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España suspende. Esta es la principal conclusión que deja la última edición del Informe PISA, termómetro sobre las capacidades de los estudiantes de los países más desarrollados del planeta. Las puntuaciones obtenidas por los 30.000 participantes españoles -de entre 15 y 16 años- se hunden hasta el nivel más bajo obtenido jamás en la historia de la prueba. Es más, sus resultados se alejan del promedio de las naciones integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), encargada de la organización de la evaluación. Un escenario que inquieta a los encargados de la siguiente fase formativa, la universitaria. Especialmente en el caso de grados tan exigentes como Medicina, desde el que se prevén soluciones para asegurar el desarrollo de la formación.

"Estamos muy preocupados con los resultados publicados recientemente", ha indicado el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina de España (Cndfme), Antonio Compañ, a Redacción Médica. Pese a que el Informe PISA se centra en la evaluación del alumno que finaliza la fase de educación obligatoria -a través del análisis de su comprensión lectora y nivel de matemáticas y ciencias- y no radiografía la educación superior, este documento sirve para conocer las hipotéticas capacidades del futuro estudiantado de la titulación.

Según Compañ, el descenso en las competencias matemáticas y científicas dificultará el desempeño inicial en materias básicas cuantitativas como Bioestadística, Farmacología o Biofísica, además de obligar a las facultades a "reforzar las bases del método científico y la interpretación rigurosa de los ensayos clínicos ante una menor familiaridad con el análisis empírico". Por otro lado, la caída en comprensión lectora "entorpecerá la asimilación rápida de guías clínicas y literatura especializada", lo que afectará a la síntesis de la evidencia académica, la redacción de informes médicos o la comunicación con pacientes.

Soluciones para fomentar un nivel formativo alto

Si bien es cierto que la mayoría de los centros cuentan con cursos de nivelación para homogeneizar los conocimientos científicos previos, el también decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Miguel Hernández ha puntualizado que estos pueden ser insuficientes. "Nos vemos abocados a estudiantes de nuevo ingreso peor preparados, menos resilientes y también más estresados", ha apuntado.

En este sentido, Compañ ha dudado sobre la correspondencia entre las "altas calificaciones en la etapa de secundaria y las carencias en competencias transversales clave", como las valoradas en los exámenes relativos al informe PISA. "Esto reafirma una posible inflación de notas durante dicho periodo formativo", ha lamentado. No hay que olvidar que Medicina es uno de los grados que exige una mayor nota de corte en el sistema universitario español.

"Nos vemos abocados a estudiantes de nuevo ingreso peor preparados, menos resilientes y también más estresados"

Por ello, el presidente de la Cndfme ha teorizado sobre la necesidad de encontrar algún tipo de prueba que permita determinar las capacidades del candidato que busca convertirse en médico. "Tendríamos que considerar ejercicios de acceso complementarios que midan competencias como la resolución de problemas, el razonamiento ético y el pensamiento crítico", ha explicado. "Así, se permitiría acceder al estudiantado más conveniente para este tipo de estudios", ha añadido.

Resultados del Informe PISA

El desplome de las puntuaciones del alumnado español se reproduce en las tres áreas evaluadas en el ejercicio. La caída más pronunciada se da en el campo de comprensión lectora, con 451 puntos, 23 menos que el año anterior, lo que equivale a un curso escolar menos -20 puntos del examen equivalen a un año académico-. Por su parte, los participantes alcanzaron los 457 en matemáticas y los 477 en ciencias, 16 y 8 puntos menos que sus homólogos de 2024, respectivamente.

Asimismo, las marcas alcanzadas por el alumnado español se alejan de la media de los países desarrollados. En concreto, los 760.000 estudiantes que llevaron a cabo sacaron, en su conjunto, 461 puntos en comprensión lectora, 463 en matemáticas, y 482 en ciencias. Pese a todo, el descalabro es colectivo, al empeorar los resultados en prácticamente todos los países, incluidos aquellos que acostumbran a obtener las mejores calificaciones, como son determinadas regiones de China, Singapur, Japón y Corea del Sur. Una tendencia tras la que puede estar el excesivo consumo de pantallas o el empleo de la Inteligencia Artificial, según la OCDE.

Por comunidades autónomas, Madrid, Castilla y León y Asturias son las que obtienen las mejores puntuaciones. En concreto, la región capitalina lidera en matemáticas y ciencias, mientras que el Principado se hace con la primera posición en comprensión lectora. En el lado contrario, Melilla y Ceuta consiguen la peor nota. Fuera de las ciudades autónomas, Andalucía, País Vasco y Comunidad Valenciana son las que cuentan con las calificaciones más bajas.

Ante este retroceso, el presidente de la Cndfme ha exigido un fortalecimiento de la docencia en educación secundaria a través de un acuerdo de Estado entre las distintas formaciones políticas. Además, para fases posteriores de la enseñanza, Compañ ha pedido "la adaptación del primer año universitario para compensar las brechas detectadas y enfocar el aprendizaje hacia un pensamiento analítico real". Una serie de iniciativas no solo para garantizar la capacitación de los estudiantes, sino también de los profesionales del futuro.