Las reivindicaciones del sector de la enseñanza no son ajenas a las facultades de Ciencias Sanitarias. El sector educativo de la Comunidad de Madrid se encuentra desde este miércoles 14 de octubre en huelga indefinida y, aunque los docentes universitarios no estaban en principio llamados al paro, desde la Universidad Complutense (UCM) y la Rey Juan Carlos (URJC) se han adherido a la movilización en apoyo al profesorado. La jornada ha dejado paros en las facultades y momentos de tensión en la ciudad universitaria, con cargas policiales contra los estudiantes que la Conferencia de Rectores ha condenado.
En la facultad de Medicina de la Complutense, la estampa ha dejado aulas prácticamente desiertas, según relata Teresa Vázquez, profesora de Anatomía en el centro. En declaraciones a este medio, la docente afirma que la movilización del profesorado responde a la "tristeza colectiva" tras "décadas con falta de recursos". Vázquez argumenta que desde años atrás, profesores y alumnos se han mostrado "comprensivos" ante estas carencias, pero que la situación les ha llevado a plantarse para exigir una mejora de la financiación pública de las universidades.
El impacto de estas carencias señala que tiene una repercusión sobre la calidad docente, con limitaciones materiales y de plantilla. "Tenemos goteras, falta de aulas, falta de profesorado...la Universidad ya no puede ser más creativa con el poco dinero que tiene", denuncia la catedrática. Esta situación refleja, a su juicio, cómo se ha llegado a un punto de no retorno: "Hemos estado muchos años apoyando al sistema y yo creo que ya está agotado de tanto exprimirse". A esta tristeza, para Vázquez, se ha sumado el enfado por apreciar un descenso paulatino en la calidad de los servicios, las instalaciones y la cantidad del profesorado.
A este respecto, la profesora denuncia que la sensación de deterioro de la enseñanza superior pública se ha visto agravada por la comparativa con el sector privado: "En los últimos años hemos visto crecer las instituciones privadas en detrimento de las públicas. Hemos visto cómo nuestro presupuesto se va aminorando en favor de otras inversiones, en las que, desde luego, no participamos las universidades públicas".
Para Vázquez, esta desazón se resume en la demanda al Gobierno de la Comunidad de Madrid del cumplimiento de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU). A propósito de la huelga y su impacto, asegura que el seguimiento ha sido masivo en su centro, aunque ella misma ha tenido que acudir por servicios mínimos. En base a este respaldo, apunta que la dinámica ha llevado a cancelar la mayoría de las clases. Además de esta universidad y la Urjc, la comunidad universitaria madrileña está llamada al paro los próximos días 4 y 5 de noviembre. La protesta, a la que se han sumado las seis universidades públicas madrileñas, está organizada por las plataformas sectoriales y estudiantiles en rechazo al acuerdo de financiación plurianual que los rectores firmaron en marzo con el Gobierno de la Comunidad de Madrid, al que acusan de provocar infrafinanciación y el deterioro de las instalaciones.
El clima de agitación en el sector educativo madrileño hace aventurar un otoño movido para los estudiantes y profesores universitarios. La protesta ha cobrado fuerza en las calles, donde una multitudinaria manifestación al son de la 'marea verde' de la enseñanza. Con el paro indefinido en la enseñanza ya arrancado, aunque desde el sector universitario descartan sumarse por el momento, queda por ver el impacto que podrá tener.
Problemas estructurales por el nivel de recursos
Más allá de los campus de la UCM y la URJC, el resto de las universidades públicas madrileñas aguarda al mes de noviembre. En el margen oriental de la región capitalina, Daniel Cuesta señala que la Universidad de Alcalá (UAH) hace frente a "la infrafinanciación que padece a todos los niveles". Es más, el actual docente de Enfermería en la Facultad de Ciencias de la Salud de la institución académica abandonó su puesto como vicedecano del grado en septiembre por este motivo. "Mi dimisión va unida a los pocos recursos que nos dan para gestionar", indica a Redacción Médica.
Si bien la UAH recibe financiación de dos comunidades autónomas -hay que recordar que cuenta con un campus en Guadalajara-, Cuesta indica que la aportación de la Comunidad de Madrid no cubre "ni las nóminas mensuales". No hay que olvidar que el sistema universitario público de la comunidad autónoma cuenta con más de 10.600 docentes e investigadores, tanto contratados como funcionarios, según datos del Ejecutivo regional.
Un escenario que impacta en la docencia. Los límites presupuestarios impiden dotar a las facultades de una infraestructura moderna. "Necesitamos desarrollos tecnológicos, por ejemplo, en el campo de la simulación. Se nos ha prometido sistemáticamente la instalación de equipamiento, pero no llega", lamenta. A su vez, los centros públicos no pueden competir con los privados a la hora de ofrecer prácticas. "Estos pagan para la admisión de sus estudiantes en determinadas entidades, lo que resta formación sobre terreno al grado en Enfermería de la UAH", puntualiza.
Asimismo, Cuesta remarca que la menor inversión autonómica lastra las condiciones laborales del personal actual de los centros públicos. En parte, por la carencia de procesos de reclutamiento y estabilización de las plantillas. "Estoy contratado para impartir 240 horas de docencia al año y este año alcanzaré las 340. De hecho, ha habido algunos en los que he llegado a las 600", admite.
El profesor del grado en Enfermería suspira. La falta de recursos obliga a las universidades a recurrir al apoyo del ámbito privado, según comenta. "No entendemos que un servicio público deba sostener así su actividad", asevera. De esta manera, las seis universidades dependientes de la Comunidad de Madrid se lanzarán a las calles en menos de medio mes, con la vista puesta en mejorar la aportación regional a su actividad. "Me falta financiación para sostener la calidad de lo que hasta ahora yo venía dando", sentencia.
