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La Inteligencia Artificial (IA) se ha apoderado de los campus universitarios. Estudiantes y docentes utilizan esta tecnología constantemente en sus quehaceres diarios, tanto para la búsqueda de información como para la elaboración de recursos formativos. Sin embargo, su empleo no siempre parte del fomento del aprendizaje. En este sentido, para evitar el manejo incorrecto de esta herramienta, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades regulará su uso académico a partir de la actualización del Real Decreto 822/2021, por el que se establece la organización de las enseñanzas universitarias y del procedimiento de aseguramiento de su calidad. Esta propuesta despierta la curiosidad del alumnado del grado en Medicina. Ellos no niegan la realización de consultas a este instrumento, pero reconocen que el abuso puede desencadenar en una peor capacitación. De ahí, la concordancia con la iniciativa ministerial.

"Debe estar regulada, sí", afirma con contundencia Fátima El Guechati, estudiante de tercer curso de la Universidad Miguel Hernández, en el marco de la Asamblea General del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM). Es más, la también representante de la organización apuesta por preguntar al alumnado sobre este tema para conocer su opinión, una de sus principales funciones. No hay que olvidar que la entidad ha publicado posicionamientos sobre asuntos como el Estatuto Marco o el proceso de formación MIR.

Valoración estudiantil de la IA

Gabriel Baloría, matriculado en el cuarto de los estudios facultativos en la Universidad de Santiago de Compostela, admite que esta tecnología puede ser una gran aliada durante el grado. "Sirve para reducir tiempos ante el trabajo más habitual del alumno: pasar multitud de horas frente a los libros", destaca. Su homólogo de la Universidad de Alicante, Víctor Llopis, puntualiza que la IA puede ayudar a "esclarecer conceptos", mientras que el estudiante de sexto curso de la Universidad de Oviedo, Héctor Cejo, resalta que la citada herramienta puede funcionar como "elemento de apoyo". Eso sí, el asturiano reconoce que si la hubiera tenido a su disposición "en el instituto", "buena parte de los trabajos los habría realizado con este instrumento".

A pesar de su utilidad, el alumnado también alerta sobre los riesgos relativos a su empleo, por lo que su regulación se entrevé fundamental. "No puede ser que todos los materiales empleados por el alumno procedan de la IA", asevera Llopis. Por este motivo, la regulación de esta innovación se intuye primordial, al "poder perjudicar el propio aprendizaje personal", según el matriculado en la Universidad de Alicante. También Cejo considera necesario el establecimiento de un reglamento para esta tecnología. "Es algo para abordar, ya que perdemos hasta capacidades cognitivas con este tipo de herramientas", afirma.

En este contexto, Baloría incide en el abordaje de la IA por parte de las instituciones académicas. Es más, el estudiante de la Universidad de Santiago de Compostela insiste en la conversión de este instrumento en "un utensilio de aprendizaje útil". "Hay que enseñar a usarla", comenta. O, al menos, a buscar alternativas. Precisamente, Carla Cerdá, quien ingresó hace pocos meses en la Universidad Miguel Hernández, señala que en el grado se imparte la asignatura de 'Historia de la Medicina, Documentación y Antropología', en la que les muestran opciones para encontrar información sanitaria. "Nos enseñan a recurrir a artículos científicos frente a fuentes menos fiables de información", sostiene.

¿Cómo se forma en IA en el grado en Medicina?

Pese al debate alrededor de esta innovación, no hay que olvidar que se trata de una herramienta prácticamente recién llegada, especialmente al panorama educativo. Así, las facultades de Medicina no han gozado del tiempo suficiente para su implantación en los planes de estudios. Eso sí, buena parte de los centros coloca el manejo de la IA en su hoja de ruta para la actualización de los programas formativos de los estudios facultativos.

La ausencia de una asignatura centrada en tecnología sanitaria hace que la capacitación del médico en la IA se distribuya entre las diferentes materias. De esta manera, este instrumento queda encuadrado en las competencias transversales de la formación del alumno de Medicina y, por ende, en la voluntad y los conocimientos del docente.

La propuesta del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades se encuentra en proceso de consulta pública. Su aprobación parece lejana, principalmente, por la detención de la actividad parlamentaria provocada por el adelantamiento electoral. Sin embargo, al menos en lo relativo a la IA, los estudiantes avalan la iniciativa del organismo ministerial. Esta tecnología debe formar parte de su instrucción y su día a día académico, pero limitada, con el fin de asegurar la generación de los mejores profesionales.