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España mantiene un déficit comercial farmacéutico que supera los 4.000 millones de euros. ¿El motivo? El valor de los medicamentos que exporta no alcanza el de los que importa. Es la conclusión a la que llega Pedro Luis Sánchez García, director de Estudios Económicos de Farmaindustria, en Redacción Médica, tras analizar los datos del informe The Pharmaceutical Industry in Figures 2026 elaborado por la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (EFPIA). La solución, asegura, pasa entonces por "aumentar la producción dentro del país y atraer nuevas inversiones industriales".

El saldo comercial debe interpretarse en el contexto de un sector que necesita abastecer a los pacientes de medicamentos desarrollados y fabricados en distintos países. España cuenta con una industria farmacéutica relevante, capacidad productiva y una importante actividad investigadora, pero no produce todos los que consume. Sánchez García recuerda que las compañías suelen concentrar la fabricación de cada uno en un número reducido de plantas repartidas por el mundo, lo que hace que las importaciones sigan siendo necesarias incluso en países con una industria consolidada.

España exporta más del 80 por ciento de los medicamentos que produce

Sánchez García destaca la "importante industria farmacéutica" de España y el peso de sus exportaciones: "Tiene 181 plantas de producción de medicamentos y exporta más del 80 por ciento de esa producción que hace". Aun así, señala que ese déficit comercial aparece porque las ventas al exterior no compensan el valor de las compras internacionales. "Todas las exportaciones nuestras de fármacos no cubren todas las importaciones que nosotros hacemos", afirma.

En este contexto, la tasa de cobertura -es decir, la proporción de las importaciones que quedan cubiertas por las exportaciones- se sitúa, según sus declaraciones, entre el 80 y el 85 por ciento, con variaciones de un año a otro.

Aumentar la producción y atraer nuevas líneas de fabricación

En este contexto, matiza que "España no puede reducir realmente sus importaciones porque son fármacos que tienen que estar aquí para atender a los pacientes españoles". Por ello, considera que "la única forma de poder reducir esta brecha o subir este déficit comercial es aumentando la producción de medicamentos" en nuestro país.

El experto explica que, si se mantiene la propensión exportadora actual, el incremento de la producción tendría un efecto directo sobre las ventas al exterior: "Cada euro nuevo, cada 100 euros, por así decirlo, nuevos de producción en España va a aumentar las exportaciones más o menos en 80-85 por ciento".

La propuesta de Farmaindustria pasa por favorecer que las compañías farmacéuticas instalen más capacidad productiva en España. Sánchez García considera necesario que España invierta y resulte atractivo para las empresas que decidan abrir nuevas plantas, incluidas aquellas dedicadas a medicamentos protegidos por patente, o trasladar líneas de fabricación.

Las importaciones seguirán siendo necesarias

El experto apunta que ni España ni ningún país puede fabricar por sí solo todos los medicamentos que necesita. La producción farmacéutica está distribuida internacionalmente y muchas compañías cuentan con pocas plantas para abastecer desde ellas a distintos mercados. Como ejemplo, señala que algunos se producen en Bélgica, Reino Unido o Francia, mientras que parte de los que consumen los ciudadanos franceses se fabrican en España.

Por esta razón, opina que el objetivo no debe ser eliminar las compras al exterior, sino aumentar la capacidad productiva nacional para mejorar la relación entre importaciones y exportaciones. "Lo más importante no es tanto fijarse en las importaciones, que siempre tendrán un valor elevado, sino tratar de reducir esa brecha aumentando nuestra producción», insiste.

Investigación y la fabricación no siempre van de la mano

Además, España mantiene una posición destacada en investigación farmacéutica y ensayos clínicos. Sánchez García cifra en "casi 1.700 millones de euros anuales" la última cifra de inversión en I+D y destaca que el país es líder en ensayos clínicos iniciados en Europa.

Sin embargo, advierte de que esa fortaleza no implica que los medicamentos investigados vayan a fabricarse después en España. "La inversión en I+D tiene poca relación realmente con la parte de producción y la parte de exportación", sostiene.

Así, el director de Estudios Económicos de Farmaindustria explica que la investigación clínica y preclínica precede a la producción y que ambos ámbitos pueden desarrollarse en países distintos. "Entre las dos fases no hay mucha relación. Hay muchos países que son muy fuertes en I+D, sin embargo en producción no lo son tantos. Y otros países al revés", señala.

A su juicio, España combina una posición relevante en investigación con una capacidad industrial significativa, apoyada en sus plantas de producción de medicamentos y principios activos. Aunque estas instalaciones se concentran relativamente en Madrid y Cataluña, también están distribuidas por otros territorios.