Los accidentes con un patinete eléctrico llegan a provocar el 10 por ciento de las fracturas faciales que requieren cirugía. Este dato es la principal conclusión de un estudio publicado por el Hospital Vall d’Hebron, después de intervenir quirúrgicamente a 119 pacientes entre 2020 y 2024. Una de las peculiaridades de esta intervención es que los pacientes que sufren un accidente con el patinete eléctrico son más jóvenes y sus intervenciones requieren de más complejidad. En cuanto a los costes del tratamiento, los especialistas aseguran que “son equiparables a los de otros tipos de fracturas faciales. Aunque los pacientes pasan menos días ingresados, las fracturas son más complejas y requieren intervenciones quirúrgicas más largas, así como más implantes y placas para reparar los huesos. Este incremento de la complejidad quirúrgica compensa el ahorro asociado a una hospitalización más corta”.
Uno de los especialistas que ha participado en el estudio, publicado en la European Journal of Trauma and Emergency Surgery, es Bernat López-Masramon, especialista del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del centro catalán. El facultativo afirma en Redacción Médica que la idea de realizar este estudio surgió de su práctica clínica diaria en Urgencias: “En Vall d’Hebron se atienden los traumatismos faciales de la zona de referencia y se empezó a observar que cada vez llegaban más pacientes que habían sufrido accidentes con patinete eléctrico. Inicialmente presentaban heridas, golpes y traumatismos, pero cada vez más se detectaban fracturas faciales que requerían cirugía”.
Después del confinamiento por el coronavirus, López-Masramon afirma que en el Servicio se empezó a notar que llegaban más pacientes con esta tipología y se decidió analizar los datos para comprobarlo: “Aunque los accidentes con patinete eléctrico no son la causa mayoritaria, representan una proporción importante teniendo en cuenta que se trata de un medio de transporte relativamente reciente”.
Al analizar las características de estos pacientes, el facultativo afirma que “son más jóvenes que los del resto de casuísticas, con una edad media de 27,9 años frente a los 40,6 años del resto. También se ha observado que presentan fracturas faciales más complejas, que afectan a más zonas de la cara e implican más estructuras óseas. Las fracturas afectan especialmente a la mandíbula y al maxilar superior. En muchos casos requieren una cirugía compleja para reparar los huesos y restablecer la función facial”.
Menos días ingresados pero más consecuencias a largo plazo
A pesar de esta complejidad, el especialista explica que estos pacientes “pasan menos días ingresados en el hospital con una media de 7,7 días frente a los 16,7 días del resto. En el estudio, dos de los doce pacientes accidentados con patinete eléctrico requirieron cuidados intensivos”. A nivel de complicaciones o secuelas tras la cirugía, “los pacientes accidentados con patinete alcanzan el 58,3 por ciento frente al 26 por ciento del resto de casos. Pese a la menor estancia hospitalaria, las lesiones faciales provocadas por estos accidentes pueden tener consecuencias importantes a largo plazo”.
Establecer un seguimiento prolongado para sumar más evidencia
El siguiente paso que realizará el Servicio del centro es continuar con este estudio y ampliarlo con los datos de los próximos años. “La idea es seguir recogiendo información para observar su evolución y ver qué tendencia siguen estos accidentes en el futuro”.
Por ello, la intención del facultativo es “seguir recopilando datos y, dentro de unos años, poder publicar un nuevo estudio que permita ver cómo han evolucionado estas tendencias y valorar si ha habido cambios en el número de casos y en las características de las lesiones”. Para López-Masramon, esta proporción “es relevante, especialmente si se tiene en cuenta que el uso del patinete eléctrico es mucho más reciente. Sin embargo, no se dispone aún de un histórico amplio que permita comparar su evolución a lo largo del tiempo”.
