Una investigación realizada por la profesional del Hospital Universitario de Santiago de Compostela, Laura García Quintanilla, abre la puerta a predecir, antes de iniciar el tratamiento, qué pacientes con degeneración macular asociada a la edad responderán mejor a los fármacos antiangiogénicos que se inyectan en el ojo para frenar la enfermedad.
Tal y como ha trasladado el Servizo Galego de Saúde (Sergas), la investigación, dirigida por Anxo Fernández Ferreiro, se realizó en estrecha colaboración entre los servicios de Farmacia y Oftalmología del Área Sanitaria de Santiago de Compostela y Barbanza, sobre un cohorte de pacientes del CHUS.
Seguimiento de los pacientes
Por un lado, se estudiaron un centenar de variantes genéticas relacionadas con la enfermedad, lo que permitió identificar varios polimorfismos genéticos asociados a una mejor o peor evolución tras el tratamiento, entre ellos uno vinculado a los niveles de proteína C reactiva, un marcador de inflamación ya conocido en otros contextos clínicos.
Por otro lado, se analizaron parámetros tan accesibles como el ácido úrico en sangre, mostró diferencias entre quienes respondían bien y quienes respondían mal al tratamiento, así como una peor evolución en mujeres.
El seguimiento de los pacientes durante un año permitió detectar en sangre una molécula circulante, un microARN, cuyos niveles varían de forma diferente según la respuesta al tratamiento a largo plazo, lo que la convierte en candidata a biomarcador, a la espera de ser confirmada en estudios más amplios.
En conjunto, los resultados sugieren que la respuesta a este tipo de tratamientos no depende únicamente del ojo tratado, sino también de las características genéticas y metabólicas propias de cada paciente, lo que respalda el desarrollo de una medicina más personalizada para esta enfermedad que, en Galicia, al igual que en el resto de Europa, es una de las principales causas de ceguera en personas mayores.
"Estos resultados solo fueron posibles gracias a la estrecha colaboración entre Farmacia y Oftalmología, y esa multidisciplinariedad es, precisamente, lo que da valor a esta investigación. Llegar a comprobar que estos hallazgos pueden ayudar a mejorar los resultados terapéuticos de los pacientes de nuestra comunidad es la mayor satisfacción de este trabajo", ha subrayado la autora de la tesis.
Pérdida grave de visión
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la principal causa de pérdida grave de visión en personas mayores de 65 años en los países desarrollados. El tratamiento de referencia de la DMAE neovascular, la forma más agresiva de la enfermedad, son los fármacos antiangiogénicos administrados mediante inyección intravítrea, que frenan el crecimiento de los vasos sanguíneos anómalos responsables del daño en la retina.
Sin embargo, no todos los pacientes responden igual, ya que una parte de ellos mejora notablemente su visión, mientras que otros apenas experimentan beneficio a pesar de recibir el mismo tratamiento.
