La carrera hacia el MIR 2027 ya ha comenzado. Los egresados en Medicina interesados en presentarse al examen ya posan su mirada sobre libros y apuntes, con el objetivo de alcanzar la marca que les permita acceder a la especialidad deseada. No obstante, el inicio de la preparación no arranca en un momento fácil para los estudiantes: el verano. En primer lugar, las temperaturas se mantienen altas, lo que puede incomodar al candidato. Además, el incremento de la actividad social o las vacaciones de familiares y amigos pueden desconcentrar al médico o afectar a su salud mental, al observar como julio, agosto y septiembre transcurren entre Cardiología, Neumología o Anatomía Patológica y no en la terraza, la playa o la montaña. Pese a las dificultades, conviene no perder el foco: el periodo estival también puede ser un aliado para acceder a la especialización en el Sistema Nacional de Salud (SNS).
"Los estudiantes del MIR deben entender el verano como una etapa clave para construir una base sólida de preparación", ha señalado el director académico de CTO, Fernando de Teresa, a Redacción Médica. Eso sí, sin plantearlo como un periodo de exigencia extrema desde el primer día. "No hay que olvidar que el MIR es una carrera de fondo, no un sprint. Lo importante no es hacer sesiones excepcionales durante unos días, sino acumular semanas de trabajo bien aprovechadas", ha indicado.
De Teresa ha remarcado que la citada estación coincide con la primera vuelta del temario, en la que se trabaja asignatura por asignatura. En concreto, el candidato debe dedicar una semana aproximadamente a cada materia. "El objetivo principal es consolidar bien cada parte y empezar a adquirir un método de estudio estable", ha puntualizado. "Por ello, la organización debe basarse en objetivos semanales realistas, combinando estudio teórico con preguntas tipo test desde el inicio y asumiendo que la progresión será gradual", ha agregado.
"El objetivo es consolidar bien cada materia y adquirir un método de estudio estable"
Bajo el punto de vista del experto, los meses de verano pueden marcar la diferencia dentro del proceso, si el aspirante logra cumplir sus metas. "Quienes aprovechan julio y agosto suelen llegar a septiembre con una parte importante del camino recorrido y menos presión acumulada", ha compartido.
¿Cómo se estudia en verano?
El calor es uno de los grandes enemigos de los médicos que preparan el MIR. Las temperaturas extremas afectan a las funciones cognitivas fundamentales para el aprendizaje como la memoria, la concentración o la capacidad de razonamiento. Motivo por el que De Teresa ha recomendado adaptar la rutina de estudio a las condiciones climáticas de esta época del año.
"Conviene organizar los bloques más exigentes en las horas de menor temperatura, especialmente a primera hora de la mañana o al final de la tarde", ha aconsejado. De esta forma, las horas centrales del día pueden reservarse para tareas de menor carga mental, como repasos más ligeros, revisión de errores o preguntas tipo test. La misión es que el aspirante pueda rendir mejor durante la jornada.
Asimismo, el director académico de CTO ha recordado que los estudiantes deben cuidar aspectos básicos como la hidratación, los descansos breves, la ventilación del espacio de estudio o evitar comidas muy pesadas antes de sentarse frente a los apuntes. Mantener una rutina estable, pero también saludable, es fundamental para la preparación de la prueba.
¿Se puede descansar?
Un punto clave para abordar el estudio veraniego de la mejor manera posible es respetar los periodos de desconexión. "Preparar el MIR no implica renunciar completamente al descanso ni a la vida personal, especialmente durante el verano", ha apuntado De Teresa. El descanso forma parte de la planificación y sin él se puede llegar a un estado de cansancio prematuro, lo que dificulta la constancia.
Según el experto, una tarde libre, un día más suave o pequeños descansos pueden ayudar a evitar el agotamiento. Así, hacer ejercicio o quedar con los amigos "no debe verse como una pérdida de tiempo, sino como una parte más de la estrategia de estudio". Eso sí, la pausa debe estar organizada y no evolucionar hacia el abandono de la preparación.
Estudiar en verano no es tarea fácil. Sin embargo, más complicado es hacerlo cuando bajen los termómetros si no se ha tocado un libro o aplicado una buena estrategia de preparación. Aprovechar el tiempo es imprescindible para intentar no repetir otro estío entre apuntes.
