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En ocasiones, el chocolate negro es considerado como un capricho que hay que justificar o limitar dentro de la alimentación. Sin embargo, cada vez hay más voces desde la medicina que reivindican su lugar dentro de una dieta que cuide la microbiota, gracias a compuestos como los polifenoles y el magnesio, presentes en altas concentraciones en el cacao.

Así lo defiende Sara Marín, médico experta en microbiota, en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram. En él, repasa, uno por uno, los beneficios que atribuye a este alimento. Desde su papel como prebiótico hasta su efecto sobre la inflamación, el dolor menstrual, el hígado y el estado de ánimo. Sin embargo, antes de atender a los beneficios de este alimento, hay que saber diferenciar lo que es un prebiótico de un probiótico. "No paran de decirte que tomes prebióticos, probióticos, pero todavía no sabes qué son", señala la especialista.

Diferencias entre prebióticos y probióticos

La principal diferencia entre los probióticos y los prebióticos está en su naturaleza. Mientras que los "probióticos son las bacterias buenas de tu microbiota, están en el kéfir o en el yogur", los prebióticos "son los alimentos de esas bacterias buenas", explica Marín. La relación entre ambos, añade, da lugar a un tercer elemento clave: "Con los prebióticos, los probióticos producen sustancias buenas y beneficiosas para tu cuerpo llamadas postbióticos".

Es precisamente en ese primer papel, el de alimento para las bacterias intestinales, donde Marín sitúa al chocolate. Su potencia como prebiótico, explica, se debe a un compuesto concreto. "Tiene un alimento para tus bacterias llamado polifenoles; son como el caviar más caro que existe para tus bacterias". El resultado de ese "banquete" bacteriano, según la médica, es directo. "Consumiendo durante cuatro semanas chocolate negro, somos capaces de mejorar nuestra microbiota, aumentando las bacterias buenas y disminuyendo las bacterias malas".

Pero no solo eso, pues el chocolate también reduce la inflamación y "es aquí donde ocurre la magia". La clave, explica, no está en el chocolate en sí, sino en lo que generan las bacterias al procesarlo. "Las sustancias que producen tus bacterias al comer ese chocolate son antiinflamatorias".

Un relajante muscular natural, especialmente durante la regla

Otro de los grandes beneficios del chocolate se asocia con la menstruación. "¿Puede el chocolate actuar como relajante muscular? Pues sí, y es el motivo por el cual nos apetece tanto comer chocolate cuando tenemos la regla", detalla la especialista. El responsable de ello es el magnesio, ya que "el chocolate negro tiene un montón de magnesio", y este actúa como "un relajante muscular natural".

Ese efecto se produce por dos vías distintas. La primera es hormonal, pues "inhibe las prostaglandinas", las sustancias responsables de la contracción del músculo uterino, de forma que "al disminuir esas prostaglandinas, disminuyen las contracciones y el dolor".

La segunda tiene que ver con la propia respuesta del organismo al dolor. "Estimula la liberación de endorfinas", que actúan como "analgésicos naturales", señala Marín. La conclusión que extrae de ambos mecanismos es contundente, pues con solo "35 gramos de chocolate al día desde el primer día de sangrado pueden hacer un efecto similar a un ibuprofeno natural".

Un aliado para el hígado en la regla, la perimenopausia y la menopausia

El chocolate también tendría un papel en la salud hepática, según Marín, especialmente relevante en las distintas etapas hormonales de la mujer, como la perimenopausia y la menopausia. De este modo, el hígado funciona como "un sistema de limpieza natural" cuya función es "coger los estrógenos que ya no usa y barrerlos fuera del cuerpo". Cuando ese proceso no funciona bien, "esos estrógenos desregulados pueden aumentar nuestros síntomas". Es ahí donde entran en juego dos componentes del chocolate: "El magnesio y los polifenoles del chocolate ayudan a esa limpieza hepática", destaca la experta en microbiota.

Por último, la conexión entre intestino y cerebro también se ve favorecida por el chocolate y concretamente por sus polifenoles. . "Hay pocas cosas que pueden pasar la barrera del cerebro, pero los polifenoles del chocolate sí que pueden hacerlo", explica. Su efecto, según detalla, es amplio: "Son capaces de mejorar la función cognitiva, proteger y fortalecer nuestras neuronas y mejorar drásticamente el estado de ánimo, disminuyendo la depresión y la ansiedad".