El pastillero es un aliado cotidiano para millones de personas que siguen un tratamiento, ya que ayuda a organizar las tomas, a no olvidarse ninguna dosis y a llevar la medicación de forma cómoda. Pero lo que muchos no saben es que sacar las pastillas de su envase original para colocarlas ahí no siempre es bueno. En algunos casos, ese gesto tan habitual puede alterar la conservación del medicamento y comprometer su eficacia.
Así lo ha explicado Vero, farmacéutica de la cuenta @farmaciaschester, en un vídeo en el que desvela cómo saber qué pastillas pueden ir al pastillero y cuáles no. La clave, según detalla, está en fijarse en un detalle en el que casi nadie repara: el color y el material del blíster, es decir, el envase donde vienen alojados los comprimidos. "Hay un detalle que muy pocas personas conocen y puede hacer la diferencia entre conservar correctamente un medicamento o afectar su eficacia", resumen desde la farmacia.
El color del blíster, la primera pista
Lo primero que hay que mirar, explica la farmacéutica, es el color del envase. "El color del blíster es lo primero que hay que revisar", señala. Cuando el envase es transparente o blanco y permite ver el comprimido a través de él, no hay problema: "Si el blíster es blanco, que puedes ver el comprimido o la gragea, el medicamento puede ir en el pastillero".
La cosa cambia cuando el blíster tiene color. En ese caso, el propio envase está indicando que el fármaco necesita protección frente a la luz. "Si por el contrario, el blíster es de color, por ejemplo este, que es amarillo, significa que es sensible a la luz, por lo tanto, no podemos colocarlo en el pastillero", advierte.
Igualmente, hay un tipo de envase que exige precaución. Estamos hablando de aquel que viene completamente sellado y recubierto de aluminio por ambas caras, sin posibilidad de ver el comprimido. "Mucho cuidado con los blísteres que vienen totalmente sellados, que son de aluminio, porque además de ser sensibles a la luz, son sensibles a la humedad y a la temperatura", explica la farmacéutica.
Por ese motivo, la recomendación es tajante: "Los medicamentos que vienen en este tipo de blíster no se pueden colocar en el pastillero", ya que fuera de su envoltorio quedarían expuestos a las condiciones que precisamente tratan de evitar.
Las pastillas que nunca deben partirse
Pero más allá del color del envase y de si van o no en el pastillero, existe un error frecuente que prácticamente se comete siempre: partir las pastillas. La farmacéutica pone el foco en ciertas presentaciones, generalmente cápsulas, identificadas con unas siglas concretas. "Otro detalle de las presentaciones que vienen generalmente en cápsulas y que traen palabritas como XR, LP... hay que tener mucho cuidado porque son productos que tienen una liberación especial y por ningún motivo se pueden fraccionar", explica.
Esas siglas —LP (liberación prolongada), XR, AP y similares— indican que el medicamento está diseñado para liberar su principio activo poco a poco en el organismo. Romperlo desbarataría ese mecanismo. "Las cápsulas que vienen LP, AP, XR, nunca se deben fraccionar", zanja la farmacéutica.
