La artrosis de rodilla siempre ha sido un camino de único sentido. Hasta ahora, en esta patología, una vez que el cartílago se desgasta, no existe forma de recuperarlo, y la prótesis termina siendo la única solución para quienes conviven con dolor crónico y dificultad para moverse. Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford acaba de plantear una posibilidad que hasta hace poco parecía impensable: revertir ese desgaste bloqueando una única proteína relacionada con el envejecimiento articular, logrando que el cartílago vuelva a crecer.
En este sentido, el médico José Manuel Felices se ha hecho eco de este hallazgo en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram (@doctorfelices). En él resume su relevancia y afirma que "la ciencia está abriendo una nueva puerta", gracias a que "un equipo de investigadores ha estudiado una proteína relacionada con el envejecimiento de la articulación y ha encontrado una posible vía para estimular la regeneración del cartílago".
La proteína que envejece la rodilla: qué es la 15-PGDH
El descubrimiento parte del laboratorio de la doctora Nidhi Bhutani, de la Universidad de Stanford, cuyo equipo identificó una proteína llamada 15-PGDH (15-hidroxiprostaglandina deshidrogenasa) cuya presencia se duplica en el cartílago de la rodilla con el paso de los años. Esta proteína actúa, en la práctica, degradando progresivamente la almohadilla de tejido que amortigua el contacto entre los huesos de la articulación, un desgaste que termina traduciéndose en dolor y dificultad para caminar.
El problema que aborda este hallazgo no es menor. Se calcula que la artrosis afecta a "una de cada cinco personas, y ahora mismo no hay ningún fármaco con el que podamos curarlo, solo la prótesis de rodilla", detalla Felices. Pero la buena noticia es que el equipo de Bhutani, junto a la investigadora Helen Blau, "encontraron una molécula que bloquea la proteína 15-PGDH y se la inyectaron a ratones ancianos que tenían las rodillas deterioradas, y el cartílago creció sano y fuerte como si fueran jóvenes otra vez", cuenta el médico.
El resultado, publicado en la revista Science, sorprendió a los propios investigadores. El cartílago, que hasta entonces se había vuelto fino y disfuncional, se engrosó de nuevo por toda la superficie de la articulación. "La regeneración del cartílago en una magnitud como esta en ratones ancianos nos sorprendió. El efecto fue extraordinario", ha explicado la propia Bhutani.
El hallazgo no se limitó a una simple reparación superficial. Análisis posteriores confirmaron que el tejido regenerado era cartílago hialino auténtico, el mismo tipo funcional que recubre las articulaciones sanas, y no fibrocartílago. Este último es un tejido cicatricial de menor calidad que suele formarse en los procesos de reparación articular convencionales.
De los ratones al tejido humano: resultados en solo una semana
El equipo probó también el tratamiento en un escenario muy habitual entre deportistas: las lesiones de ligamento cruzado anterior. Este tipo de lesiones suele derivar en artrosis años después, incluso cuando se reparan quirúrgicamente: aproximadamente la mitad de las personas que sufren una rotura de ligamento cruzado "desarrollan artrosis en más o menos 15 años".
Al administrar el inhibidor de la 15-PGDH dos veces por semana durante cuatro semanas tras provocar una lesión equivalente en ratones, los investigadores lograron reducir de forma drástica el desarrollo posterior de artrosis, según recoge el propio comunicado de Stanford Medicine sobre el estudio. No obstante, el paso más determinante del estudio, y el que abre la puerta a una futura aplicación clínica, llegó al probar el tratamiento directamente sobre tejido humano.
Los investigadores obtuvieron muestras de cartílago de pacientes con artrosis sometidos a una prótesis total de rodilla, y las trataron con el inhibidor de la 15-PGDH durante una semana. El tejido tratado mostró una reducción de las células que producen la proteína del envejecimiento, una menor actividad de los genes asociados a la degradación del cartílago y signos incipientes de regeneración del cartílago articular, incluso en rodillas ya destinadas al reemplazo quirúrgico.
Según ha explicado la propia Bhutani sobre este hallazgo, "el mecanismo es realmente llamativo y ha cambiado por completo nuestra perspectiva sobre cómo puede producirse la regeneración de un tejido". La investigadora añade una idea clave sobre el potencial clínico del descubrimiento: "Está claro que un gran número de células que ya existen en el cartílago están cambiando sus patrones de expresión génica. Y dirigiendo estas células hacia la regeneración, puede que tengamos la oportunidad de generar un impacto clínico mucho mayor".
