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El infarto y el ictus siguen siendo la primera causa de muerte, y aunque no todo depende del colesterol, mantenerlo alto durante años aumenta el riesgo cardiovascular. Esa es la premisa de la que parte el cardiólogo José Abellán en una de sus últimas publicaciones en su cuenta de Instagram (@doctorabellan), en la que aborda una duda tan frecuente como mal resuelta en la consulta: la mayoría de los pacientes recibe su analítica, mira la cifra de colesterol total y se queda ahí. Pero, como advierte el especialista, ese número aislado ofrece una fotografía incompleta.

"No te quedes en los números, el colesterol total no dice mucho", resume Abellán, que insiste además en que "hay mucho más que 'colesterol bueno' y 'colesterol malo'". Su objetivo es que el paciente sepa qué parámetros solicitar y cómo interpretarlos, porque de esa lectura depende afinar el riesgo real de cada persona. "Tener un colesterol sano es importante, pues se relaciona con una mejor salud cardiovascular y menor riesgo de infarto", recuerda. De este modo, es necesario saber leer una analítica, por lo que estos son los siete valores que, según el cardiólogo, componen un perfil lipídico completo.

Sin embargo, antes de entrar en las cifras, Abellán subraya una idea clave que suele pasar desapercibida. "La clave no es solo cuánto tienes hoy, sino cuánto tiempo lo llevas teniendo alto", señala. Es decir, el riesgo cardiovascular se construye a lo largo de los años de exposición, no en una única analítica.

El colesterol total

El colesterol total es la suma de todos los tipos de colesterol. Como objetivo general, el cardiólogo sitúa la referencia por debajo de 200 mg/dL, y como cifra ideal, por debajo de 155 mg/dL. Sin embargo, matiza que su valor aislado no lo dice todo, ya que un nivel alto suele asociarse a mayor riesgo cardiovascular, pero el dato por sí solo resulta engañoso. De hecho, Abellán lo ilustra con un ejemplo en el que dos personas pueden tener el mismo colesterol total y un perfil de riesgo muy distinto, una con el LDL alto y otra con el HDL alto. "El colesterol total no distingue entre buenos y malos", apunta.

El colesterol LDL y HDL

El colesterol LDL es, según el especialista, "el principal responsable del riesgo cardiovascular", ya que cuando hay demasiado, se acumula en las arterias y eleva la probabilidad de infarto. De este modo, la regla que ofrece es sencilla, pues cuanto más bajo, mejor. Marca como referencia situarlo por debajo de 100 mg/dL, y como objetivo ideal, por debajo de 70 mg/dL. Además, el cardiólogo añade dos factores importantes: que el LDL de la analítica suele ser un cálculo y no una medición directa, y que la protección es acumulativa: "Cuanto más tiempo lo mantengas bajo, más protección cardiovascular acumulas".

Por el otro lado se encuentra el colesterol HDL, el cual es conocido como el "bueno" precisamente porque no se relaciona con el infarto. Cuando está alto, suele reflejar un buen estilo de vida y se considera saludable a partir de 40 mg/dL en hombres y de 50 mg/dL en mujeres. El ejercicio y una buena alimentación, recuerda el cardiólogo, ayudan a elevarlo.

Los triglicéridos, ApoB y colesterol no-HDL

Los triglicéridos son otro tipo de grasa presente en la sangre que se dispara con el azúcar, el alcohol y el exceso de calorías. Aunque no son colesterol en sentido estricto, su nivel refleja el llamado colesterol remanente, "un tipo de colesterol que no se ve". La cifra ideal, según Abellán, está por debajo de 150 mg/dL.

A su vez, para el cardiólogo, los marcadores más fiables del riesgo cardiovascular son la ApoB y el colesterol no-HDL (es decir, todo el colesterol menos el HDL). En personas sanas, sitúa como referencia una ApoB por debajo de 100 mg/dL y un no-HDL por debajo de 130 mg/dL. En quienes tienen alto riesgo cardiovascular, los objetivos se endurecen: ApoB por debajo de 65 mg/dL y no-HDL por debajo de 85 mg/dL.

La lipoproteína (a)

Cierra la lista la lipoproteína(a), un marcador particular que suma riesgo cardiovascular "aunque el resto de tu analítica esté bien". Su principal peculiaridad es que los hábitos apenas la modifican, ya que está determinada en gran medida por la genética. Por eso Abellán recomienda medirla al menos una vez en la vida: si es alta, el médico podrá ajustar los objetivos y la estrategia del resto de parámetros.

Por último, más allá de aprender a leer cada valor, el cardiólogo lanza una advertencia que ordena todo lo anterior: saber interpretar la analítica ayuda, pero lo más importante es actuar. Entre sus recomendaciones, comer alimentos naturales e integrales, moverse, descansar y cuidar la salud mental, y mantener relaciones de calidad. "El corazón no se cuida con cifras, se cuida con hábitos", zanja.