Tomar la píldora anticonceptiva y vapear son dos acciones que, por separado, muchas jóvenes no relacionan con ningún riesgo grave. Juntos, sin embargo, pueden multiplicar la probabilidad de sufrir una trombosis, según ha querido visibilizar la médica Sara Marín a través de un caso real atendido en urgencias.
En un vídeo publicado en su cuenta de Instagram (@uncafecontudoctora), la especialista en salud femenina relata cómo una chica de 22 años, sin ninguna enfermedad de base, llegó al hospital convulsionando y acabó siendo diagnosticada de un tromboembolismo pulmonar bilateral y un ictus, un cuadro que, según explica, tuvo mucho que ver con la combinación de vapeo y píldora anticonceptiva. "El problema no es la pastilla, porque si está bien indicada, es porque su beneficio es mucho mayor", explica Marín en el texto que acompaña al vídeo, "sino por sumarle un riesgo como es la nicotina".
Según cuenta la especialista, la paciente llegó a urgencias en plena convulsión. "La monitorizan superrápido porque está grave", relata, describiendo cómo el equipo médico le coloca los electrodos para vigilar el corazón y la respiración mientras le extraen una analítica con dímero D. Este es un marcador que se dispara en sangre cuando el organismo está formando coágulos. En esta chica, cuenta la doctora, "está disparado".
Los siguientes pasos confirmaron la gravedad del cuadro. Un TAC de tórax urgente reveló un "tromboembolismo pulmonar bilateral", es decir, coágulos en ambos pulmones, mientras que una resonancia cerebral mostró un infarto cerebral, un ictus. Todo eso, resume Marín, "con 22 años" y "ninguna enfermedad de base".
La combinación que dispara el riesgo: anticonceptivos y vapeo
El origen del cuadro, según explica la médica, estaba en dos hábitos muy extendidos entre las jóvenes: "Esta chica hacía dos cosas que hacen muchas chicas: tomar pastilla anticonceptiva y vapear". Y advierte de que no se trata de un caso aislado, pues "casi la mitad de mujeres de 18 a 30 años han vapeado", señala en el vídeo.
El mecanismo tiene que ver con cómo actúan ambas sustancias en la sangre. "La pastilla anticonceptiva que lleva estrógeno hace que tu sangre se vuelva más espesa y más propensa a formar coágulos", detalla. Eso no implica que tomar la píldora derive automáticamente en un trombo, matiza, pero el añadido de la nicotina cambia la situación. "Si le sumas la nicotina, aumenta muchísimo más el riesgo", porque "hace que tus plaquetas se activen y se peguen unas con otras, y esto es lo que forma los coágulos".
¿Por qué el vaper puede ser más peligroso de lo que parece?
Uno de los puntos que más insiste en remarcar Marín es la diferencia entre fumar un cigarrillo convencional y usar un vaper. "Un cigarrillo te puede durar 5 o 10 minutos; se acaba, lo apagas y tu cuerpo descansa hasta el siguiente", explica. Con el vapeo, según lo que observa en su propio entorno, ese descanso desaparece. "El vaper no se acaba nunca. No tiene un punto de parada", afirma, describiendo cómo muchas jóvenes lo llevan consigo prácticamente a todas partes, "todo el santo día como si estuviesen bebiéndose un vaso de agua sin darse cuenta".
A eso se suma la concentración de nicotina de algunos dispositivos, que según Marín "puede ser como 600 cigarrillos", reforzada además con sales de nicotina pensadas para que la garganta no se irrite y así "puedas fumar infinitamente". El resultado, señala citando estudios sobre el tema, es que "la dependencia del vaper es el doble que con los cigarrillos normales". Lo más preocupante, añade, es lo que observa en su entorno más cercano: "Al no verse tan mal socialmente y parecer menos perjudicial, están adictas y lo primero que hacen al despertarse es fumar". A pesar de los riesgos, el desenlace del caso fue positivo. "Esta chica se estabilizó, le dieron el alta y se recuperó", concluye la médica.
