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La melatonina es probablemente una de las peticiones que más se repiten en cualquier mostrador de farmacia cuando alguien tiene problemas para dormir. Pero detrás de esa petición se esconden problemas de sueño muy distintos entre sí, y no todos responden igual a esta hormona. Así lo explica en un vídeo de TikTok Carlota Serra, farmacéutica, dietista-nutricionista y especialista en PNIE (Psiconeuroinmunoendocrinología), a partir de una situación que vivió en su propia farmacia.

"Acabo de atender a una clienta en la farmacia que me dice: dame una melatonina", relata Serra. Su primera pregunta fue, precisamente, la que muchas veces se da por sentada: "Entiendo que tu problema de insomnio es el de conciliación, ¿verdad? Es decir, que te cuesta quedarte dormida". La respuesta de la clienta, sin embargo, describía un problema distinto: "No, al contrario. Mi problema es que yo me quedo dormida sin problema, pero luego durante la noche me voy despertando".

Para Serra, distinguir el tipo de insomnio es clave a la hora de recomendar un tratamiento, porque el mecanismo de la melatonina no encaja con todos los tipos de insomnio. "La solución que yo le daría no sería la melatonina, porque la melatonina es una hormona que lo que hace es decirle al cuerpo que es de noche y que toca dormir, pero no tiene efecto sedante como tal", explica.

Es una diferencia que muchas personas no tienen en cuenta al recurrir a este suplemento de forma automática: "No te va a dejar K.O., entre comillas, no te va a ayudar a mantener este sueño. Simplemente le dice a tu cuerpo: "Relájate, ve apagándote, que toca dormir".

El límite de las tres de la madrugada

La propia farmacéutica matiza que la melatonina no es del todo inútil frente a los despertares nocturnos, pero solo dentro de una ventana horaria concreta. "Es verdad que nos podría ayudar cuando estos despertares son en la primera mitad de la noche, es decir, hasta las 3:00 de la mañana", señala. Pasado ese punto, el mecanismo que regula el sueño cambia por completo. "A partir de las 4:00 ya entran en juego otras hormonas que son las que van a decir a tu cuerpo que se mantenga relajado, que se mantenga dormido y van a impedir estos despertares nocturnos".

Esas otras hormonas, según detalla Serra, son principalmente dos: "Estas dos moléculas son principalmente la glicina y el GABA". Son estos neurotransmisores, y no la melatonina, los verdaderos responsables de que el cuerpo se mantenga dormido durante la segunda mitad de la noche, lo que explica por qué tomar melatonina no siempre resuelve los despertares que ocurren de madrugada.

De ahí que, para este tipo de insomnio de mantenimiento, la farmacéutica oriente la suplementación hacia otro tipo de plantas. "Si queremos apoyar este sueño con suplementación, dar algunas cosas, algunos suplementos, que vayan a potenciar de manera natural, entre comillas, estas dos moléculas", explica, antes de concretar sus opciones: "En este sentido, aquí nos puede servir una valeriana, una lavanda o una amapola de California". Esta última, añade, tiene un beneficio extra para quienes se despiertan dando vueltas a la cabeza, ya que "va a ayudar a evitar estos pensamientos rumiantes".

Despertarse antes del despertador: un mecanismo todavía distinto

Serra apunta, además, a un tercer patrón de insomnio que tampoco se explica por lo anterior: despertarse antes de que suene la alarma. En ese caso, señala, "influyen otro tipo de hormonas que también, si fuese el caso, tendríamos que atacar con otro tipo de suplementos". Es, en definitiva, un recordatorio de que no existe una solución única para "dormir mal", sino que cada patrón de insomnio responde a un mecanismo hormonal distinto que conviene identificar antes de recurrir a cualquier suplemento.