Redacción Médica
25 de septiembre de 2018 | Actualizado: Martes a las 17:00
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Roman Stampfli

Roman Stampfli
Roman Stampfli, director general de Amgen en España.
Viernes, 08 de abril de 2016, a las 20:20
Durante las últimas semanas, Amgen ha puesto en tela de juicio el criterio del Institute for Clinical and Economic Review, una organización estadounidense sin ánimo de lucro entre cuyos miembros se incluyen fabricantes de medicamentos y aseguradoras que, entre otras cuestiones, evalúa la utilidad en relación con el precio de ciertos fármacos. La biotecnológica la ha acusado de emplear “métodos opacos” combinados con “juicios dispares” en sus análisis. ¿Las razones que hay detrás de estos ataques? Muy sencillo: que esta organización va a evaluar, precisamente, Kyprolis, un costosísimo fármaco para tratar el mieloma múltiple que comercializa Amgen. Está claro que la farmacéutica teme, o sabe, que el dictamen va a ser negativo y de ahí la ofensiva, pero sus responsables no se dan cuenta de que todo el sector sabe qué se esconde detrás de esta estrategia, un planteamiento que, en todo caso, lo único que está logrando es menoscabar su propia reputación.