La sinergia entre herramientas de Inteligencia Artificial (IA) y realidad virtual (VR), añadiendo actividades de reflexión y aprendizaje entre iguales, es capaz de mejorar el desarrollo de conductas relacionadas con la capacidad de los estudiantes de Medicina para interpretar el feedback durante su transición a la formación clínica. Este es uno de los resultados que arroja una investigación reciente publicada en el BMC Medical Education, después de realizar un análisis de una intervención educativa entre estudiantes de cuarto curso de Medicina.
La meta que perseguían los investigadores era determinar si la participación en dos configuraciones diferentes de una intervención educativa, que combinaban actividades apoyadas por IA y escenarios clínicos basados en realidad virtual, se asociaba con niveles más elevados de conductas relacionadas con la competencia para utilizar el feedback. Estos resultados se compararon con las actividades habituales de las prácticas clínicas.
La investigación se llevó a cabo a través de un estudio controlado aleatorizado en el que participaron 68 estudiantes de cuarto curso de Medicina durante su transición hacia las prácticas clínicas. Los participantes fueron distribuidos en una de las dos configuraciones de intervención o en un grupo de control.
Las dos intervenciones estuvieron conformadas por un taller preparatorio y actividades reflexivas apoyadas por IA dentro de escenarios clínicos desarrollados a través de realidad virtual. La principal diferencia entre ambas configuraciones estaba relacionada con la incorporación del diálogo entre compañeros y con la distribución de la participación activa en las actividades.
Una lista de observación específica desarrollada para el estudio
El estudio centró sus esfuerzos en evaluar las conductas relacionadas con la capacidad de usar el feedback antes y después de la intervención. Para conseguirlo, los supervisores utilizaron la Supervisor Observational Checklist for Feedback Literacy (SOC-FL), una lista de observación específica desarrollada para el estudio.
Los resultados definitivos mostraron que las dos configuraciones de la intervención presentaron puntuaciones ajustadas, aunque significativamente superiores a las del grupo de control después de tener en cuenta las puntuaciones iniciales en la escala SOC-FL.
En concreto, la configuración que combinaba IA y realidad virtual logró una diferencia ajustada de 21,12 puntos respecto al grupo de control, con un intervalo de confianza del 95 por ciento de entre 18,19 y 24,05 puntos.
Por su parte, la configuración que añadía el diálogo entre compañeros presentó una diferencia ajustada de 23,45 puntos respecto al grupo de control, con un intervalo de confianza del 95% de entre 20,59 y 26,31 puntos. Pese a estos resultados, cuando los investigadores compararon directamente las dos configuraciones de intervención entre sí, no encontraron una diferencia estadísticamente significativa.
Experiencias en colaboración, reflexión y respuesta emocional
A partir de estos resultados, los autores concluyen que las dos configuraciones de aprendizaje estudiadas se asociaron con niveles posteriores más elevados de conductas relacionadas con la capacidad de utilizar el feedback, según la valoración de los supervisores, en comparación con las actividades habituales de las prácticas clínicas
Aunque no se observaron diferencias enormemente significativas entre las dos configuraciones, el análisis cualitativo sí deja entrever las experiencias comunicadas por los estudiantes, especialmente en aspectos relacionados con la colaboración, la incertidumbre, la reflexión y la respuesta emocional ante el aprendizaje.
