El uso de las redes sociales entre los profesionales sanitarios suele estar orientado a la divulgación de contenidos, aunque muchos también aprovechan estos canales para exponer problemas, compartir situaciones de su día a día o reflexionar sobre determinados aspectos de la profesión. Como ocurre con cualquier contenido en redes, las reacciones no siempre son positivas. El último rifirrafe lo ha protagonizado una MIR, que ha criticado a un enfermero por negarse a dejar su cargador a un paciente justo cuando estaba terminando su turno de trabajo. Un vídeo que ha abierto un debate sobre los límites de la vocación y el hecho de señalar públicamente este tipo de comportamientos.
La residente ha relatado lo ocurrido a través de un vídeo publicado en su perfil de TikTok. Según explica, acababa de ingresar a un paciente que se encontraba solo y necesitaba cargar su teléfono móvil para poder contactar con sus hijos. Al buscar una solución, encontró a un enfermero que disponía de un cargador compatible, pero este rechazó prestárselo porque estaba a punto de finalizar su jornada. "Mira, es que me quedan cinco minutos para que acabe mi turno y yo me voy ya. Así que el paciente ya lo cargará cuando lleguen sus hijos", asegura la MIR que le respondió el profesional.
La negativa llevó a la residente a insistir. "¿De verdad no se lo va a dejar? Está solo aquí, no puede contactar con sus hijos", recuerda haberle planteado. Finalmente, según su relato, buscó por Urgencias hasta localizar otro cargador para que el paciente pudiera utilizarlo. Para la MIR, la situación trasciende el préstamo de un objeto personal y plantea una cuestión relacionada con la forma de entender la atención sanitaria. "Este enfermero dormirá tranquilo hoy. Pero para mí es un pequeño detalle que dice mucho de la persona", afirma.
"Cuesta, ¿no? Esperarte cinco minutos más hasta que tenga un 15 por ciento y ya irte a tu casa", añade la residente, que relaciona este comportamiento con "el gesto de la entrega a los demás" y recuerda que los profesionales no cuidan únicamente "la salud de las personas", sino también su bienestar.
Vocación sanitaria y derecho a terminar la jornada
La reflexión no ha pasado inadvertida entre otros profesionales sanitarios. Varios enfermeros han cuestionado que la decisión de terminar la jornada a la hora establecida pueda utilizarse para medir la vocación de un trabajador. "No, no tengo menos vocación por no querer quedarme más rato en el trabajo después de mi turno. Yo también tengo gente que me espera en casa y que me necesita", ha respondido una enfermera. Además, rebate uno de los argumentos utilizados en el vídeo: "Y no son cinco minutos, en cargar un móvil se tarda más rato".
Otro profesional sanitario ha puesto el foco en las circunstancias laborales que podían rodear al enfermero: "La entrega y la vocación están muy bien, pero igual ese enfermero llevaba ya siete, ocho, diez horas entregándose y con vocación atendiendo más pacientes de los saludablemente asumibles, y lo que quería es irse ya, desconectar".
También ha habido quien ha cuestionado que la única alternativa fuera que el enfermero cediera su cargador personal. Una enfermera señala que la residente podía haber buscado otras vías para facilitar la comunicación con la familia, como recurrir a un teléfono del centro o realizar ella misma la llamada. El intercambio abre así una cuestión que va más allá del episodio concreto: hasta qué punto la vocación exige prolongar la disponibilidad del sanitario una vez terminada su jornada y dónde situar el límite entre un gesto personal hacia el paciente y las obligaciones propias de su puesto.
Exponer a un compañero en redes sociales
Sin embargo, otro detalle del relato de la MIR ha terminado desplazando buena parte de la conversación. Al contextualizar lo sucedido, la residente explica que el paciente había sido atendido previamente por unos síntomas que en ese momento no se relacionaron con un ictus y que, tras acudir de nuevo, fue diagnosticado de esta patología. Un detalle que ha provocado algunas de las respuestas más críticas. Héctor Castiñeira (Enfermera Saturada), ha contrapuesto ambos asuntos: "Que un enfermero no le preste su cargador a un paciente cuando se está quedando sin batería puede ser un problema… Pero me preocupa bastante más que hace dos días lo diagnostiquen de ansiedad teniendo un ictus", apunta.
Otros usuarios han seguido la misma línea y han reprochado que el vídeo centre la crítica en la actuación del enfermero mientras la propia narración recoge ese episodio asistencial previo. Las circunstancias concretas de aquella primera atención, no obstante, no aparecen detalladas en el vídeo más allá del relato realizado por la residente.
En medio del cruce de reproches, una médica ha introducido otra reflexión: que los propios profesionales expongan públicamente este tipo de conflictos entre compañeros. "Creo que los sanitarios en general nos equivocamos terriblemente cuando hacemos este tipo de vídeos", sostiene. A su juicio, este contenido no contribuye "a la formación y educación sanitaria, que debería ser nuestro cometido principal en redes". "Al contrario, generamos malestar y desconfianza", concluye.
