La proliferación de brotes epidémicos ya supera máximos históricos. El Ministerio de Salud Pública de República Democrática del Congo ha hecho público el último balance de las cifras que deja la crisis del ébola en el país: una letalidad cercana al 49 por ciento, superando la barrera de los 5.100 muertos, y con más de 10.000 casos diagnosticados. Esos son los datos que deja el informe de finales de octubre, y que dejan a Ituri como el epicentro con más del 70 por ciento de los afectados en el país. La emergencia sanitaria es uno de los principales focos a nivel mundial desde hace meses, y es que el virus ha entrado en el panorama sanitario tras su auge en RDC. Esa situación ha llevado a la Federación Farmacéutica Internacional (FIP) a desplegar una guía de actuación dirigida a farmacéuticos y otros profesionales del sector de cara a dar una respuesta a la proliferación del ébola.
Los casos aumentan, y los recursos escasean. Esa es una de las ideas que ha prevalecido en los medios desde hace meses. Sin ir más lejos, las múltiples emergencias epidemiológicas ya apuntaron a Donald Trump, presidente de Estados Unidos, hace unos meses. Por entonces, la comunidad médica hizo referencia al desmantelamiento estructural de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la severa reducción de los fondos de asistencia exterior.
La crisis del ébola en RDC
Han pasado varios meses desde que las políticas de la Casa Blanca se pusieron bajo los focos. Los científicos aún analizan esos escenarios, aunque ahora la mayor preocupación se centra en el auge de casos en la República Democrática del Congo. El informe del Ministerio de Salud Pública explica que la epidemia acumula un total de 10.467 casos confirmados y 5.103 muertes, lo que sitúa la tasa de letalidad global en el 48,8 por ciento a 31 de octubre de 2026.
Hasta esa fecha, se habían recuperado 2.824 pacientes y 980 personas permanecían en aislamiento o ingresadas en Centros de Tratamiento de Ébola (CTE). La enfermedad ha alcanzado a 8 provincias y 67 de las 178 zonas de salud del país (un 37,6 por ciento). En ese escenario, la provincia de Ituri constituye el epicentro principal del brote, concentrando el 70,8 por ciento de todos los casos acumulados, seguida de Kivu del Norte, que presenta una letalidad del 55,7 por ciento, superior a la media nacional.
Durante las 24 horas previas al informe, se notificaron 53 nuevos casos positivos (32 en Ituri, 18 en Kivu del Norte y 3 en Alto Uele) y 45 fallecimientos, de los cuales 26 ocurrieron a nivel comunitario y 19 dentro de los CTE. Además, se dio el alta médica a 21 pacientes tras arrojar resultados negativos consecutivos en los análisis de control.
En lo que respecta al ámbito de la vigilancia, se mantuvieron bajo seguimiento activo 31.621 contactos de los 36.517 registrados, alcanzando una cobertura diaria del 86,6 por ciento, cifra todavía por debajo del umbral objetivo del 95 por ciento fijado por el Gobierno de RDC.
La Farmacia mundial, ante la crisis del ébola
La Federación Farmacéutica Internacional (FIP) es otra de las entidades que ha tomado partido en esta respuesta global a la crisis del ébola. El organismo ha publicado una guía con las principales recomendaciones dirigidas a los farmacéuticos, así como al resto de profesionales que se encuentran en primera línea ante este brote epidémico.
Bajo el título Guía de referencia sobre el Ébola (2026), el organismo subraya que "los farmacéuticos no deben ser vistos únicamente como proveedores de medicamentos durante los brotes". En esta línea, la FIP los califica como "profesionales sanitarios de confianza equipados para apoyar la prevención de enfermedades, la preparación ante epidemias, la identificación temprana del riesgo y la derivación segura".
Una vez aclarado ese concepto, el texto aborda el terreno clínico. Así, insiste en la necesidad de determinar con exactitud el virus causante (Orthoebolavirus). En concreto, alude a esta diferenciación como un aspecto "determinante", ya que las herramientas biomédicas no son aplicables a todas las variantes. Por ejemplo, ejemplifica que mientras que para la especie Zaire se cuenta con vacunas con licencia y terapias de anticuerpos monoclonales recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el panorama cambia drásticamente frente a otros patógenos.
"En la actualidad, los brotes causados por Orthoebolavirus sudanense y Orthoebolavirus bundibugyoense continúan dependiendo principalmente de una atención de soporte de alta calidad, medidas estrictas de prevención y control de infecciones, vigilancia, confirmación por laboratorio (...) No hay vacunas autorizadas ni tratamientos antivirales aprobados disponibles en este momento»", aclara el documento.
El texto también hace mención del papel de la farmacia comunitaria, donde la FIP aboga por establecer límites claros para salvaguardar la vida del paciente y evitar complicaciones. En este contexto, la guía detalla de forma explícita qué fármacos administrar y cuáles descartar: "Se recomienda paracetamol para la fiebre y el dolor leve cuando sea adecuado. Se pueden utilizar opioides para el dolor moderado a intenso. Por lo general, deben evitarse la aspirina, el diclofenaco, el ibuprofeno y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE), así como los medicamentos con efectos anticoagulantes, debido al mayor riesgo de hemorragia".
"Los farmacéuticos no deben intentar diagnosticar o excluir la enfermedad por el virus del ébola. Deben evaluar los síntomas junto con los factores de riesgo epidemiológico, antecedentes recientes de viaje o contacto conocido con casos sospechosos o confirmados", continúa. Ante cualquier sospecha, la FIP señala que la indicación es derivar al paciente de inmediato según los circuitos oficiales y extremar la bioseguridad.
En este punto, las pautas de prevención y control de infecciones (IPC) recalcan el uso de soluciones hidroalcohólicas o agua y jabón.
La prevención, la vacunación, los cribados, la higiene y el fomento del papel de los farmacéuticos son los ejes de la guía de la FIP, que busca dar una respuesta mundial ante la crisis del ébola. Una epidemia que ya se ha cobrado más de 5.100 vidas y que roza la letalidad del 49 por ciento.
