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Que la primera impresión importa es algo que casi todo el mundo asume, y no es menos en una consulta médica. El aspecto, la postura o incluso detalles como los tatuajes o los pendientes pueden condicionar la confianza que un paciente deposita en un profesional durante los primeros minutos de un encuentro. Lo que quizá se tiene menos en cuenta es que ese juicio inicial no es una sentencia firme, pues se puede cambiar.

Sobre ello ha reflexionado Rosa Hernández Medina, médico de familia, en un vídeo publicado en su cuenta de Facebook, a raíz de un comentario que recibió en sus redes sociales. "Vaya canas tienes. Eso me escribió una seguidora hace unos días. Y durante unos segundos, sí me dolió", relata la profesional, que reconoce haber respondido con amabilidad pese al malestar.

La facultativa no niega el peso que tiene la imagen en un primer contacto. Al contrario, admite que la ciencia lo respalda. "La primera impresión de un médico sí importa: su aspecto, su postura, incluso si parece poco convencional —por ejemplo, con muchos tatuajes, pendientes...—. Todo esto puede generar rechazos en los primeros minutos", explica.

El trato "reescribe" lo que vemos

El punto de giro de su mensaje llega justo después, con el dato que, dice, la tranquilizó entonces y la sigue tranquilizando ahora: ese rechazo inicial es reversible. "Hay estudios que muestran que cuando una persona se comporta con calidez y cercanía, hasta cambia cómo percibimos su aspecto físico", señala.

La médico va un paso más allá y lo formula de manera contundente, ya que no se trata de aceptar a alguien pese a su apariencia, sino de que el buen trato modifica la propia percepción. "No es que, a pesar de verse de una forma, nos guste; es que el trato bueno literalmente reescribe lo que vemos", subraya.

Sin embargo, este razonamiento funciona de la misma forma en sentido inverso, por lo que no hay que confiar solo en la imagen. Una apariencia cuidada y competente puede desmoronarse en segundos si falla lo esencial. "Alguien impecable y con un aspecto de muy competente puede perder toda esa confianza en unos segundos si el trato es frío y el paciente se siente ignorado", apunta la especialista. O, de igual forma que resume en el texto que acompaña al vídeo, "la bata más impecable no salva a nadie si detrás no hay empatía".

Con todo ello, los prejuicios pueden ser algo común en consulta, al igual que es muy importante mantener la apariencia por parte del especialista. No obstante, también hay que dar una oportunidad antes de hacer el juicio de valor sin ningún tipo de evidencia. "Si algún día llegas a mi consulta y piensas: 'Esta médica no tiene buena pinta', dame cinco minutos, que quizás podamos conectar", plantea. Su conclusión resume el sentido de todo el mensaje: "No necesito convencerte con mi aspecto, necesito escucharte".