El Gobierno español aprobó a mediados de 2024 el Anteproyecto de la Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales. Sin embargo, Pedro Sánchez subió la apuesta a principios de este 2026, cuando anunció una hoja de ruta más estricta para prohibir por completo el acceso a las plataformas a menores de 16 años. Pero había diferencias entre las posturas de cada partido: Vox rechazó frontalmente la norma, acusando al Gobierno de buscar el control de internet, mientras que el PP reclamó cambios técnicos más estrictos en la verificación de edad.
El adelanto electoral frena en seco, por ahora, la actualización del texto. Pero no el blindaje a los menores. Aunque esta vez, el impulso viene de Europa. El Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha abierto a consulta pública el EU Kids Act, un nuevo reglamento que prohíbe las redes sociales a menores de 15 años y obliga a las plataformas tecnológicas a diseñar entornos seguros que protejan su salud mental.
¿Qué es el ‘EU Kids Act’?
Fue este mes de septiembre cuando la Comisión Europea adoptó el nuevo texto. Es la respuesta que dan los Estados miembros a los peligros que enfrentan los menores en internet. Solo la mitad de los niños de entre 9 y 16 años en Europa afirma sentirse seguro en la red. Además, los riesgos impactan directamente en su desarrollo y salud mental, provocando síntomas depresivos, ansiedad, baja autoestima, trastornos alimentarios, problemas de sueño, comportamientos adictivos y ciberacoso.
Todo esto sucede en una etapa de máxima vulnerabilidad, crítica para el desarrollo cognitivo, social y de la personalidad del menor. Por eso, en este nuevo marco, la UE armoniza el control de los Estados miembros sobre internet.
Con esta normativa, los menores de 13 años tendrán prohibido el acceso a redes sociales y plataformas de vídeo que resulten perjudiciales. Asimismo, los adolescentes de entre 13 y 15 años no podrán crearse un perfil propio de forma autónoma. Para utilizar estos servicios, dependerán exclusivamente de cuentas limitadas y supervisadas que deberán crear expresamente sus padres o tutores.
Además de las restricciones de edad, Europa exige a cabar con el diseño adictivo, prohibiendo a las plataformas el uso de trucos para enganchar a los menores. Las empresas tecnológicas estarán obligadas a implementar herramientas de gestión del tiempo, bloqueando las notificaciones y desactivando la reproducción automática de vídeos durante la noche y el horario escolar para proteger el descanso y los estudios de los jóvenes. En esta misma línea, los algoritmos que recomiendan contenidos tendrán que cambiar para priorizar publicaciones seguras, de calidad y que garanticen el bienestar psicológico del menor.
Por último, la ley blinda la privacidad y actúa contra las dinámicas tóxicas. Todas las cuentas de los menores tendrán activada por defecto la configuración de privacidad y seguridad más restrictiva. Para evitar la presión social y proteger la autoestima, la norma prohíbe herramientas como los filtros de belleza extremos que distorsionan el físico de forma irreal. Tampoco se permitirá que las plataformas muestren el número de seguidores o de reacciones en las publicaciones, eliminando así las constantes comparaciones sociales.
Plazo para el envío de aportaciones
Desde el Ministerio de Transformación Digital adelantan que la propuesta prevé un procedimiento acelerado de control del cumplimiento. Por ello, a partir de octubre se abrirá un periodo de consulta pública para que tanto personas como organizaciones puedan compartir sus opiniones sobre los problemas que pretende solucionar la iniciativa, la necesidad y oportunidad de su aprobación, los objetivos de la norma y las posibles alternativas regulatorias o no regulatorias. El plazo para el envío de estas aportaciones permanecerá abierto hasta el 4 de noviembre a las 23:59.
