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La Unión Europea y Canadá han sellado un nuevo pacto histórico que, si bien tiene un fuerte marcado carácter geoestratégico y económico, incluye un bloque crucial destinado a proteger la salud pública y los sistemas sanitarios de ambas regiones frente a futuras amenazas globales. Ante el riesgo de nuevas emergencias y la inestabilidad de las cadenas de suministro internacionales, Bruselas y Ottawa han decidido dar un paso al frente para garantizar su "seguridad y preparación" sanitaria.

Uno de los puntos clave del acuerdo firmado en la 21ª Cumbre en Montreal sitúa a la industria farmacéutica en el centro de las políticas de resiliencia compartida. La UE y Canadá han catalogado como "industria estratégica" la producción y el suministro de productos farmacéuticos, con especial énfasis en las vacunas y los "medicamentos esenciales". Ambos bloques se comprometen a crear cadenas de suministro fiables e integradas a ambos lados del Atlántico, evitando dependencias de terceros países que puedan poner en riesgo la atención de los pacientes en situaciones de crisis o roturas de stock.

Salud pública internacional

El documento establece una hoja de ruta clara para proteger a los ciudadanos europeos y canadienses frente a "crisis sanitarias, emergencias, desastres naturales y amenazas cambiantes para la seguridad sanitaria".

Para lograrlo, se ha acordado una cooperación estrecha y directa entre las principales agencias de salud pública de ambos territorios: el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y la Agencia de Salud Pública de Canadá. Esta alianza institucional permitirá intercambiar las mejores prácticas e información vital en tiempo real.

Además, se impulsará la vigilancia de la salud, la coordinación en la respuesta a emergencias y el desarrollo de "contramedidas médicas". En el ámbito de la investigación, la cumbre ha dado luz verde a los trabajos para integrar a Canadá en BE Ready, la gran asociación del programa Horizonte Europa centrada exclusivamente en la investigación e innovación para la preparación ante pandemias.

Lucha contra las drogas y salud ambiental

Más allá de la respuesta a virus y emergencias, la alianza sanitaria abarca también la seguridad frente a sustancias ilícitas. Basándose en la cooperación existente, Canadá estrechará lazos operativos con la Agencia de Drogas de la UE (EUDA), mejorando el intercambio de inteligencia y la acción conjunta para hacer frente a este grave problema de salud pública.

Asimismo, bajo el paraguas de la iniciativa climática, la alianza reconoce el impacto del medio ambiente en la salud humana, comprometiéndose a impulsar un instrumento internacional jurídicamente vinculante para acabar con la contaminación por plásticos en todo su ciclo de vida, con el objetivo primordial de "proteger la salud humana".