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El Boletín Oficial del Estado (BOE) oficializó este lunes la convocatoria de las pruebas de Formación Sanitaria Especializada (FSE) para 2027, coincidiendo con la información adelantada por Redacción Médica. Un texto que, además de establecer el número de plazas, fechas y método de inscripción, refuerza los controles contra el fraude tecnológico e introduce cambios en los alimentos y objetos que podrán llevar los aspirantes al examen. Unas novedades que no convencen del todo a los aspirantes a la prueba que tiene una duración de cuatro horas y media. Y es que sobre la mesa únicamente se permitirá tener la documentación identificativa, un bolígrafo azul o negro y una botella de agua pequeña, transparente y sin etiqueta. Según se establece en la Orden SND/854/2026, la comida queda fuera del aula, al igual que los tapones para los oídos.

"No sé cómo me voy a copiar por comerme dos unidades de anacardos, honestamente", ha ironizado una médica que se presentará al examen MIR el próximo mes de enero. Así, los aspirantes consideran que algunas de las medidas establecidas dificultan todavía más una jornada que ya resulta especialmente exigente para los candidatos. "Pues igual tú estudiaste en Guantánamo, yo no. ¿Tomarme un café compromete la transparencia? Hay medidas razonables y luego hay cosas absurdas que hacen más incómodas unas condiciones que ya de por sí lo son", ha respondido.

"Si no podemos entrar comida, habrá al menos avituallamiento, ¿no? En la pregunta 100, un plátano, como si de una 10K se tratase", coincide una futura especialista. "Podrían dar un boli, un kit y un plátano patrocinado", propone otra médica. Las bromas reflejan una inquietud compartida por parte de los futuros residentes.

El examen comenzará a las 14.00 horas -una hora antes en Canarias- y los aspirantes dispondrán de cuatro horas y media para contestar 200 preguntas y otras diez de reserva. La duración de la prueba explica que algunos candidatos acostumbrasen a llevar pequeños alimentos para consumirlos sin abandonar su puesto. En este sentido, son varios los que reclaman que se ofrezcan alternativas para guardar los dispositivos y afrontar el examen sin comida: "Si no nos dejan llevar ni móviles apagados en la mochila, pues que nos pongan taquillas o consigna para guardar las cosas. Y si no podemos llevar nada de comida, que nos repartan allí café y KitKats".

Sin embargo, hay profesionales que defienden la necesidad de priorizar la seguridad de la prueba, aunque eso suponga limitar los objetos permitidos. "Venga, va, que todos hemos hecho algún examen muy largo en la facultad sin agua ni comida. Intentemos que el MIR se mantenga todo lo transparente que se pueda", ha argumentado.

El MIR 2027, sin tapones para los oídos

La comida no es el único elemento que ha centrado las críticas. La imposibilidad de utilizar tapones preocupa especialmente a quienes tienen dificultades para concentrarse ante los sonidos del aula, como la tos, los movimientos repetitivos o las conversaciones del personal encargado de vigilar el examen. "Lo que más me molesta es no poder llevar tapones porque habrá gente con catarro, sorbiendo mocos, tosecitas y piernas nerviosas", ha lamentado una aspirante, que ha optado por tomarse con humor unas restricciones que también afectan al material habitual de estudio. "¿Y unos tapones para no escuchar la tos crónica del de al lado o al de atrás haciendo el subnormal con el boli?", cuestiona una futura especialista.

Otra médica que se prepara para la convocatoria ha reconocido que tendrá que adaptar sus simulacros a unas condiciones con más ruido. "En la universidad lo pasaba mal en los exámenes largos porque me desconcentro fácilmente. Tendré que hacer simulacros y pedirle al vecino que haga alguna obra o cuelgue algún cuadro mientras", ha comentado. La preocupación también se extiende al comportamiento de quienes controlen las aulas. "Yo lo que peor llevaba era a los profesores que hablaban todo el examen como si estuvieran en una cafetería, así que espero que los controladores no digan una sola palabra", ha señalado otro aspirante. Un médico ha resumido la situación de forma más directa: "Sin tapones me va a tocar escuchar respirar fuerte a todos".

Restricciones MIR 2027

Las reacciones parten de una normativa que limita el material permitido durante la prueba. Los candidatos deberán llevar su propio bolígrafo azul o negro y solo podrán tener, además de la documentación, una botella de agua pequeña, transparente y sin etiqueta. No se permitirá comida ni el uso de tapones, y el único reloj admitido será uno analógico de esfera y agujas. También queda prohibida durante el acceso, la permanencia y el examen la tenencia de móviles, auriculares, cámaras, gafas inteligentes, tabletas, ordenadores y otros dispositivos capaces de almacenar o transmitir información. Sanidad podrá emplear sistemas pasivos para detectarlos y su tenencia, utilización u ocultación podrá provocar la anulación del ejercicio y la exclusión del proceso selectivo. La convocatoria, que se celebrará el 23 de enero de 2027, incluye un total de 9.676 plazas MIR.