El uso inadecuado de las urgencias es una queja recurrente entre los profesionales sanitarios, que ven cómo consultas que podrían resolverse por otras vías ocupan un recurso pensado para atender a pacientes que lo necesitan de inmediato. Una de esas situaciones es la del paciente que acude sin estar enfermo, con una receta de un médico privado en la mano, para que un facultativo de la sanidad pública se la vuelva a prescribir y el medicamento le salga más barato.
En este sentido, la médica Celia Mora ha querido poner el foco en este fenómeno en un vídeo publicado en Facebook por la cuenta @Urgencias Especialidad Ya. “Siempre que estoy de guardia o atendiendo pacientes sin cita, me viene este pensamiento a la mente: no entiendo a las personas que vienen por urgencias para recetas, y ya especificando más, para recetas de médicos de la privada”, explica. Su mensaje es claro: “Hay que saber diferenciar lo que es una urgencia y lo que es tener prisa”.
Recetar lo que ya se ha comprado
Mora describe una situación que, según cuenta, se repite en su práctica diaria. “Tú has estado en un médico privado, te han recetado algo, te lo has comprado en la farmacia, pero luego vienes a urgencias para que el médico de la pública te lo prescriba y te salga más económico”, resume. Es decir, el paciente ya tiene el medicamento y lo único que busca es la receta pública para que la farmacia le devuelva la diferencia.
La médica recuerda que los facultativos de la sanidad pública no tienen por qué asumir esas prescripciones. “Los médicos de la pública no tenemos la obligación de recetar nada de la privada. No tenemos la obligación, y si te dicen que no, están en todo su derecho”, afirma.
Eso no significa que se nieguen de forma sistemática. “Muchas veces lo hacemos porque estamos de acuerdo con el criterio médico y clínico del otro compañero que trabaja en la sanidad privada. Entonces no hay ningún problema y lo hacemos”, aclara. El problema, insiste, no está en la receta, sino en el lugar al que se acude para conseguirla: “No es motivo para acudir a urgencias”.
Del paracetamol a la heparina
Mora subraya, además, que en muchos casos el ahorro que busca el paciente es mínimo. “A veces son hasta recetas absurdas de un paracetamol, de un ibuprofeno, que económicamente es bastante asumible; no tiene nada que ver con una heparina, por ejemplo, que sí que es mucho más cara”, señala.
A su juicio, quien ha podido costearse una consulta privada no necesita con urgencia la receta pública. “Yo creo que una persona que ha podido permitirse ir al privado no tiene prisa en que se lo recetemos en la tarjeta para devolverle el importe a la farmacia”, sostiene. De hecho, la consecuencia de esta situación la pagan otros pacientes. “Estás saturando un recurso para una receta de la cual el medicamento tú ya lo tienes en casa; lo único que te corre prisa es devolvérselo a la farmacia”, critica.
“Eso no es una urgencia, eso es tener prisa. Y estás retrasando la atención de los pacientes que sí que tienen que ser atendidos por un médico porque se encuentran enfermos”. Con su vídeo, Mora busca hacer pedagogía entre los usuarios. “Me gustaría concienciar mínimamente, aunque sea a una parte de la población, porque de verdad que no puedo llegar a entender a estas personas que utilizan urgencias para esto”, concluye.
