D.B
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Gustavo Oliva, una de las figuras clave en el crecimiento del pádel en España, ha compartido en sus redes sociales una carta de despedida que ha conmovido a todo el mundo de este deporte. Jugador durante más de 25 años, llegó a estar entre los 50 mejores de España y los diez mejores de Cataluña, y fue capitán de la selección catalana entre 2014 y 2017, además de impulsor de proyectos de formación a través de la Padel Academy Barcelona.

Oliva afronta ahora la fase final de un cáncer colorrectal con metástasis que le fue diagnosticado a finales de 2023. “Mi vida en la Tierra llega a su fin en breve, y mientras pueda, quería compartir un par de reflexiones”, escribe en un texto en sus redes sociales. Pero más allá de la despedida, su carta encierra una advertencia que trasciende lo personal y conecta con un problema de salud pública de primer orden. Oliva reconoce que se sentía sano y que esa confianza le llevó a descuidar las revisiones. Cuando los síntomas se hicieron evidentes, el tumor ya se había diseminado.

De este modo, en la carta pone en valor la importancia de la prevención y las revisiones que se deben hacer en estos casos. “He tenido la suerte de tener una vida llena de salud, sin ningún contratiempo importante y pudiendo disfrutar al máximo en cada momento. Quizás por ello y exceso de confianza no seguí unas normas básicas de prevención, y cuando empecé a notar los primeros síntomas, ya tenía un enorme cáncer colorrectal con metástasis en hígado, bazo y numerosos ganglios”, relata. “Siguiendo la prevención aconsejada, seguro que se hubiera detectado a tiempo”.

Consciente del valor de su testimonio, Oliva lo plantea de forma explícita como una ayuda para los demás: “Por si ayuda a alguien, quisiera recordar la importancia de las revisiones médicas y de la prevención”. Es el mismo mensaje que oncólogos y sociedades científicas tratan de trasladar desde hace años: sentirse sano no equivale a estar libre de riesgo, y muchos tumores digestivos avanzan en silencio durante años antes de dar la cara.

Un cáncer que se puede prevenir y detectar a tiempo

El cáncer colorrectal es uno de los más frecuentes en España y en el mundo, pero también uno de los que mejor responden a la prevención. La gran mayoría de estos tumores no surgen de repente: se desarrollan a partir de pólipos, pequeñas lesiones benignas en la pared del intestino que pueden tardar años en volverse malignas. Esa evolución lenta es, paradójicamente, una oportunidad, porque abre una amplia ventana para detectarlos y extirparlos antes de que se conviertan en un problema grave.

De ahí que el pronóstico dependa tanto del momento del diagnóstico. Cuando el tumor se detecta en sus fases iniciales, la supervivencia es muy elevada —supera el 90% en los estadios más precoces—, mientras que cae de forma drástica cuando la enfermedad se diagnostica ya extendida, como en el caso que Oliva describe en su carta.

El cribado: una prueba sencilla que salva vidas

La herramienta clave para adelantarse es el cribado poblacional. En España, el Sistema Nacional de Salud ofrece un programa dirigido a las personas de entre 50 y 69 años basado en una prueba sencilla, no invasiva y que puede realizarse en casa: el test de sangre oculta en heces, que se repite cada dos años. Si el resultado es positivo, el estudio se completa con una colonoscopia, que permite localizar y retirar los pólipos antes de que degeneren.

Es una prueba cómoda y gratuita, pero cuya participación todavía está lejos de ser universal. El testimonio de Oliva ilustra las consecuencias de posponerla por encontrarse bien: una enfermedad que, detectada en ese cribado, podría haberse abordado en una fase mucho más tratable.

¿Qué síntomas conviene no ignorar?

Además de acudir al cribado, los especialistas insisten en no restar importancia a ciertas señales, sobre todo si persisten en el tiempo. Entre los síntomas de alarma figuran la presencia de sangre en las heces, los cambios prolongados en el ritmo intestinal —diarrea o estreñimiento que no remiten—, el dolor o las molestias abdominales que se mantienen, la pérdida de peso inexplicable y el cansancio asociado a la anemia.

Un matiz relevante es que el cáncer colorrectal ha dejado de ser una enfermedad casi exclusiva de personas mayores: su incidencia está aumentando entre los adultos jóvenes, que a menudo tardan más en consultar porque se sienten sanos. Por eso el consejo médico es claro: ante síntomas digestivos persistentes o inusuales, conviene consultar, al margen de la edad.