Con las playas españolas a rebosar durante estos días de calor extremo, las picaduras de medusa vuelven a ser uno de los incidentes más habituales en las zonas de baño. Aunque en la mayoría de los casos se resuelven con escozor, enrojecimiento e incluso cicatrices visibles semanas después, actuar de forma incorrecta en los primeros minutos puede empeorar notablemente los síntomas o retrasar una atención necesaria. De hecho, este tipo de picaduras son una de las consultas en Urgencias más comunes del periodo estival.
En este contexto, saber cómo actuar ante ello y conocer las señales que pueden indicar asistencia sanitaria se vuelve crucial en esta época del año. Así, el enfermero Jorge Ángel ha publicado en su cuenta de Instagram los pasos en estas situaciones y cómo saber si una picadura se convierte en un asunto de urgencia. "Hay que lavar bien la zona, pero con agua salada, porque el agua dulce lo puede empeorar", advierte el enfermero, ya que el cambio de salinidad puede romper las células urticantes que aún permanecen activas en la piel y liberar más veneno.
Retirar los tentáculos sin tocarlos directamente
Si tras la picadura quedan restos de tentáculos visibles sobre la piel, "nunca hay que cogerlos con la mano, ni frotar, puesto que al final el veneno se extiende", explica. La forma correcta de hacerlo es utilizando unas pinzas, o en su defecto, cualquier objeto rígido con el que se pueda arrastrar el filamento sin ejercer presión directa sobre la piel, ya que esa presión puede activar las células urticantes que aún no se han liberado.
Igualmente, para aliviar el dolor, Jorge Ángel recomienda aplicar frío sobre la zona afectada, siempre de forma indirecta. "El hielo envuelto en un plástico va a aliviar bastante. De hecho, los puestos de socorro suelen tener hielo de agua salada, porque hemos dicho que es mejor", señala. A su vez, otra de las recomendaciones es sumergir la zona en agua caliente, entre 42 y 45 grados, durante unos 20 minutos. Esto puede ser incluso más eficaz para inactivar las toxinas del veneno, y reservan el frío para los casos en los que no se dispone de agua caliente.
El enfermero insiste en que, ante cualquier duda, lo mejor es acudir a un puesto de socorro. "Si duele o si empeora, no dudéis en acudir a uno de estos puestos porque lo normal es que tengan los medios necesarios", recomienda, recordando que estos dispositivos están precisamente pensados para atender este tipo de incidentes de forma rápida y segura.
Señales de alarma: cuándo puede tratarse de una anafilaxia
Pero una picadura puede complicarse e indicar que puede tratarse de una alergia cuando "empieza a haber náuseas, vómitos, dificultad respiratoria, hinchazón de lengua". En estos casos "hay que pedir ayuda o acudir a un puesto de urgencias", advierte el enfermero, ya que estos síntomas pueden ser indicio de una reacción anafiláctica, una complicación grave que requiere atención médica inmediata.
A esta lista de señales de alerta se suman otras igualmente relevantes: un dolor intenso o persistente, malestar generalizado, calambres musculares, mareos o el hecho de que la picadura afecte a una gran extensión de piel. La prudencia debe extremarse especialmente cuando la persona afectada es un niño pequeño, una persona mayor o alguien con antecedentes de alergias, grupos en los que el riesgo de complicaciones es mayor.
Además de evitar el agua dulce y el contacto directo con los tentáculos, existen otros remedios caseros muy extendidos que conviene descartar por completo. Ni el vinagre, ni la orina ni el amoníaco deben aplicarse sobre una picadura de medusa, ya que en lugar de neutralizar el veneno pueden activarlo todavía más. Tampoco es recomendable frotar la zona con toallas o arena, un gesto que, lejos de aliviar, favorece que las células urticantes que aún quedan en la piel liberen más veneno.
