 23.59.

La primera en avanzar su postura ha sido Asisa. Según ha informado Redacción Médica en exclusiva, la compañía ha presentado su oferta para renovar su presencia en la sanidad concertada de Mugeju. "Se dan las condiciones mínimas para la continuidad del modelo a corto plazo", ha argumentado. De hecho, cabe recordar las líneas generales de este contrato: un año de duración, hasta finales de 2027, y una prima económica de 88.754.290,08 euros.

La excepción, y el recuerdo de la crisis sin precedentes de Muface, ha llegado con su movimiento con respuesta a la mutualidad de los militares. "La falta de una financiación adecuada, que además sigue siendo muy inferior a la financiación per cápita del sistema público, junto a unas coberturas más exigentes en algunos aspectos que las que presta el propio Sistema Nacional de Salud (SNS), hacen imposible para Asisa mantener la adhesión al concierto sin poner en serio riesgo la sostenibilidad económica del modelo", menciona la aseguradora.

Estas declaraciones, recogidas por Redacción Médica a primera hora de la mañana, han sido el primer detonante. El segundo ha llegado con el mismo posicionamiento de Adeslas: un sí para Mugeju y un no momentáneo para Isfas. La respuesta de la compañía dirigida por Jaume Masana ha llegado, además, a la par que el Gobierno daba a conocer que el Muface de las Fuerzas Armadas se había quedado con su licitación desierta. La segunda vez que ocurre en el mutualismo administrativo, y la primera para el modelo.

"La decisión se ha adoptado con criterios técnicos y económicos, tras analizar el efecto del nuevo esquema de primas que diferencia la financiación por edad", se refiere la aseguradora. Así, recuerda una de las novedades del concierto sanitario: unas primas por siete tramos de edad.

La licitación desierta de Isfas

Ningún licitador ha presentado su oferta. Ninguna aseguradora ha concurrido a la renovación del concierto sanitario de Isfas. Así lo ha comunicado el Gobierno a última hora de la tarde, tras la apertura de los sobres de las ofertas. Y, con ello, el recuerdo de lo que sucedió con Muface hace ya dos años vuelve a estar en el aire.

El 5 de noviembre de 2024 Muface se rompió. Ni Adeslas, ni Asisa, ni DKV, las entidades que prestaban asistencia sanitaria hasta el momento en el modelo, se presentaron al primer proceso licitador. Comenzó el que probablemente haya sido uno de los peores capítulos del mutualismo administrativo. Las negociaciones se extendieron durante más de siete meses con varias protestas, la imposición de distintas prórrogas administrativas y tres licitaciones. De hecho, Muface se salvó con un aumento de la prima económica del 41,2 por ciento, 4.808 millones de euros, y tres años de concierto.

Por esas mismas fechas, Mugeju e Isfas también renovaron sus contratos. En el caso del modelo judicial, perdió a la mitad de sus aseguradoras (Sanitas, DKV y Mapfre) en pocos días, aunque conservó a Asisa, Adeslas y Nueva Mutua Sanitaria. Por su parte, el Muface de las Fuerzas Armadas salió adelante con Asisa y Adeslas. Ambas obtuvieron un contrato de dos años (hasta este 31 de diciembre de 2026) y un monto de 175 millones de euros para Mugeju, y de 1.202 millones para Isfas. Es decir, unas condiciones distintas a las de su 'hermano' mayor.

La renovación de ambos modelos se ha saldado con dos caras. La positiva de Mugeju, y la negativa (por el momento) para Isfas. La mutualidad que dota de asistencia sanitaria a más de 500.000 personas (entre mutualistas y beneficiarios) no ha captado la atracción de ninguna entidad por sus condiciones financieras. Con ello, ya se barajan tres posibilidades: una prórroga administrativa, una orden de continuidad, o el traspaso a la sanidad pública.

El Gobierno tomará la decisión final. Pero la realidad es que el modelo Muface se enfrenta a un nuevo trance con la ruptura de Isfas. Todo ello con el precedente de la crisis del mutualismo administrativo, que causó una oleada de incertidumbre que se alargó durante más de 200 días.