Dicen que el sacrificio y la perseverancia son cualidades en peligro de extinción. En un mundo dominado por la inmediatez, dedicar más de 14 años a alcanzar una meta profesional parece casi impensable. Sin embargo, todavía hay quienes luchan por sus sueños sin importar el tiempo que tome lograrlos. Es el caso de Alicia Jurado, una estudiante que, tras graduarse en Biotecnología y obtener su plaza en el BIR, ha vuelto a la casilla de salida para estudiar Medicina, donde este septiembre iniciará su sexto curso.
Jurado no pertenece al grupo de estudiantes que, desde niños, siempre han querido ser médicos. De hecho, cuando se presentó a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), tuvo la nota suficiente como para entrar en la carrera. No obstante, la idea preconcebida que tenía sobre Medicina era errónea. "Creía que si no te gustaba el quirófano, tu camino no era ese", ha reconocido a Redacción Médica, añadiendo que era un pensamiento totalmente alejado de la realidad. No obstante, sí que sentía atracción por el sector sanitario, y pensó que la carrera de Biotecnología cubriría sus aspiraciones.
Entrar a Biotecnología antes de Medicina
Lamentablemente, la formación universitaria estaba "muy enfocada" en el ámbito empresarial y en la industria farmacéutica. "Me decepcionó", ha alegado, porque a Jurado, por lo que realmente sentía pasión, era por el campo de la salud. A pesar de ese 'batacazo', no se dio por vencida; había áreas, como todo lo relacionado con el diagnóstico, que sí que le llamaban la atención. No renunció al grado y lo terminó en los siguientes cuatro años.
Tras acabar Biotecnología, Jurado buscó otras alternativas que le acercaran al campo de la salud, y se inscribió en un máster de análisis clínico. "Estaba enfocado en la parte clínica. Tuve las prácticas en el laboratorio del hospital, con muestras de pacientes reales, y fue ahí donde despertó mi interés por desarrollar mi camino laboral dentro de un centro hospitalario", ha explicado.
Prepararse el examen BIR para optar a una de las 40 plazas
De hecho, terminó el máster con tan buenas sensaciones que eso le hizo querer prepararse el BIR. "La idea era especializarme para trabajar en el laboratorio de un hospital", ha enfatizado. Los siguientes meses fueron "muy duros". Su preparación fue en plena época covid, con la mayoría de españoles encerrados en sus casas. "Es cierto que me benefició porque lo único que hacía era estudiar, pero a nivel de salud mental me afectó muchísimo", ha reconocido a este periódico.
El año en el que se presentó solo había disponibles 40 plazas para aspirantes al BIR. Una cifra baja en comparación a todos los aspirantes que se presentan. No obstante, Jurado no pensó, ni un solo segundo, que no conseguiría su objetivo. Ella nunca es de alardear sobre cómo le ha ido un examen porque prefiere esperar a la nota, pero cuando salió de la prueba tenía la "corazonada" de que sería una de las afortunadas que optaría al cupo. Y así fue. Tras celebrar su puntuación y después de reflexionarlo, decidió que se especializaría en Inmunología en Sevilla.
Pero, el saber nunca ocupa lugar. Durante su primer año como BIR, aunque reconoce que estaba "muy contenta" trabajando en el laboratorio de un hospital, tenía la espina clavada por saber más sobre sus pacientes. "Quería conocer quién estaba detrás de cada muestra", ha explicado. Empezó a interesarse más por la parte clínica y, aunque su formación estaba más orientada al laboratorio, logró formarse también ahí. "Me iba con los médicos y estaba en la consulta aprendiendo", ha afirmado. Fue con estas experiencias cuando se dio cuenta de que su idea preconcebida sobre la Medicina era errónea, y que su vocación era convertirse en facultativa.
Compaginar la carrera de Medicina con el BIR
Una idea que es difícil llevar a cabo. Al final, después de cuatro años de carrera y un año en el BIR, lo que menos quiere un estudiante es volver a la casilla de salida. Sin embargo, Jurado no pensó en ello y se lanzó a la aventura. "Me preparé de nuevo la PAU, conseguí la nota suficiente y entré en Medicina", ha detallado a este medio. Quería también terminar la especialidad, así que durante los siguientes tres años estuvo compaginando el BIR con la universidad. Eso sí, no ha ido a curso por año porque le era "imposible" compaginarlo.
Aunque el proceso de estudiar una carrera tan dura como Medicina mientras hacía el BIR ha sido duro, reconoce que ha "disfrutado muchísimo" de ambas formaciones. "Me encanta aprender", se ha sincerado, aunque también reconoce que acabó "muy quemada" de la especialidad. "Al final, ya no era capaz de estudiar tantas horas seguidas, aunque es cierto que no me ha supuesto tanto esfuerzo como creía", ha reconocido.
Trabajar en hostelería en verano antes de volver a Medicina
Este año, ya como BIR, comenzará el sexto año de Medicina. Lo está deseando porque, aunque tiene en mente algunas especialidades que le gustan para hacer el MIR, todavía no está del todo segura. "Me llaman especialmente aquellas que se basan en la Medicina integral, como Familia o Endocrinología, pero no estoy todavía segura", ha aclarado. No será hasta septiembre cuando empiece el nuevo curso universitario; mientras tanto, ha decidido prescindir de sus vacaciones este verano para trabajar en la hostelería y ganar un dinero que le permita mantenerse económicamente durante todo el año. "Todo sacrificio tiene su recompensa", ha enfatizado.
Con su historia, Jurado quiere visibilizar que, con esfuerzo y perseverancia, se pueden lograr todos los sueños. "Hay personas que no se atreven a dar el paso, y yo les digo: nunca es tarde para hacerlo. Da igual la edad. Mírame a mí, yo me envalentoné en entrar y no me arrepiento en absoluto", ha concluido.
