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La proliferación de brotes epidemiológicos es uno de los grandes debates de Estados Unidos. Los recortes presupuestarios del presidente Donald Trump han ocasionado una oleada de despidos, falta de fondos para la cooperación exterior y el desmantelamiento de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados (CDC, por sus siglas en inglés). Este ‘tijeretazo’ económico de la Casa Blanca a la sanidad estadounidense llega en pleno repunte del sarampión, que en los primeros siete meses de 2026 ya cuenta con 2.318 casos confirmados, una cifra que rebasa el balance acumulado durante la totalidad del año anterior (cuando fueron 2.289).

Los CDC han sido los encargados de difundir estos datos. En medio de su propia crisis por los movimientos de la Administración Trump, estos organismos han mostrado la actualización epidemiológica del sarampión. De hecho, según los datos computados hasta el pasado 23 de julio, la transmisión de este virus se encuentra en una fase acelerada, afectando a 45 jurisdicciones del país y a 16 visitantes internacionales.

Así, la falta de inmunización constituye el factor determinante en el avance de la patología. Por ejemplo, y según se puede extraer de la documentación publicada por los CDC, el 93 por ciento de los pacientes diagnosticados no estaba vacunado o presentaba un estado de vacunación desconocido.

El 93% de los pacientes diagnosticados con sarampión no estaba vacunado

A pesar de este incremento de contagios, Estados Unidos mantiene un registro de cero fallecimientos en 2026. Una situación que dista de la del año anterior, cuando se comunicaron tres decesos. Por cierto, el balance de este ejercicio también contrasta con la evolución de Europa, donde Reino Unido ha confirmado la muerte de al menos dos personas en los últimos siete meses.

El umbral crítico del sarampión en Estados Unidos

Estados Unidos notifica un cambio en la circulación del sarampión de enero a julio de este año. Los datos del informe estadístico de los CDC reflejan que la barrera de los 2.289 casos registrados durante los doce meses de 2025 quedó superada en la tercera semana de julio, consolidando una tendencia ascendente que sitúa los registros actuales muy por encima de los años anteriores.

Las estadísticas ponen de relieve una diferencia sustancial con respecto a 2024, cuando las autoridades sanitarias reportaron únicamente 285 contagios en todo el país. Así, la curva histórica mantenida por los CDC desde el año 2000 -momento en que Estados Unidos declaró formalmente la eliminación del sarampión endémico gracias a las elevadas coberturas de la vacuna triple vírica (MMR)- muestra que los repuntes actuales no obedecen a casos aislados de importación. Más bien, a cadenas de transmisión comunitaria prolongadas.

Durante las primeras semanas de 2026 se registraron los picos más agudos de contagio semanal, alcanzando cotas de 296 casos en una sola semana de enero. Aunque la intensidad de la transmisión ha experimentado fluctuaciones a lo largo de la primavera y el inicio del verano -situándose en una media de entre 25 y 55 casos semanales en junio y julio-, el volumen acumulado en el primer semestre ha sido suficiente para romper las previsiones anuales de los organismos de salud pública.

El grupo de edad más afectado por el sarampión es el de 5 a 19 años

El informe técnico puntualiza que los 2.318 casos confirmados incluyen tanto las notificaciones remitidas por los departamentos de salud estatales como los contagios identificados en viajeros internacionales que ingresaron al país durante su periodo de incubación o transmisibilidad.

El perfil epidemiológico del sarampión en EEUU

El grupo de edad más golpeado por la transmisión del sarampión es el de niños y adolescentes (es decir, el comprendido entre cinco y 19 años). Este grupo representa el 49 por ciento de la totalidad de los diagnósticos confirmados en 2026, lo que equivale a 1.141 pacientes.

Los menores de 5 años constituyen el segundo sector de mayor vulnerabilidad relativa, sumando 456 casos, el 20 por ciento del cómputo global. Por su parte, la población adulta de 20 o más años acapara el 31 por ciento restante de los diagnósticos, con 709 casos notificados, mientras que un 1 por ciento de los expedientes corresponde a pacientes cuya edad no consta en las notificaciones oficiales.

La gran mayoría de los pacientes confirmados en 2026 (un 93 por ciento del total) carecía de vacunación o presentaba un historial desconocido, una proporción porcentual exacta a la registrada durante el año 2025.

En contraste, la población que contaba con una sola dosis de la vacuna triple vírica (MMR) representó únicamente el 3 por ciento de los casos, mientras que aquellos con la pauta completa de dos dosis alcanzaron apenas el 4 por ciento del total.

La dispersión geográfica del virus

La distribución de los contagios en el mapa estadounidense abarca en la actualidad a 45 jurisdicciones, incluyendo estados de todas las regiones geográficas del país, la ciudad de Nueva York y el Distrito de Columbia.

Hasta la tercera semana de julio se han notificado 35 nuevos brotes en lo que va de año

Entre los estados que han actualizado sus partes de salud pública con transmisión activa o seguimiento de contactos se encuentran Alabama, Arizona, California, Colorado, Florida, Georgia, Illinois, Maryland, Míchigan, Minnesota, Nueva Jersey, Ohio, Pensilvania, Texas, Utah, Virginia y Washington, entre otros.

Además, hasta la tercera semana de julio se han notificado 35 nuevos brotes en lo que va de año, y el 93 por ciento de los enfermos diagnosticados se vincula directamente a uno de estos focos. En concreto, 782 personas pertenecen a brotes iniciados en 2026, mientras que 1.371 pacientes corresponden a cadenas de transmisión derivadas de grandes brotes originados a finales de 2025 que han logrado prolongarse en el tiempo.

En lo concerniente a la severidad clínica, un 7 por ciento de los pacientes diagnosticados en 2026 (151 personas) requirió hospitalización debido a complicaciones derivadas de la infección, tales como neumonía, deshidratación severa o alteraciones respiratorias secundarias.

La tasa de ingreso por grupos de edad se situó en un 10 por ciento entre los menores de 5 años (45 de 456 niños), descendió al 3 por ciento en la franja de 5 a 19 años (38 de 1.141 pacientes) y volvió a subir al 10 por ciento en el grupo de adultos de 20 o más años (68 de 709 casos).

A modo de comparación, a lo largo de todo 2025 el porcentaje global de hospitalizaciones ascendió al 11 por ciento (243 ingresos), con especial incidencia en los menores de 5 años, donde el 18 por ciento de los contagiados necesitó atención hospitalaria.

La letalidad en Europa frente a Estados Unidos

Uno de los parámetros que más destaca es el de la tasa de mortalidad. Hasta la fecha, las autoridades de salud pública no han notificado ningún fallecimiento derivado del sarampión en 2026.

Este dato contrasta con el balance del año anterior, cuando los CDC confirmaron la muerte de tres personas a causa de complicaciones directamente relacionadas con el virus.

El panorama estadounidense difiere de la situación registrada en Europa, donde la reemergencia del sarampión ha causado varias muertes. Tal y como ha informado Redacción Médica, Reino Unido ha contabilizado al menos dos decesos vinculados a esta enfermedad infecciosa en lo que transcurre de año.

Los informes de los organismos sanitarios británicos coinciden en señalar el mismo patrón que el de Estados Unidos. La circulación activa del patógeno encuentra su principal vía de expansión en la población que carece de las vacunas necesarias.

Las autoridades de salud internacional recuerdan que, aunque el sarampión es prevenible mediante una inyección altamente eficaz y segura, continúa siendo una enfermedad potencialmente mortífera debido a sus complicaciones neurológicas -como la encefalitis agudizada- y pulmonares.

En cuanto a la ausencia de muertes en Estados Unidos, el informe del CDC atribuye su explicación al acceso oportuno a cuidados de soporte y soporte ventilatorio en cuadros críticos, si bien los epidemiólogos advierten de que el incremento continuado en el volumen de enfermos eleva la probabilidad de decesos.

Implicaciones para la salud pública

El repunte continuado de casos durante dos años consecutivos lleva a analizar los protocolos de contención y vigilancia epidemiológica en Estados Unidos.

Por el momento, los CDC y los departamentos de sanidad de los estados afectados han intensificado las recomendaciones dirigidas a los proveedores de atención médica. Asimismo, solicitan la notificación inmediata de cualquier caso sospechoso ante la presencia de exantema maculopapular y fiebre alta.

En cuanto a las guías de actuación para el control de brotes, se aconseja la administración de la primera dosis de la vacuna triple vírica a partir de los 6 meses de edad en el caso de menores que vayan a realizar viajes internacionales o que residan en áreas con transmisión comunitaria descontrolada. Para la población general, el calendario infantil estandarizado mantiene la indicación de la primera dosis entre los 12 y los 15 meses de vida, y la segunda dosis entre los 4 y los 6 años.

Las instituciones sanitarias insisten en que el reto prioritario para frenar la curva epidémica consiste en cerrar las brechas de cobertura vacunal persistentes en el país.