"Este es mi primer año y el último de preparación del examen FIR". Esa era la confianza que tenía Serafín Olías (@farmaenelcoche) de que conseguiría una plaza, y no es para menos: estudiaba 12 horas seguidas de lunes a viernes, y los fines de semana mantenía ese nivel con cerca de 9 horas. Ni siquiera se planteaba la posibilidad de no alcanzar su objetivo. Sin embargo, el día de la prueba no fue como esperaba y no logró una de las 352 plazas FIR ofertadas en la convocatoria de 2025. Lejos de darse por vencido, lo volvió a intentar este año y se quedó a tan solo 90 puestos de convertirse en residente. Ese resultado le ha devuelto la motivación que necesitaba, y este 2027 hará su tercer intento sabiendo que hay un solo resultado posible. "Si no lo consigo, me planteo marcharme de España", ha afirmado a Redacción Médica.
Su interés por la ciencia nació en su propia habitación. Olías imaginaba que era un científico y que la mesa en la que estudiaba era su laboratorio. "Era un poco friki", reconoce entre risas, aunque recuerda con cariño esa época. "Me la pasaba haciendo experimentos y, cuanto más crecía, más me interesaba la ciencia destinada a la sanidad", ha explicado.
Fue en Bachillerato cuando decidió que entraría en Farmacia. No obstante, tras la Selectividad, creyó que su nota no sería suficiente para entrar en Farmacia, así que se apuntó a una academia de bomberos. "Era mi segunda opción", añade, aunque nunca llegó a dar clases, pues recibió la semana de antes una notificación que le indicaba que había sido admitido en la universidad.
Vocación por la Farmacia
La carrera cumplió todas sus expectativas. Asignaturas como Microbiología, Fisiología o la propia Farma le encantaron. Su objetivo era terminar el grado y ejercer en Australia o a Suiza. "Quería ejercer en otro país", cuenta. Pero esa idea cambió drásticamente el primer día de prácticas en quinto. Estuvo en farmacopea en el hospital, y se "enamoró" de la profesión. Para ser farmacéutico hospitalario necesitaba la especialidad, así que, al llegar a su casa, se lo anunció a su madre: "mamá voy a presentarme al examen FIR".
Tras terminar la carrera en mayo de 2024, estuvo totalmente enfocado en la preparación: 12 horas diarias de lunes a viernes y el fin de semana unas nueve horas. Los días antes del examen, en enero, tenía claro que este sería su primer y último año de preparación FIR. "Iba súper mentalizado de conseguirlo a la primera", ha admitido a este periódico. Sin embargo, no fue así y no consiguió plaza. Si echa la vista atrás, no es consciente de en qué falló, cree que los nervios pudieron influir.
La dificultad de compaginar el trabajo con la preparación FIR
En un primer momento, pensó que quizá no había asimilado bien los contenidos, aunque no llegó a identificar una causa concreta. Pero este bache no afectó en su estado anímico y decidió presentarse una vez más al examen FIR. Sin embargo. Lo hizo con ganas, pero en marzo de este año comenzó a trabajar en una farmacia y tuvo que compaginar la preparación -de lunes a viernes- con su trabajo como farmacéutico, que lo hacía los fines de semana. No descansaba ningún día y eso terminó afectándole. "Perdí la motivación por estudiar", ha reconocido, y añade que, cuanto más se acercaba el día del examen, menos ganas tenía.
Llegó un punto en el que él mismo era consciente de que no aprobaría el examen, y preparó una vía laboral alternativa fuera de España. Se informó sobre la homologación de su título en Suiza y comenzó a afinar su francés. "Pensé: "yo me piro", ha subrayado.
Contra toda lógica, los resultados de este segundo examen FIR fueron bastante mejores que en la convocatoria anterior, y se quedó a tan solo 90 puestos de una plaza. Tras ver su resultado, sintió "coraje" de quedarse tan cerca y pospuso sus planes de migrar al extranjero para presentarse una última vez.
Presentarse 3 veces al examen FIR
Así que, a día de hoy, Olias está sumido en plena preparación del examen FIR. Será la tercera vez consecutiva que se presenta y vuelve a compaginarlo con un trabajo en una farmacia. Es consciente de que va "algo más retrasado" que otros compañeros con los que estudia la prueba. Sin embargo, sentirse más rezagado también tiene su parte positiva, porque es una persona competitiva y transforma la frustración en enfado para esforzarse y lograr su meta.
Eso sí, si el 23 de enero de 2027 vuelve a quedarse a las puertas de conseguir una plaza, buscará otras opciones para desarrollarse laboralmente. Aunque sus primeras opciones actualmente se encuentran entre la docencia y la industria farmacéutica, no descarta retomar la idea de marcharse al extranjero y mejorar su currículum. "Siempre he tenido ese sueño. Me iría unos años para trabajar y vivir esa experiencia. Pero bueno, esperemos no tener que llegar a eso", ha concluido.
