La capacidad diagnóstica de España y la existencia de protocolos de actuación específicos para enfermedades altamente peligrosas permiten al Ministerio de Sanidad mantener al ébola en el estatus de patología de ‘muy bajo riesgo’ de propagación. Sin embargo, la evolución de los brotes en África central, especialmente en la República Democrática del Congo, fuerza al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (Ccaes) a mantener un seguimiento activo del virus.
En mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) por el brote de ébola (especie Bundibugyo) en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda. A fecha de 4 de noviembre se han notificado 10.668 infecciones y 5.198 muertes en la RDC.
En Uganda la OMS declaró oficialmente el fin del brote el 27 de agosto, pero en las últimas semanas nuevos países han resultado afectados: en Kenia ha habido nueve contagios, todos ellos vinculados a un primer caso importado, mientras que en Nigeria se ha identificado una infección que todavía se está investigando.
“Este brote se desarrolla en un contexto regional complejo, afectando a una zona de la RDC que limita con Uganda, República Centroafricana y Sudán del Sur, con alta movilidad poblacional y conflictos armados activos que dificultan la implementación correcta de los sistemas de vigilancia de enfermedades y la notificación de casos -expone el Ccaes en su último informe sobre la situación de la enfermedad-. El elevado número de casos confirmados procedentes de cadenas de transmisión desconocidas en RDC favorecen la hipótesis de que la magnitud de la epidemia es probablemente mayor de lo que muestran los datos disponibles”.
Resumen de enfermedad por virus del Ébola, especie Bundibugyo (EVB) en países de África a 5 de noviembre de 2026.
La OMS considera que el riesgo para la salud de la población es muy alto en la RDC y los países con los que comparte fronteras. En España y el resto de Estados miembros de la Unión Europea, sin embargo, la amenaza se considera “muy baja” dado que la probabilidad de transmisión secundaria, en caso de que se detectasen casos importados, se considera también mínima.
España dispone de sistemas de vigilancia de la salud pública y de la capacidad diagnóstica adecuada para detectar casos de manera precoz y para la implantación de medidas de control adecuadas, además de una red de hospitales capacitados para el manejo de pacientes con enfermedades infecciosas de alto riesgo como la EVB, lo cual reduce significativamente la probabilidad de transmisión secundaria.
Eso sí, Sanidad insta a los profesionales sanitarios, cooperantes y trabajadores de organizaciones humanitarias que se desplacen a las zonas afectadas a “extremar las medidas de prevención y control de infecciones y seguir los protocolos establecidos para su seguimiento tras el regreso”.
Situación del ébola en Europa
La gran mayoría de los afectados con raíces en occidente trabajaban en organizaciones de ayuda humanitaria en zonas afectadas por brotes. En julio, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos notificaron dos casos confirmados en la RDC de ciudadanos estadounidenses que fueron evacuados a Alemania para su ingreso en una unidad de aislamiento y tratamiento de alto nivel.
Asimismo, en junio el Ministerio de Sanidad de Francia notificó el contagio de un médico que volvía de una misión humanitaria en una región afectada de la RDC, aunque el diagnóstico se realizó en el país galo. Poco después las autoridades sanitarias británicas informaron de la evacuación de una persona residente en Reino Unido que trabajaba para una ONG tras una posible exposición al virus.
El 1 de octubre las autoridades sanitarias holandesas notificaron un caso que resultó positivo el 29 de septiembre en un trabajador que también ejercía en una organización humanitaria. El paciente fue evacuado a Países Bajos para su aislamiento y tratamiento.
El 26 de ese mismo mes un caso notificado en Nigeria y una persona que había estado en contacto estrecho con ella fueron evacuados a Suiza por motivos médicos. Además, el 4 de noviembre, un trabajador sanitario de nacionalidad británica que se encontraba en la RDC y dio positivo por ébola fue evacuado al Reino Unido para recibir tratamiento en una unidad para enfermedades infecciosas de alto riesgo.
“Hasta la fecha de publicación de este documento, ninguno de estos casos ha dado lugar a casos secundarios en los países de Europa donde han sido tratados”.
Letalidad del ébola
La del ébola es una infección aguda grave con “alta letalidad en el ser humano”. Se han identificado seis especies distintas en el género Orthoebolavirus (familia Filoviridae), de las cuales tres son conocidas por causar grandes brotes en personas: virus del Ébola (O. zairense), del Sudán (O. sudanense) y de Bundibugyo (O. bundibugyoense).
Según Sanidad, históricamente ha sido el virus del Ébola (O. zairense) el causante de la mayoría de los brotes identificados en el continente africano, incluido el de 2013-2016 en África Occidental, que es el más extenso y complejo hasta el día de hoy. “Sin embargo, el virus de Bundibugyo ha causado dos brotes conocidos, en Uganda en 2007 y en RDC en 2012, anteriores al brote actual en 2026, con tasas de letalidad entre el 30 y 50 por ciento -detalla-. El brote actual presenta, con los datos disponibles hasta el momento de publicación de esta evaluación, una tasa de letalidad del 48,7 por ciento”.
