Publicada

La crisis sanitaria provocada por el ébola en África central sigue agravándose. Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo (RDC) confirmaron este domingo que el brote epidémico se ha propagado a una octava provincia del país, Nord-Ubangi, fronteriza con la República Centroafricana. La expansión está siendo acelerada, se cree, por el movimiento de población, los conflictos armados y las dificultades logísticas. Kenia, país vecino, también ha notificado un nuevo caso, lo que ha elevado el total hasta ocho en todo su territorio.

El brote en la República Democrática del Congo, que lleva declarado desde el mes de mayo, se ha consolidado como uno de los mayores y más complejos de la historia del país. Ha afectado ya a decenas de zonas de salud y ha provocado la activación del máximo nivel de alerta epidemiológica en la región de los Grandes Lagos, que incluye países como Ruanda, Burundi, Tanzania, Uganda, Malaui y Mozambique, además de los ya mencionados RDC y Kenia.

Por su parte, el Ministerio de Salud keniano ha asegurado, tras la confirmación de un octavo caso en el territorio, que el paciente más reciente comenzó a manifestar síntomas y que, en ese momento, fue aislado en cuarentena. Previamente había estado expuesto a contagios previos asociados a la propagación del virus en la RDC. "Él tiene 49 años y no es trabajador sanitario", ha asegurado Patrick Amoth, el titular de Salud. Este fue el único caso positivo después de realizar la prueba a 38 personas.

La situación empeora desde mayo

Desde que se declaró la epidemia de ébola en mayo de 2026, tras varios casos en la provincia de Ituri de la República Democrática del Congo, se ha convertido en el brote de crecimiento más rápido y mortífero de la historia del país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha catalogado rápidamente como una emergencia de salud pública de importancia internacional debido a la velocidad con la que se puede contagiar el patógeno.

La respuesta humanitaria y sanitaria se está enfrentando a obstáculos estructurales y de seguridad. La conflictividad en la zona, los desplazamientos de población y la falta de un sistema sanitario sólido han dificultado las labores de atención a los enfermos y de rastreo de los contactos directos. Se han habilitado hospitales de campaña y nuevos protocolos, pero la enfermedad se sigue extendiendo por la región.