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Redacción. Ourense

Especialistas de toda Galicia se han reunido en Ourense en el marco del VII Seminario Galego de Estudios Renais, organizado por la Sociedad Gallega de Nefrología, con el objetivo de analizar y poner en común aspectos sobre el diagnóstico y tratamiento de la patología renal y conocer las últimas investigaciones en esta área. En el marco del encuentro han destacado que casi la mitad de los pacientes gallegos con enfermedad renal terminal están trasplantados y un 8,8 por ciento en diálisis peritoneal ambulatoria.

Según han explicado, este trastorno es uno de los más conocidos entre la población gracias a las tecnologías de diálisis y trasplante. Su mejor pronóstico depende enormemente de "una detección temprana y una correcta remisión al nefrólogo, ya que la afectación renal es progresiva y se puede controlar", tal como asegura el doctor Francisco Valdés, jefe de servicio del Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (Chuac). "Además, las complicaciones cardiovasculares suponen la mayor causa de morbi-mortalidad de los pacientes con enfermedad renal", añade.

Esta dolencia merma las funciones depurativas, metabólicas y endocrinas de los riñones. De esta manera, a medida que la enfermedad avanza, se reduce no sólo su función depurativa, sino el resto de las funciones renales y, en consecuencia, la disminución de síntesis de metabolitos activos de la vitamina D por lo que se producen alteraciones óseas y vasculares, la no producción de eritropoyetina con el desarrollo subsiguiente de anemia y el mal control de la tensión arterial entre otras.

Durante el simposio, los expertos también han valorado el sistema español de trasplantes. "En Galicia hay más pacientes trasplantados que en diálisis, lo que supone una mejor calidad de vida para los enfermos renales. Concretamente en la comunidad gallega el 45,7% de los pacientes renales han sido trasplantados, el 8,8% está en diálisis peritoneal ambulatoria y el 45,4% en hemodiálisis", han subrayado.

"Esto indica que el sistema sanitario español es eficaz y eficiente, ya que realizar un trasplante es más barato que mantener a los pacientes en diálisis", apunta el doctor Valdés.

Infradiagnóstico

La enfermedad renal crónica puede aparecer asociada a múltiples causas como trastornos de la estructura del riñón, infecciones, obstrucción mantenida de las vías urinarias o daño producido por tóxicos exógenos, entre otras muchas. Una vez que aparece, la pérdida de función renal es progresiva, y a la vez aparecen otros trastornos asociados.

Tal y como explica el doctor Alfonso Otero, del Servicio de Nefrología del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) y director del seminario, "para tratar la enfermedad renal crónica, la prioridad es parar la dolencia que la originó, si es posible, y una vez diagnosticada hay que mantener controlados los factores de riesgo como diabetes, obesidad, tabaquismo e hipertensión arterial. Los pacientes deben realizar ejercicio físico moderado, mantenerse en un peso adecuado y evitar el tabaco".

Cuando la pérdida de función renal es tal que los riñones no pueden continuar trabajando, se hace necesario recurrir a tratamientos sustitutivos como diálisis y trasplante, situación en la que están en torno a un millón de personas con enfermedad renal crónica. En este sentido, el doctor Otero recuerda que "por ello es importante detectar qué pacientes están en riesgo de desarrollar una enfermedad crónica o quiénes ya la padecen para así tratarlos adecuadamente, dado que detectar la patología precozmente puede impedir que derive en una enfermedad renal terminal y que los riñones pierdan su capacidad depurativa".

En este sentido, uno de los principales problemas del trastorno renal es el infradiagnóstico, lo que conlleva, según avisan, "devastadoras consecuencias". Como explica el doctor Otero, "hasta el 45 por ciento de las personas con esta enfermedad no diagnosticada muere antes de poder ser sometidos a diálisis, y cuando llegan a este punto, las tasas de supervivencia a los diez años son muy bajas".