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"¿Os habéis parado a pensar qué pasaría si un día desaparecieran todos los enfermeros?". Así comienza la reflexión del enfermero y creador de contenido Jonathan Gómez en uno de sus últimos vídeos en Instagram. Una pregunta con la que este sanitario busca poner en valor una profesión tan imprescindible como, en muchas ocasiones, invisible para el resto de la sociedad.

Gómez explica que existe una idea muy extendida de que los enfermeros "solo ponen inyecciones" o que pasan buena parte de la jornada mirando la hora en el móvil.

Sin embargo, lejos de la realidad, el enfermero plantea cómo durante las jornadas deben de enfrentarse a situaciones de todo tipo: buenas, malas, regulares.... Y, después de todo esto, llegan a casa y comentan como "el día ha estado tranquilo": "¿Tranquilo? Si hemos recorrido más kilómetros que el repartidor de Amazon", apunta bromeando.

Pero, ¿Qué pasaría si, de repente, la enfermería desapareciera de un hospital? Gómez lo tiene claro: el caos llegaría en cuestión de segundos. "Pitarían todas las máquinas de golpe y nadie sabría lo que pasa. La gente lo ignoraría", señala, aunque estuvieran sonando durante 40 minutos. "Un hospital dura poquísimo", resume.

También desaparecería una de esas habilidades que parecen casi un superpoder. "Los enfermeros tenemos una habilidad increíble. Sabemos llegar a cualquier sitio", añade. ¿Quién no se ha perdido alguna vez en un hospital? Como si hubiera entrado en un laberinto estilo Ikea, plantea el enfermero, pero basta con preguntar a uno de estos profesionales por cualquier unidad para recibir una respuesta inmediata.

"Nos puedes decir un nombre rarísimo. Unidad de pruebas funcionales especiales avanzadas y automáticamente el cerebro te dice: tercera planta, pasillo izquierdo, puerta marrón", detalla Gómez, quien asegura no saber de dónde procede esta habilidad. "Creo que la absorbes por humedad", responde a continuación.

"Los enfermeros tenemos una habilidad increíble. Sabemos llegar a cualquier sitio"

Junto a todo ello, también desaparecería esa capacidad tan propia de la profesión para gestionar varias tareas al mismo tiempo. Porque, para un enfermero, hacer ocho cosas a la vez no es una excepción, sino parte de su trabajo cotidiano. "Nuestro cerebro no funciona normal, va en un estado superior", sentencia.

"Pero, después de todo, mucha gente sigue pensando que los enfermeros solo ponemos inyecciones", vuelve a plantear Gómez, que lo relaciona con las cosas que también se dan por hecho en otras profesiones. "Sí, y los cocineros calientan cosas, los pilotos de aviones giran el volante y los astronautas dan paseos... Hasta que un día desaparecen", continúa. Y es ahí, donde según apunta el enfermero, cuando empezamos a notar los trabajos cuando faltan. "Como el Wifi, el papel higiénico o los enfermeros", concluye.

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