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El Congreso ha encomendado a la Comisión de Sanidad de la cámara baja la competencia legislativa sobre el Proyecto de Ley de los medicamentos y productos sanitarios, así como sobre el Proyecto de Ley que modifica las medidas sanitarias contra el tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos de tabaco. El texto sobre los medicamentos y productos sanitarios pretende sustituir el actual marco regulatorio y actualizarlo ante las nuevas evidencias científicas.

El Gobierno, que es quien ha presentado el proyecto, considera que la normativa vigente ha quedado obsoleta tras la aprobación de nuevos reglamentos europeos, la aparición de terapias avanzadas y cambios en el sector después de la pandemia del covid-19. Algunas de las medidas que incluye el texto se encuentran el ajuste progresivo del coste de los fármacos fuera de patente según su cuota de mercado, la creación de una figura legal para blindar el suministro de fármacos esenciales, homogeneizar los procesos de financiación y fijación de precios con mayor transparencia y mecanismos de seguimiento. El objetivo final es combinar calidad, seguridad y eficacia con un acceso equitativo a los tratamientos del Sistema Nacional de Salud.

El texto refuerza las garantías de abastecimiento y disponibilidad. Tampoco se olvida del posible impacto ambiental de la elaboración de medicamentos. Se incorpora la perspectiva "Una sola salud", que contempla medidas para reducir el efecto de estos procesos en el entorno y la vida animal.

Actualización de la ley antitabaco: más espacios sin humo, menos nicotina

La reforma de la ley antitabaco amplía los espacios libres de humo y extiende las restricciones a exteriores de bares y restaurantes, instalaciones deportivas, piscinas, conciertos y espacios culturales. También equipara la regulación de los productos relacionados con el tabaco y sus dispositivos en materia de venta, publicidad, promoción y patrocinio.

Según la ministra de Sanidad, Mónica García, la actualización de la norma está pensada "para los no fumadores, pero también para los que, siendo fumadores, quieren dejar de fumar". El texto reconoce que el consumo de tabaco se ha reducido desde 2005, pero que han surgido nuevas alternativas para consumir nicotina que son igualmente perjudiciales para la salud. Entre los adolescentes de entre 14 y 18 años, el consumo de cigarrillos electrónicos ha pasado de un 14,9% en 2019 al 27,1% en 2025.

En la nueva ley se incluye la creación de un Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, después de que el proyecto original fuera suprimido en 2014 para integrarse en el Observatorio de Salud. Sus funciones en caso de aprobación serían vigilar las nuevas formas de consumo, unificar y ejecutar medidas preventivas y diseñar programas de acción. También se plantearán un régimen sancionador revisado y medidas para incentivar el abandono del consumo de nicotina. De esta manera, el Ministerio busca intervenir en dos áreas consideradas de gran necesidad para la política sanitaria.