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Las universidades públicas de la Comunidad de Madrid se preparan para la movilización. Pese a no participar en la huelga indefinida del resto del sector educativo de la región capitalina, estas instituciones académicas están llamadas al paro para los días 4 y 5 de noviembre. No obstante, las protestas ya han comenzado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Los seis centros alzarán la voz para exigir una mayor financiación, con el objetivo de garantizar el suministro de material, la dotación de prácticas o la estabilización de su personal. Precisamente, este último punto es uno de los problemas más repetidos por los equipos de docencia de las entidades madrileñas. Una situación que, en las facultades de Ciencias de la Salud, tiene como principal víctima a los profesionales contratados en el marco del doctorado.

La extendida infraestructura universitaria convierte a Madrid en uno de los territorios con un mayor porcentaje de investigadores predoctorales, los cuales están obligados a impartir un máximo de 60 horas de docencia cada año. Paula de Diego es un ejemplo. La joven cursó el grado en Bioquímica en la Universidad de Castilla-La Mancha y se desplazó a la capital para realizar el máster en Inmunología en la UCM. Tras este, continuó en la Facultad de Medicina de la entidad, donde realiza su tesis doctoral. Le gustaría seguir allí, sin embargo, lo ve "improbable".

"Estoy viendo que la posibilidad de estabilizarse es nula", comenta a Redacción Médica. "Muchas de las personas con una beca predoctoral optan por irse a otros centros de investigación, porque es muy difícil conseguir una plaza en un futuro", lamenta. Una lacra que se ve agravada por la infrafinanciación denunciada por el sistema universitario público.

En este sentido, De Diego puntualiza que los profesionales predoctorales se sitúan al final de los procesos de retención de talento universitario. "Si ves que hay personal con 30 y 40 años de experiencia que no logra estabilizarse, qué te puede esperar a ti que tienes muchos menos", explica. "Es muy desmotivador para aquellos que hacemos la tesis", agrega.

Mayor inversión

Al igual que el resto de la comunidad docente, la doctoranda exige un refuerzo del respaldo financiero a las instituciones académicas públicas por parte del Ejecutivo autonómico. "No puede ser que estemos con préstamos", manifiesta. "Requerimos que se cumpla la inversión del 1 por ciento del PIB en el sistema formativo", continúa De Diego.

Esta partida podría emplearse en el fortalecimiento de las plantillas de profesores e investigadores, pero también en la compra de recursos necesarios para mantener la calidad de grados y másteres. "Los presupuestos de los departamentos se han visto reducidos enormemente, lo que deriva en la falta de material para las prácticas", comenta. En la asignatura de Inmunología -donde imparte docencia-, los reactivos químicos o las muestras escasean ocasionalmente por la menor capacidad de compra de las divisiones de las facultades. "No es lo mismo tener un instrumento para cada dos estudiantes que para cada 20", asevera la titulada en Bioquímica.

Más de 4.000 doctorandos en Madrid

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, 4.646 personas estaban matriculadas en algún programa de doctorado de Ciencias de la Salud en la Comunidad de Madrid en el curso 2025/2026. Este volumen suponía casi el 18 por ciento del total nacional para esta rama de la enseñanza. Dentro de la cifra autonómica, el 24 por ciento de los futuros doctores salidos de entidades madrileñas trabajaban en una tesis de índole sanitaria. La amplia mayoría lo hacía en el espectro público de la formación.

Estos egresados dedican cuatro años mínimo a la obtención del título. Un periodo fundamentado en la investigación y la docencia. No obstante, su reconocimiento es limitado en España, sobre todo en comparación con otros países del entorno. Las ayudas públicas a este perfil -procedentes del Estado o la comunidad autónoma- suelen situarse alrededor del salario mínimo interprofesional. La retribución unida a la tesis se triplica en lugares como Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Suecia, Dinamarca o Estados Unidos. Por este motivo, muchos optan por la migración.

"Estamos muy poco cuidados a nivel institucional", añade De Diego. "El presente es malo y vemos que lo que nos espera es aún peor", afirma. Así, sus reivindicaciones resonarán durante el mes de noviembre al compás del resto de la comunidad universitaria.